Noel Ramírez Sánchez
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Según Bill Gates, “My years with General Motors”, escrito por Alfred Sloan, es el mejor libro que se ha escrito sobre administración, pero cuando Peter Drucker leyó uno de los primeros borradores del mismo, le recomendó a Sloan que al final de cada capítulo resumiera las lecciones más importantes de los temas abordados. Sin embargo, Sloan le respondió que no era necesario, ya que él estaba escribiendo para gente inteligente y que todo lo que decía en el libro era obvio. A lo que Drucker le respondió que precisamente por esa razón le hacía tal recomendación, ya que lo obvio normalmente pasa inadvertido. Este diálogo me trajo a la mente otro que tengo frecuentemente con mis nietas, ya que siempre que les pregunto algo, me dicen que la respuesta es obvia y yo me quedo como al inicio, sin entender cosa alguna. Por esta razón he querido extraer y compartir con ustedes algunas de las lecciones de míster Sloan.

Según Sloan, uno de los filántropos más famosos del siglo XX, el propósito fundamental de la empresa es hacer dinero, aunque creía que esa idea estaba pasando de moda. Asimismo, nos decía que el objetivo de una inversión es pagar dividendos satisfactorios y aumentar el valor del capital.   

Nos cuenta que como accionista y director de la empresa siempre respaldo los intereses de los accionistas en el consejo directivo, especialmente con respecto al tema del destino de las utilidades y el pago de los dividendos.

En este sentido escribió que “las ganancias de un negocio consideradas de forma abstracta no tienen utilidad alguna. Una operación que produce US$100,000 puede ser muy rentable y justificar una mayor inversión para financiar su expansión. En cambio, una operación generando US$1,000,000 podría no justificar su existencia a menos que mejore su rentabilidad. Por lo tanto, el tema no es la utilidad, sino la relación de las utilidades al capital invertido en el negocio”.  Este concepto, que ahora es un “commodity”, no era muy bien comprendido y utilizado a comienzos del siglo pasado ¡y esperemos que esa situación ya haya cambiado!

Según Sloan, a inicios del siglo pasado la empresa tenía 10 líneas de vehículos, de las cuales 8 no eran rentables, se duplicaban e incluso competían entre ellas. Como respuesta, las líneas se redujeron, pero no se siguió exactamente la estrategia de la competencia, que era la empresa Ford y que solo te ofrecía el “modelo t”, en cualquier color, siempre que fuese negro. La General Motors no tenía los recursos para competir frontalmente con la Ford y sabía que esa estrategia no era la correcta; ya que como diría Michael Porter un siglo después, si deseas tener éxito, tu estrategia competitiva no debe ser igual a la de tu competencia, sino que debe ser diferente y como diría Jack Welch, solo debes vender lo que es rentable.      

Sloan era, según él, perteneciente a la “vieja escuela”, ya que creía que para ser exitoso en los negocios debes conocer muy bien el tuyo.  

Nos dice que según su experiencia el crecimiento es fundamental para la salud de la empresa y que mantener el éxito es mucho más difícil que simplemente lograr alcanzarlo; sin embargo, siempre repetía que “la medida del valor de una empresa como negocio, no es solamente el crecimiento en las ventas o en los activos, sino fundamentalmente el rendimiento sobre el capital invertido por los accionistas”. Y agregaba que los elementos básicos para el control financiero de la empresa eran los costos, los precios, el volumen y el rendimiento sobre la inversión.

Sloan tomaba sus decisiones con base en los hechos, no en base a opiniones o preferencias y siempre supeditaba sus intereses a los intereses de la empresa. Decía que el rango o el estatus no confiere privilegios ni poder, sino que impone responsabilidades; y que lo más importante de evaluar en los empleados es su ejecutoria, pero no solo la ejecutoria financiera, sino su papel como mentor.

También nos decía que ninguna estructura organizacional es más fuerte que los hombres que la administran y creo que esta es una de las lecciones más importantes que nos ha dejado. Que por lo tanto, el gerente está por encima de la gerencia y lo fundamental es el gerente como profesional, como practicante y como ejemplo para los demás, más que las funciones formalmente adscritas a su posición. Pero también nos decía que si bien es cierto un grupo debe definir las políticas de la empresa, solo los individuos pueden administrarlas.

Finalmente, es interesante recordar que un siglo antes de que se publicara el famoso libro sobre la “competencia”, Alfred Sloan estaba muy claro que por el bien de su empresa debía ayudar a desarrollar una organización de “dealers” que fuese estable y saludable y por esa razón “hice de este tema una de mis prioridades, aunque en ese entonces muy poca gente comprendía la lógica de mi actuación”.

Y para concluir les cuento que pronto estaremos publicando un nuevo libro, “reflexiones para la alta dirección empresarial”, que fue una idea de don Douglas Carcache, subdirector de El Nuevo Diario y para el cual recibí un gran apoyo del doctor José Nicolás Marín. Espero que al leerlo lo disfruten tanto como yo lo disfruté al escribirlo.

Los esperamos en la maestría del Ibesi y la CCSN:nramirezs50@hotmail.com

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