Melvin Escobar
  •   Managua, Nicaragua  |
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La venta atada es una práctica  común,  consiste en que la adquisición de un producto se encuentra subordinada a la compra de otro, es decir, se trata de una venta forzosa, en la que el vendedor empuja al comprador a adquirir la gama completa de productos, cuando en realidad, este último solo tiene interés por el principal.

Según el profesor nicaragüense Jesús Herrera, a la conducta descrita se le conoce también como contratos coligados. Explica, que  se ligan dos o más contratos, de tal suerte que a quien desea  realizar uno de ellos, se le impone, si quiere contratar, que realice, además, otro diferente. Por último, afirma que ha venido siendo muy común en Nicaragua, no obstante,  muy pocos empresarios han denunciado tal condición ante Procompetencia.

No siempre una venta subordinada a otra es una práctica prohibida, esto depende de dos situaciones fundamentales: 1) El que predispone la cláusula de atadura ostenta una posición de dominio, y, en consecuencia, abusa de ella, imponiendo a los compradores su poder, en búsqueda de su propio beneficio; 2) La prestación suplementaria no es necesaria,  y por ende, atenta contra la libertad de elección del  empresario comprador.

Beneficios y desventajas de ventas subordinadas

Para ejemplificar la conducta, un productor o fabricante de ordenadores podría imponer al adquiriente,  que además le compre  productos auxiliares, como discos e impresora,  gracias a esa condición, el fabricante puede vender más barato, beneficiando a su comprador directo y probablemente al consumidor final. De todas formas, las ventas vinculadas deben ser objeto de estudio y de análisis, con la finalidad de comprobar si sus efectos negativos son mayores que los positivos, o viceversa.

Si un empresario con posición de dominio en el mercado vende, por ejemplo,  pastas dentales, pero además le exige a su cliente  que le compre cualquier otro bien de limpieza,  que no guarda relación,  entonces el vendedor aumenta su utilidad y, por el contrario, el que adquiere se hace de un producto que probablemente no pueda vender con tanta facilidad al consumidor final.

Ahora bien, tal como lo he mencionado, una empresa puede vender  una máquina de afeitar con las cuchillas idóneas, en este caso el producto suplementario es necesario para mantener la calidad y el uso del principal y, por otra parte, posiblemente se reduzcan costos para el distribuidor y el consumidor final.

Ley 601, Promoción de la Competencia en Nicaragua

En Nicaragua, la Ley 601 dispone como práctica abusiva,   el hecho de que un agente económico con posición de dominio venda un bien condicionando la adquisición de otro, si se comprueba tal conducta, la autoridad competente puede imponer multas al infractor.

Muy pocas denuncias existen en el sentido expresado,  el empresario afectado bien puede tomar la iniciativa de hacerlo, pues tratándose de  una cláusula de atadura, va en detrimento  de la estabilidad económica del comprador y, por otra parte,  este empresario podría trasladar el comportamiento abusivo  al consumidor final, quien en último caso,  tendría que comprar un producto no deseado para hacerse del uso del que realmente le importa, afectando su bolsillo.

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