Guillermo Bendaña G.*
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La conservación de los suelos de los terrenos alquilados. A las tierras alquiladas no se les protege contra la erosión ni ninguna otra forma de degradación  ya que el arrendatario (el que adquiere la tierra en alquiler) no realiza prácticas de conservación de suelos: terrazas, curvas a nivel, rotación, etc. Es cierto que el dueño de las tierras se beneficia con el canon que recibe, pero en este no se contempla la degradación que sufre su terreno, que puede expresarse de diferentes maneras: extracción excesiva de nutrientes, pérdida del suelo superficial  (el más rico en materia orgánica) por erosión hídrica o eólica, degradación de su estructura por el uso continuo de maquinaria, etc. Por ejemplo, el uso de maquinaria en cultivos como la caña es excesivo y provoca con los años la compactación del suelo, una de las formas de degradación más dañinas del  suelo, el cual se considera un recurso no renovable. El siguiente Cuadro muestra los pases de maquinaria en el cultivo de caña, comparado con el cultivo de plátano. 

Deterioro ambiental. El arrendamiento de tierras provoca un deterioro ambiental que a simple vista no se observa. Veamos: las tierras a alquilar deben cumplir con ciertos requisitos que exige el arrendatario: deben ser de relieve plano, fértiles, sin árboles que estorben o impidan el pase de la maquinaria, con un aceptable nivel de fertilidad,  que posean agua (superficial o subterránea) para establecer sistemas de riego (sobre todo en caña). Esto significa que debe eliminarse la poca vegetación existente, árboles, incluyendo en ello las cercas vivas, ya que es más fácil utilizar lotes grandes que aquellos divididos en pequeños lotes. El pequeño propietario conoce de antemano que para interesar al gran cañero o al gran manicero, debe ofrecer tierras sin obstáculos, es decir “limpias”  que no estorben el pase de maquinaria. Además de la deforestación, hay que agregar la contaminación con agroquímicos (fertilizantes, herbicidas, insecticidas, etc.) a las fuentes de agua cercanas (ríos, pozos), a la población mi
sma de los alrededores, ganado menor como aves, etc.

Pérdida de la diversificación. Las tierras alquiladas están condenadas a perder la diversificación (huertos, árboles frutales, bosquetes para leña) que hace el pequeño productor, ya que caen en la explotación de un solo cultivo por años y años, con todas las consecuencias que provoca el monocultivo.

No uso de Sistemas Agroforestales (SAF).También están condenadas a no establecerse en ellas los sistemas agroforestales, tan beneficiosos al medio ambiente y a la conservación de los suelos, flora y fauna.

Atentado contra la explotación de la finca familiar. ¿Significa que muchas explotaciones familiares desaparecerán y sus propietarios se convertirán en dueños de pulperías, de bares y comiderías, de venta de ropa usada? Sería un atentado contra la honra y el honor del campesino  propietario de un lote plano y fértil.

Empobrecimiento acelerado de los suelos. La extracción de nutrientes al suelo en cultivos intensivos como caña o maní es elevada y la reposición de estos no se logra solo con la aplicación de fertilizantes. Es un mito el que ciertos cultivos como el maní enriquecen el suelo con nitrógeno debido a que la planta es una leguminosa. La verdad es que cuando llega el momento de cosecha, los nódulos de la bacteria Rhizobium  adheridos a las raíces de la planta leguminosa tienden a secarse y a desprenderse de las raíces; de esa manera se asegura que el nitrógeno pueda ser aprovechado, no solo por las leguminosas, sino también por el cultivo que continúa en la rotación. Pero las leguminosas de corto ciclo vegetativo como frijol y maní, toman el nitrógeno del suelo en lugar de aumentar el contenido de este elemento ya que al momento de la cosecha las plantas se arrancan sin dejar residuos o rastrojo en el terreno, principalmente raíces. Solamente cuando se incorporan al suelo el follaje y las raíces, es que las legumin
osas están aportando N al suelo. Se equivoca quien asegure que el cultivo del maní en las tierras de occidente y otros sitios del Pacífico de Nicaragua, está aportando nitrógeno a esos suelos. La cosecha de maní se realiza de tal manera que ni raíces ni follaje se incorporan al suelo ya que se utiliza para hacer las “pacas” que sirven de alimento para el ganado.

Conclusiones

Podemos concluir que para el gran productor es más rentable alquilar tierras, ya que se despreocupa por conservar en buen estado los terrenos en alquiler. Una vez que estas tierras se vuelvan pobres desde el punto de vista nutricional y ya no le rinda buena producción de cosechas, simplemente buscará nuevas tierras para alquilar.

Otra conclusión es que al exigir el gran productor suelos fértiles y planos,  la siembra de granos básicos, de los que depende la seguridad alimentaria del país, se realizará  en tierras marginales, con rendimientos cada vez más inferiores. Esto repercute en los precios del maíz y el frijol y en la SAN del país.

Dejo el aspecto social del arrendamiento de tierras a los especialistas en el tema, pero cabe hacerse algunas preguntas: ¿por qué hay tantas tierras ociosas? ¿Será por falta de asistencia técnica, por la ausencia de financiamiento, porque estas tierras están en manos de personas sin vocación por la agricultura? La respuesta puede estar en el INTA, en el Ministerio de Economía familiar, en el mismo MAG, es decir en el Gobierno. ¿O no es así? 

*Consultor independiente

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