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Una decena de pequeños y medianos empresarios de León, La Paz Centro y Nagarote, ubicados en el litoral Pacífico en el occidente del país,  aprovechan sus recursos naturales para extraer y procesar sal. Es una labor artesanal que se realiza sin contratiempos tanto en invierno como en verano.

Son negocios que fomentan empleos directos e indirectos y según el Ministerio de Economía Familiar Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (Mefcca), el 80% de la sal que consume el país se produce en este departamento.

Empresas

Una fuente del Mefcca confirmó que las empresas salineras se localizan en las comunidades Salinas Grandes (León), El Tamarindo (La Paz Centro) y El Tránsito (Nagarote). “Por lo general son pequeñas y medianas empresas que extraen y procesan el recurso del mar de manera artesanal; sin embargo, hay entre 5 y 8 empresas acopiadoras que se dedican a fabricar al por mayor y abastecen el mercado local”, sostuvo.

Asimismo, detalló que en esta región se contabilizan alrededor de 84 empresas salineras, que generan un promedio de tres mil empleos directos, además de plazas eventuales. No obstante, el precio de la sal en bruto o al granel actualmente se cotiza entre C$15 y C$20, valores muy por debajo de las expectativas de los productores y propietarios de empresas salineras.

Julio Cruz López y Concepción Mayorga, propietarios de Salinera El Arca, en Nagarote, guardan optimismo y aseguran que es probable que el precio del quintal de sal a granel mejore en los próximos meses.

“En la zafra anterior, que culminó en noviembre del año anterior, se logró extraer 20,000 quintales. La demanda ha bajado, al igual que los precios, pero tenemos la expectativa de que las cosas van a mejorar. Además, hemos invertido en el procesamiento del producto, estamos produciendo y empaquetando la Sal El Arca para el consumo humano y hemos tenido muy buenos resultados”, refirió Mayorga. 

Proyecciones

En estos momentos inician a producir nuevamente y cuentan con ocho obreros eventuales.

“El proceso de extracción de sal es tradicional, construimos pilas improvisadas cerca del mar, se llenan o inundan de agua y después de varias semanas. Al estar a poca profundad el agua, se va evaporando por acción del sol y del viento, quedando un sedimento blanco, que luego es procesado para convertirlo en sal para alimentos o para aspectos medicinales”, explicó Julio Cruz.

Agregó que en su caso, el 70% de la sal extraída es comercializada a granel en distintas acopiadoras que hay en el sector y el resto es procesada y comercializada como producto de consumo humano.

“No es tan rentable extraer y procesar la sal porque los precios están muy bajos, hay una existencia muy grande de sal en el mercado y en las bodegas”, afirmó José Aurelio López, uno de los trabajadores de Salinera San Pablo, quien está desde hace 20 años en este oficio.

Pablo Alfonso Alvarado, propietario de Salinera San Pablo, ubicada en la comunidad Rincón de los Huelles, en León, expuso que su negocio es familiar y logra extraer 12 quintales cada tres meses.

“La producción de sal tiene temporadas buenas con precios bien pagados, pero hay épocas malas y que afectan la económica. El precio ahorita está botado y eso nos perjudica, el quintal oscila entre C$15 y C$20, pero aun así logramos sobrevivir y continuamos en nuestro trabajo”, sostuvo Alvarado.

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