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Las lluvias que han caído sobre el Pacífico nicaragüense, en días recientes, le hacen pensar a Teodora Cruz Martínez que habrá un buen invierno. Eso significa, según su criterio, lluvia suficiente para hacer germinar los granos de frijol que pretende sembrar en las 10 manzanas de tierra fértil que tiene dispersas en las faldas del volcán Mombacho, departamento de Granada.

El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) informó esta semana que el fenómeno El Niño ha entrado en un proceso de debilitamiento, por lo que espera condiciones normales de lluvias en el país.

En mayo El Niño podría desaparecer, porque “la tendencia va hacia lo normal en las regiones del país, exceptuando la zona del Pacífico, Occidental y Central, donde los acumulados de lluvia estarán ligeramente por debajo de lo normal”, pronosticó Mario Baca, director de meteorología del Ineter.

Mientras llega el momento de sembrar, Cruz dedica parte de su tiempo a seleccionar el mejor grano y quitar las malezas de las parcelas. “Usted sabe que el clima es impredecible, uno nunca sabe si vendrá mucha o nada de lluvia, pero esperemos que llegue mayo para analizar con calma si conviene meterle (granos) a la tierra, pero de momento siento que nos irá bien, mejor que el año pasado”, explicó.

Este año el Gobierno de Nicaragua pretender impulsar la siembra de  granos básicos en 1.2  millones  de manzanas con enfoque de producción sostenible, por lo que espera una producción de 23 millones de quintales, indica el documento oficial “Plan de buen Gobierno”, difundido en enero pasado.

El ingeniero agrícola Guillermo Bendaña vaticina que el invierno entrará tarde, no en mayo sino en junio, y por eso sugiere que los agricultores consideren este aspecto para determinar cuándo pueden empezar a preparar la tierra.

Clima neutral 

Nicaragua viene arrastrando una mala racha agrícola desde 2014, debido al fenómeno El Niño, considerado en 2015 como uno de los más devastadores después de 1997 por la poca lluvia que hubo. Esto afectó los cultivos de granos básicos, caña de azúcar y maní, además la producción de ganado y camarón de granja, en la región del Pacífico y en el denominado Corredor Seco.

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Las precipitaciones que se han registrado durante los últimos días son indicios de que el clima podría cambiar. “Los pronósticos nos dicen que el invierno va a ser regular en el sentido que puede sembrarse y obtener buenas cosechas; sin embargo, está la advertencia de que en octubre empiece el fenómeno La Niña, por lo que habría lluvias muy fuertes”, explicó Bendaña.

El Centro de Predicciones Climáticas, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, prevé que durante el segundo trimestre del año se desvanezca el fenómeno El Niño y entren las condiciones climáticas neutrales. Una posible transición hacia La Niña (exceso de lluvia) ocurriría a finales del tercer trimestre.

Desde que el cambio climático empezó a hacer estragos, los productores nicaragüenses contemplan dos escenarios: poca y mucha lluvia. Ninguno de los dos es bueno. De extenderse la falta de lluvia los cultivos en el Pacífico serían los más afectados, porque los cuerpos de agua se agotan, tal es el caso de la represa Las Canoas, en Tipitapa, lo que ha afectado la producción de arroz de riego en esa zona.

¿Sembrar un mes después?

El presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos de Nicaragua (UNAG), Álvaro Fiallos, pidió cautela a los productores, previo al inicio del ciclo agrícola: “Según lo que tenemos informado es que será un invierno neutro y si es así es positivo, porque se mantendrán las áreas que se sembraron el año pasado”.

Sobre la afectación de la sequía a los cuerpos de agua, como el caso de Las Canoas, Fiallos comentó que este tipo de problemas pone en riesgo la producción de 32,000 manzanas de arroz que se siembran dos veces al año. “Hay que ser cauteloso, el productor debe ser cauteloso y tomar las decisiones a medida que entra el invierno”, acotó.

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Fiallos dijo que este año esperan producir un mínimo de 2.3 millones de quintales de arroz. En el ciclo 2014-2015 el país produjo 1,897,900 quintales de café oro, 7,027,900 de azúcar, 4,583,200 de arroz oro, 3,510,100 de frijoles y 7,947,000 de maíz blanco. Los resultados finales del ciclo agrícola 2015-2016 serán divulgados en junio próximo.

“Respecto a la cosecha de maíz y frijol se mantienen las expectativas del año pasado, así como en raíces y tubérculos. De acuerdo con los precios internacionales, puede que haya un incremento en áreas”, consideró Fiallos, quien espera que el crecimiento de áreas cultivables en el ingenio Benjamín Zeledón, en Rivas, provoque un incremento de la producción de caña de azúcar.

Para mejorar la producción agrícola, el ingeniero Guillermo Bendaña recomienda cambiar las fechas de siembra, pero esta decisión, indica el experto, debe ser acordada entre las entidades gubernamentales, las asociaciones y los productores. Su propuesta es que los productores empiecen a sembrar en el mes de julio, en vez de junio.

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