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Betulia Foods es una pequeña empresa dedicada a la fabricación y venta de gallopinto empacado, que pasó de vender seis libras de ese producto, en sus inicios, a más de 10,000 libras por semana en la actualidad.

“El nicaragüense come gallopinto en el desayuno, el almuerzo, la cena y a cualquier hora del día”, afirma Carlos Riuzzhet, gerente administrativo de Betulia Foods.

Riuzzhet y su familia se dedicaban a la venta de comida por pedidos en oficinas. Cuenta que mientras repartían los pedidos se percataron que las personas siempre necesitan algo para alimentarse mientras trabajan.

Así, en 2011, echaron a andar la idea de vender gallopinto empacado.

“Este producto (gallopinto empacado) fue una propuesta inicialmente para gente de oficina. La gente que tiene necesidad de disfrutar de un alimento sabroso, agradable y sin preservantes”, destacó el emprendedor.

Máquina prestada

Empezaron el negocio con una máquina para empacar el producto que era prestada.

Distribuyó sus primeras seis libras de gallopinto en una semana y se dio cuenta del potencial que tenía.

“Luego nos dimos cuenta que el producto también podía dirigirse al segmento que desea compartir en familia o reuniones sociales un fin de semana. De repente hacen un asado y este producto les simplifica de gran manera el trabajo”, describió el gerente administrativo de Betulia Foods.

Actualmente el producto se encuentra en los supermercados La Unión y La Colonia, tiendas de conveniencia, como am:pm y Súper Express, cadenas de hoteles y restaurantes, minisúperes en zonas residenciales, entre otros.

De acuerdo con Riuzzhet, una libra de gallopinto en el supermercado tiene un costo de C$38.5 y una bolsa de dos libras de C$82.5.

Exportación

La empresa ha ido de menos a más.

El gallopinto de Betulia Foods está muy cerca de cruzar las fronteras. Según Riuzzhet, están realizando los trámites para exportar ese producto próximamente a Honduras.

“El secreto de nosotros ha sido mantener la calidad y la atención a cada uno de nuestros clientes”, sostiene Riuzzhet.

El gallopinto, como negocio, no solo consiste en la mezcla del arroz y los frijoles, aclara Carlos Riuzzhet. En primer lugar son grandes cantidades de arroz y frijoles las que cocina esa empresa y requieren limpieza, cocimiento, ingredientes y la mezcla.

El negocio ha permitido la creación de 18 plazas de trabajo.

Pensar en grande

Riuzzhet recomienda que los emprendedores deben “pensar en grande”.

“Nosotros hemos visionado en grande. Nunca pensamos en pequeño. Por ejemplo, no teníamos un camión refrigerado y comenzamos a decir: 'vamos a comprar un camión refrigerado', y lo compramos. El creer mucho en lo que estamos haciendo ha funcionado de gran manera. Ese ha sido parte de nuestro secreto”, subrayó.

“Para iniciar un proyecto, lo primero que se debe hacer es creer que se puede hacer; segundo, comenzar con lo que se tiene y tercero, si funciona, dar el paso a buscar el financiamiento”, ilustró.

Riuzzhet también se siente satisfecho, porque dice que a través de Betulia Foods están aportando su grano de arena a la economía del país.

El negocio ha hecho alianzas con productores a los que les compra el arroz y los frijoles para la fabricación del gallopinto.

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