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I entrega 

Miles de manzanas de tierras sembradas con maní, caña de azúcar, tabaco, hortalizas o granos básicos en el país son propiedades bajo arriendo.

El alquiler de tierras para la agricultura es un modelo de negocio que se da desde hace algún tiempo en Nicaragua, para sacarle provecho a las tierras ociosas del país, tanto por el dueño de la propiedad, como por el que la hace producir.

Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), se remonta al auge del algodón en Nicaragua, en las décadas del 60 y 70, para explicar este fenómeno. La práctica del arriendo de tierras para la agricultura se daba, según sus estimaciones, hasta en un 60% de las áreas algodoneras. El otro 40% eran tierras propias.

Hoy día, según Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) y productor de caña en el departamento de 

Rivas, la mayoría de los productores también tienen tierras propias y tierras alquiladas para ampliar la producción del país.

Oferta versus demanda 

Para María Auxiliadora Briones, gerente general de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua (Funica), el negocio d

el alquiler de tierras en la agricultura en el país en general se da porque hay tierras en manos de pequeños o medianos productores que no tienen recursos para trabajarlas. Del alquiler, al menos obtienen algún beneficio de su propiedad, explicó.

Y por el otro lado, hay productores con mayor capacidad económica, que tienen tierras propias y demandan más áreas para aumentar su producción, argumentó Briones.

"Es más rentable alquilar, sobretodo para el gran productor, que está trabajando grandes extensiones de tierras; y de igual manera se beneficia el pequ

eño", sostuvo Briones.

La mayor parte de las tierras alquiladas son utilizadas para la producción agrícola de exportación. En tanto, la producción de granos básicos, como maíz, frijol o sorgo (no industrial), descansa principalmente en una base de miles de medianos y pequeños productores.

Asimismo, la mayor cantidad de propiedades alquiladas están en el Occidente del país y el resto del Pacífico.

  • 70 mil manzanas de tierras con maní hay en Nicaragua actualmente.

El economista y docente de la Universidad Centroamericana, Luis Murillo, cree que se debe a que los productores buscan las planicies y las tierras

 fértiles más fértiles.

Mauricio Zacarías, el principal productor de maní de Nicaragua, cuenta que desde hace unos años han estado creciendo los volúmenes de exportación de maní y que los productores tienen limitaciones de tierras, por lo tanto tienen que alquilar.

Crecimiento

Briones, de Funica, sostiene que el negocio tiene una tendencia de crecimiento hacia el norte, donde el sector tabacalero y los prod

uctores de hortalizas están demandando más tierras para crecer.

El tabacalero Néstor Plasencia, gerente general de Plasencia Cigar, confirmó que una buena cantidad de las tierras usadas para cultivar tabaco en Estelí y Condega son alquiladas.

“Desde que ha venido aumentando el auge del tabaco nicaragüense, se han venido incrementando las áreas de siembra. Mucha gente (productores) ha comprado tierra, muchos compran y alquilan. Es parte del desarrollo del rubro y del tabaco nicaragüense en el mercado internacional”, refirió Plasencia.

De acuerdo con el IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro 2011), más de 111,800 manzanas de tierras agropecuarias estaban en alquiler en el momento en que se recogió la información del censo, que fue durante el ciclo productivo 2010-2011. De la tierra alquilada, 21,727 manzanas estaban en Chinandega, 11,462 en León y 12,237 en Managua.

Según los productores y conocedores de este tema, el alquiler de una manzana de tierra puede costar desde US$100 hasta US$400.

El valor del arriendo depende de varios factores, como la calidad de la tierra, las posibilidades de establecer sistemas de riego o la cercanía de las plantas industriales.

Zacarías, por ejemplo, se enfoca en la calidad de la tierra y la cercanía a las plantas maniceras. 

Además, refirió que la demanda hoy día está haciendo subir los precios, dado que en el caso de Occidente cree que hay una dura lucha entre la caña de azúcar y el maní por las tierras.

Los precios en Occidente podrían andar entre los US$200 y US$300, en Masaya y Managua entre US$100 y US$200, en otras partes del país hasta US$400, según los expertos, aunque como se dijo antes el precio depende de varios factores y no precisamente de la zona geográfica.

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