Alfonso Fernández/EFE
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El chiste común es que la mejor respuesta que puede dar un economista es siempre “depende”. Y algo de eso hay cuando sale a relucir el debate sobre el estado de la economía de EE.UU., especialmente en un año electoral como el actual y tras la aguda crisis de 2008-2009.

“La economía está trucada”. “El desempleo real no es del 5%, sino el doble”. “El salario mínimo es de hambre”, son algunas de las frases esgrimidas por el senador y aspirante a la candidatura presidencial demócrata Bernie Sanders.

Sanders, que se describe como socialista democrático, ha hecho de la creciente desigualdad de ingresos en EE.UU. la punta de lanza de su exitosa campaña, que ha logrado poner nerviosa a la favorita para la nominación demócrata, Hillary Clinton.

“La clase media en este país, a lo largo de las últimas décadas, ha ido desapareciendo”, reitera en sus mítines el senador por Vermont, quien ha señalado a Clinton como parte del problema por sus fuertes vínculos con adinerados donantes de Wall Street.

Obama el optimista

Como contraste, alguien que no puede ser acusado de falta de credenciales demócratas, el actual presidente de EE.UU., Barack Obama, quien en las últimas semanas ha realizado varios viajes dentro del país para remarcar los logros alcanzados en materia económica desde que llegó a la Casa Blanca en 2009.

“La economía estadounidense está significativamente mejor que en 2008. Quien dice lo contrario, no está diciendo la verdad”, remarcó VObama la pasada semana en Jacksonville (Florida) al recordar la dramática crisis financiera y la consiguiente recesión, la mayor en ocho décadas en EE.UU.

A comienzos de febrero, tras conocerse el dato de la tasa de desempleo de enero que se ubicó en el 4.9%, Obama compareció de forma no anunciada en la sala de prensa de la Casa Blanca para recalcar que se trataba de la cifra más baja “en 8 años” y se había reducido a la mitad tras superar el 10% en 2010.

EE.UU. se ha recuperado “más rápido, mejor, y de manera más duradera” que otros países desde la “dolorosa” crisis financiera de 2008-2009, agregó el presidente.

En una línea similar se explicó el multimillonario inversor Warren Buffett, consejero delegado de Berkshire Hathaway, en su habitual carta anual a sus accionistas.

“Muchos estadounidenses creen ahora que sus hijos no vivirán tan bien como ellos. Esa visión está completamente equivocada: los bebés nacidos en EE.UU. hoy serán la cosecha más afortunada en la historia”, afirmó.

Buffett, de 85 años y considerado la segunda persona más rica del país con una fortuna estimada de 62,000 millones de dólares, recordó que “durante 240 años ha sido un error terrible apostar contra EE.UU.”, y subrayó que “ahora no es el momento de comenzar”.

Por contra, y como era de esperar desde el bando republicano, las críticas son menos previsibles, pero igual de frontales.

Es el caso del sorprendente líder de las encuestas sobre la nominación presidencial republicana, el magnate neoyorquino Donald Trump, cuyo lema de campaña es toda una declaración de intenciones: “Volvamos a hacer EE.UU. grande de nuevo”.

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