•   Pekín, China  |
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  • EFE

China tiene potencial para que su economía crezca al menos un 6.5% este año, el objetivo propuesto por el Gobierno, a pesar de los riesgos que afronta en varios frentes, según defendieron ayer las autoridades del gigante asiático.

En un país con dirigentes económicos poco dados a explicar sus decisiones, los márgenes de la asamblea legislativa china vieron este sábado, de una tacada, ruedas de prensa de los responsables del banco central, la comisión que gestiona las empresas públicas y los órganos reguladores de los bancos, las bolsas y las aseguradoras.

  • Las exportaciones chinas decrecieron un 20.6% en febrero, su mayor caída desde 2009, lo cual no es un buen signo, según el gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan.

Si el pasado día 5 el primer ministro chino, Li Keqiang, dictó las aspiraciones del Gobierno con una meta de crecimiento de entre un 6.5 y un 7% en 2016, ayer casi todos los brazos económicos de la Administración comparecieron para exponer cómo llegar a ese punto.

La tarea se presenta difícil, según reconocieron varios de ellos, puesto que China, segunda economía mundial, sufre por el declive del comercio global, las fluctuaciones del yuan y los excesos de capacidad de su industria, que lastran la competitividad de sus empresas y llenan de préstamos impagados los balances de sus bancos.

Sin estímulos monetarios

A pesar de este panorama, el gobernador del Banco Popular de China (central), Zhou Xiaochuan, empezó la jornada con un mensaje de confianza: la potencia asiática puede cumplir sus objetivos económicos de 2016 sin recurrir a los estímulos monetarios.

"No hay en la actualidad necesidad de estímulos en la política monetaria", afirmó el responsable del ente emisor chino.

Estas palabras llegan después de que el banco central rebajara el pasado 29 de febrero los coeficientes de caja de la banca --por sexta vez en menos de año y medio-- para agilizar el crédito e inundara de liquidez el sistema financiero de nuevo esta semana.

Zhou, en todo caso, dejó una puerta abierta para poner en marcha más medidas de estímulo en función de la coyuntura internacional.

"Si hay grandes estallidos o cambios en los mercados internacionales, todavía tenemos espacio para la flexibilidad en lo que se refiere a la política monetaria para alcanzar la demanda", explicó.

El dirigente del banco emisor recordó que la economía china depende ahora más de su mercado interno y que la contribución de las exportaciones al crecimiento del país es menor que en el pasado.

Además, anticipó que el tipo de cambio del yuan mantendrá la "tranquilidad" que ha mostrado en febrero, para ahuyentar los temores a una devaluación de la moneda china.

"Ahora mismo, el pánico se ha ido apagando y, sin ninguna emergencia, este tiempo de tranquilidad continuará", dijo Zhou.

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