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El Fondo Monetario Internacional (FMI) comunicó ayer su decisión de cerrar a partir del 1 de agosto próximo su oficina de representación en Managua.

“Esta decisión refleja el éxito que ha tenido Nicaragua en mantener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento desde la conclusión del programa de Servicio de Crédito Ampliado en 2011”, refiere un comunicado del FMI, leído ayer por el representante de ese organismo financiero internacional en el país, Juan Zalduendo.

“Voto de confianza”

Para Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), la decisión del FMI de retirar su oficina de representación de Managua constituye un voto de confianza de ese organismo financiero internacional “por los buenos resultados macroeconómicos y financieros del país”.

“Realmente el país está en una etapa de crecimiento económico continuo y se están administrando bien las finanzas públicas. Además, la deuda pública está en una tendencia hacia la baja”, destacó Reyes.

La economía de Nicaragua ha mantenido un crecimiento por encima del 4% en los últimos años.

Un dato preliminar, del Informe Trimestral del PIB correspondiente al cuarto trimestre de 2015, indica que la economía consiguió un crecimiento de 4.9% el año pasado.

El mismo FMI destacó en la conclusión de la Consulta del Artículo IV en este año que Nicaragua presenta significativos avances en la lucha con la pobreza. “Según la encuesta de hogares de 2014, un 29.6% de la población vive en condiciones de pobreza (42.5% en 2009), y un 8.3% en condiciones de pobreza extrema (14.6% en 2009)”, subrayó.

Continúa asesoría

Aunque el FMI ya no tendrá oficina en Nicaragua, el organismo se comprometió, por medio de Zalduendo, “a mantener la cooperación estrecha y el diálogo abierto que ha caracterizado sus relaciones con Nicaragua en las últimas dos décadas”.

Asimismo, el FMI manifestó que seguirá brindando asesoramiento sobre políticas de alta calidad y asistencia técnica por medio de visitas periódicas de su personal.

Para Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, el cierre de la oficina del FMI es una decisión administrativa que se veía venir desde el momento en que desde hace cinco años no se tiene ningún programa económico-financiero con ese organismo.

Chamorro coincidió con el presidente del BCN en que es positivo para el país que el FMI cierre su oficina en Managua, "en el sentido de que no hay razones de inestabilidad económica y financiera que lo justifique", explicó.

Mario Arana, expresidente del Banco Central de Nicaragua entre mayo de 2006 y enero de 2007, agregó que hoy Nicaragua "tiene otros ojos observándola", en referencia a las calificadoras de riesgo como Fitch Ratings, Moody´s y Standard & Poor's.

Zalduendo explicó que el FMI brindará asesoría y asistencia técnica a Nicaragua por medio de tres mecanismos.

El primer mecanismo será la llamada consulta del artículo cuarto del Convenio Constitutivo del FMI y las visitas del equipo del hemisferio occidental del organismo.

En segundo lugar, Zalduendo manifestó que el Fondo Monetario continuará con sus visitas de asistencia técnica a Nicaragua. Y en tercer lugar, el todavía representante residente del FMI en Nicaragua, Zalduendo, agregó que se podrá aprovechar una visita del presidente del Banco Central de Nicaragua y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público a Washington, en el contexto de la Reunión de Primavera de ese organismo financiero multinacional, para discutir programas de asistencias técnicas adicionales con las que podrán apoyar a Nicaragua.

Zalduendo dijo que, a diferencia de otros organismos financieros multilaterales, el FMI no acostumbra tener oficina o residencias permanentes en los países.

A partir de agosto el FMI solo tendrá un representante residente en seis países de Latinoamérica y el Caribe: Guatemala, Honduras, Haití, Jamaica, Brasil y Perú.

El FMI en Nicaragua

El FMI abrió su oficina en Nicaragua en 1994, con José Gil Díaz como primer representante residente (1994-1999), según el sitio web del organismo financiero internacional.

A Gil Díaz lo sucedieron Joaquim Harnak (1999-2002); Luis Breuer (2002-2004); Humberto Arbulú-Neira (2004-2009); Gabriel Di Bella (2010–2012) y Juan Zalduendo, quien llegó en marzo del 2013 y anunció ayer la decisión de cerrar la oficina en Nicaragua.

Nicaragua suscribió cuatro programas de desembolsos de mediano plazo con el FMI entre 1994 y octubre de 2011, cuando se cerró el último programa.

En esos cuatro programas se acordaron 444.5 millones de Depósitos Especiales de Giro (DEG), de los cuales Nicaragua retiró 310.8 millones, unos US$222 millones.

Entre el 2011 y el 2015, el país no ha requerido de un programa con ese organismo financiero internacional, debido, según el Gobierno, “a que se ha consolidado el crecimiento económico, la inflación se ha mantenido en un dígito, los déficits fiscales han sido bajos y la deuda pública se ha reducido”. Además, la inversión privada nacional y extranjera ha presentado un dinamismo positivo y las exportaciones de bienes y servicios también han crecido.

Mario Arana recordó que el FMI regresó a Nicaragua en un momento en que había un proceso de transición.

A través de los programas de estabilización financiera del FMI, el Gobierno suscribe un convenio con ese organismo, por un tiempo determinado y con el compromiso de la implementación de políticas macroeconómicas específicas, a cambio de financiamiento, explicó Juan Sebastián Chamorro. Esos programas los firman principalmente países con problemas económicos agudos, como los que tenía Nicaragua en la década del noventa.

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