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El gobierno panameño contratará por 1.7 millones de dólares los servicios de la multinacional Deloitte para que le asesore económica y financieramente durante la construcción del cuarto puente sobre el Canal de Panamá, informaron fuentes oficiales.

Se eligió a Deloitte, que también prestó servicios de asesoramiento en la construcción de la Línea 1 de Metro, "por la experiencia que tiene en asesorar al sector público en el diseño de estructuras financieras para proyectos de similar magnitud", indicó en un comunicado el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). 

El cuarto puente sobre el canal, por el que pasará también la Línea 3 del Metro, constará de 6 carriles para vehículos y de 2 carriles exclusivos para el metro y se construirá al norte del Puente de las Américas, que es uno de los puentes más emblemáticos del país y que se encuentra justo a la entrada del Pacífico.

El proyecto, que aún no se ha licitado, beneficiará a cientos de panameños que viven en las afueras de la capital, en las ciudades dormitorio de Arraiján y Chorrera, que se sitúan al otro lado del canal.

También aligerará el tráfico en las vías de entrada y salida de la capital, ya que, a ciertas horas, la cantidad de coches que cruza el canal es tan grande, que se forman atascos kilométricos.

Todo un reto

Por otro lado las 3,500 voladuras que la multinacional Maxam ha realizado en la ampliación del Canal de Panamá han supuesto uno de los mayores retos tecnológicos para esta empresa de origen español, que lidera el sector de las explosiones controladas en minas y obras civiles.

"Ha sido un reto tecnológico importantísimo para nosotros", reconoció a Acan-Efe en la capital panameña la directora de Relaciones Internacionales y Responsabilidad Social Corporativa de Maxam, Ana Rubio.
Maxam, que aterrizó en Panamá en el 2008 con una inversión inicial de 1 millón de euros (1.09 millones de dólares), ya tenía "experiencia en voladuras subacuáticas, pero las condiciones que tiene el Canal de Panamá son muy especiales", argumentó la alta ejecutiva.

Las explosiones de las obras de ampliación, de las que la multinacional ha ejecutado el 90%, en su gran mayoría submarinas, no podían provocar ni proyecciones ni humos, ni causar vibraciones por encima de un cierto nivel, ni "por supuesto" contaminar las aguas, indicó Rubio.

"Se han hecho cerca de estructuras que ya estaban operativas y que obviamente no se podían dañar, hemos llegado a tener al lado hasta torres de electricidad. Se han hecho también muy cerca de comunidades de vecinos y el canal, además, no suspendió (durante las obras de ampliación) las operaciones y los barcos seguían transitando", explicó la directiva.

La Autoridad del Canal de Panamá (ACP), añadió Rubio, "es probablemente nuestro cliente más exigente en materia de seguridad y prevención de riesgos".
 

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