Dulce Baptista*
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Mi madre tuvo un solo trabajo en toda su vida: fue profesora. Su historia es muy diferente de David Peña, un joven español que en los últimos dos años y medio ha tenido 135 puestos de trabajo distintos. La historia de David me hizo pensar en mi hija, Dora, y el mercado laboral que ella se encontrará dentro de pocos años.

El mundo del trabajo está cambiando dramáticamente. En los últimos 15 años, 77 millones de trabajadores han emigrado para laborar en otro país.

En 2015, 1,300 millones de personas –tanto como la población de India– eran teletrabajadores. En Estados Unidos, un 77% de los empleadores ya contratan a sus empleados mediante las redes sociales.

Todos estos cambios tendrán consecuencias importantes sobre los servicios públicos de empleo, que juegan un papel clave para millones de personas que buscan empleo en todo el mundo, pero no siempre logran los resultados que todos quisiéramos.

Si los servicios de empleo se limitan a seguir el antiguo modelo de inserción laboral, enfocándose únicamente a encontrar un empleo (“cualquier” empleo), van a perder la oportunidad de convertirse en actores clave en la economía mundial. La nueva realidad del mundo de trabajo requiere una nueva mentalidad, un enfoque de ciclo de vida que ayude a los buscadores de empleo a través de las muchas transiciones laborales que van a tener a lo largo de su trayectoria profesional. Pero la pregunta del millón es: ¿Los servicios públicos de empleo están listos para convertirse en agentes clave en la economía mundial? La verdad es que no lo sabíamos. Así que en la nueva publicación “El mundo de los servicios públicos de empleo”, realizada conjuntamente por el BID, la Amspe y la OCDE, encuestamos a 73 organizaciones de los cinco continentes. Hemos aprendido mucho en este proceso y hemos descubierto, entre muchos otros aspectos relevantes, cuatro temas transversales que son muy importantes para llevar los SPE al siguiente nivel.

Un enfoque de ciclo de vida

La primera clave es adaptar sus servicios a las nuevas demandas del mercado laboral. Y para hacer eso, es necesario centrarse en las habilidades que se pueden utilizar en muchos puestos de trabajo. En Flandes, por ejemplo, un panadero en paro tiene una herramienta para registrar sus títulos, experiencia laboral y también sus habilidades transferibles. Usando esta información, el Servicio Público de Empleo, SPE, puede fácilmente buscar oportunidades para que ese panadero se convierta en un experto en confitería.

Pero con buenas habilidades no basta. Para lograr buenas inserciones también es imprescindible tener tanto buscadores de empleo como empresas con vacantes. Lamentablemente la realidad es que muchos SPE están infrautilizados: en América Latina y el Caribe menos del 10% de los empleadores lista sus vacantes en el servicio público. Los SPE con baja cobertura necesitan desarrollar alianzas. En Honduras, por ejemplo, el servicio de empleo se alió con las organizaciones de empresarios para administrar su red conjuntamente. Ellos ofrecen sus oficinas, personal y suministros, mientras que el SPE proporciona procedimientos y sistemas. Como resultado de esta colaboración el número de empresas que utilizan el SPE pasó de alrededor de 112 en 2004 a más de 7,000 en 2013, y el número de solicitantes de empleo aumentó de 3,600 a más de 25,000 en el mismo período.

Uso estratégico de la tecnología

En los Países Bajos encontramos un buen ejemplo. Durante la última crisis mundial, el presupuesto del SPE holandés se recortó a la mitad, al mismo tiempo que crecía el número de buscadores de empleo. Así que potenciaron sus canales electrónicos con el objetivo de que, para el año 2014, el 85% de los clientes usara activamente los servicios en línea.

En Suecia utilizan una estrategia integrada o combinada: cualquier usuario de la página web que no pueda completar un proceso en línea, hace clic en un banner y recibe asistencia inmediata y personal de un empleado del SPE.

También en países de bajos y medianos ingresos, como Colombia, ya están utilizando la tecnología móvil para la intermediación laboral.

Buena gobernanza

En la década de 1990, México tenía un plan para convertir Riviera Maya en un destino turístico de lujo. Pero la formación y los niveles de educación eran bajos, no contaban con trabajadores formados con las habilidades que necesitaban ni un sistema de intermediación laboral que pudiera darles el talento humano tan rápido como sea necesario. Así, bajo la dirección de la Asociación de Hoteles, se reunieron todos los actores implicados. Los empleadores ofrecen pasantías a profesores y estudiantes para que pudieran llegar a conocer la realidad de sus negocios. Las instituciones de educación desarrollaron mecanismos para actualizar su plan de estudios a las nuevas realidades de la industria. El Servicio Público de Empleo desarrolló servicios especiales adaptados a sus necesidades, como un sitio web especializado y ferias de empleo. Había una gran cantidad de actores involucrados, pero trabajando juntos, con un buen liderazgo y los mecanismos de gobierno adecuados, lograron construir la Riviera Maya que conocemos hoy.

¿Y ahora qué?

En este nuevo entorno del mundo laboral, los servicios públicos de empleo perderán relevancia si siguen trabajando con una mentalidad anticuada. En cambio, si utilizan un nuevo paradigma, pueden crear un círculo virtuoso y contribuir a mejorar la competitividad y la productividad de los países y la empleabilidad de las personas. Hoy día los países necesitan el talento adecuado en el lugar correcto en el momento adecuado para seguir siendo competitivos. Y creemos que, con estos tres factores de éxito, los países tendrán una herramienta muy poderosa para abordar los desafíos del mercado laboral del siglo XXI.

*Consultora del BID.

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