Melvin Escobar
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Establecer precios más bajos que los productos de las empresas competidoras es una estrategia frecuente, puesto que es uno de los elementos principales que un consumidor toma en cuenta para elegir. El propósito es aumentar las ventas, y en consecuencia, la cuota de mercado de esa empresa, un precio bajo debe justificarse solamente si la empresa  ha encontrado formas de ser más eficiente y, por ende, producir más a menor precio. Una conducta como la descrita, en principio,  favorece a los consumidores y el proceso de competencia, por esa razón, las autoridades no deberían intervenir para frenarla.

Venta a pérdida  o precio predatorio

El problema para las autoridades, cuyo objetivo es garantizar la libre competencia, se presenta cuando los precios bajos están relacionados con el denominado precio predatorio, conocido también como venta a pérdidas. En el caso de un distribuidor, la venta a pérdida  consiste en vender el producto por debajo del precio de compra, y para un productor, consiste en vender el bien por debajo del costo de fabricación. Comúnmente, este tipo de conducta se desarrolla con la finalidad de desplazar a otros competidores del mercado, es por esa razón que las autoridades deben investigarla.

De igual forma, el precio predatorio también está relacionado con el dumping, consistente en vender un producto en un mercado extranjero a precios más bajos que en  el mercado local. Cabe señalar, eso sí,  que para considerar estas prácticas como prohibidas deben tener ánimo predatorio, o, que se desarrollen con la intención de restringir la libre competencia.

En general, este tipo de comportamiento es foco de análisis  para las autoridades, porque  se pueden realizar con el objetivo de desaparecer a otros competidores del mercado o bien, evitar el ingreso de otros oferentes. Sin embargo,   una venta a pérdida no siempre se puede calificar como una práctica predatoria,  a veces se puede desarrollar  con el ánimo de procurar la circulación de productos perecederos o bien con la intención de liquidar algunas mercaderías, que en su caso, sería una venta a liquidación.

¿Beneficio o problema para los consumidores?

En realidad, cuando verdaderamente se trata de precios predatorios, cuya finalidad es desplazar a competidores y reforzar una posición de dominio en el mercado --lo que aparentemente es una ventaja para el consumidor-- adquirir productos o servicios  a precios muy bajos,  podría convertirse en un verdadero problema, pues, si la empresa que  desarrolla la práctica logra mayor cuota de mercado, probablemente, a mediano plazo, esta se encontrará en una situación en la que podrá disponer las condiciones  del mismo, y con ello, podrá vender a inferior calidad y mayor  precio,  en detrimento de los consumidores.

En consecuencia, lo que a corto plazo es un beneficio para el consumidor, podría convertirse en un problema, cuando no existan tantas opciones para elegir en el mercado.

Regulación de prácticas predatorias en Nicaragua

En Nicaragua, la Ley 601 define práctica predatoria como aquella consistente en vender bienes o servicios por debajo de los costos marginales o cualquier otra acción, cuyo objetivo sea encarecer los precios de los competidores, con  el ánimo de restringir la libre competencia.

En relación con lo anterior, si la autoridad competente  determina que una conducta es una práctica predatoria, puede imponer sanciones que van desde veinticinco salarios mínimos hasta un máximo de ocho mil salarios mínimos.

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