Noel Ramírez Sánchez
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Todos hablan de él, pero pocos lo entienden. La mayoría lo quiere, pero pocos lo logran. Sin embargo, ahora que el capital intelectual es más importante que el capital físico, el liderazgo es indispensable. Y el liderazgo, en el buen sentido, es indispensable ya que la gran mayoría de las personas desean realizar un buen trabajo, pero la forma en que lo ejecutan depende fundamentalmente de la persona para quien trabajan.

El liderazgo no es poder, ni es posición o estatus.  El liderazgo tampoco es manipulación. Sin embargo, debemos reconocer que el liderazgo es influencia. El liderazgo es lograr que la gente trabaje para usted cuando no está obligada a hacerlo.   

Pero mucho cuidado, ya que algunos expertos dicen que el liderazgo es amoral, ya que tanto Jesucristo como Adolfo Hitler fueron líderes y lo único que se necesita para ser un líder es tener “seguidores”, ya que sin seguidores no hay liderazgo.  

Por lo tanto, básicamente el liderazgo es la capacidad de conseguir seguidores. Pero, como dirían Drucker y Eisenhower, un académico y un militar, para que el liderazgo perdure debe estar basado en una agenda común y en principios que trasciendan los intereses personales del líder, es decir, en el bien común de la organización que se trata de liderar, ya que en el caso contrario, en lugar de liderazgo, estaríamos hablando de manipulación o mera agitación.

Para que el liderazgo se consolide debe haber confianza en el líder de parte de sus seguidores; pero para ganarse esa confianza, el líder debe ser leal con sus seguidores. Sin embargo, desafortunadamente, muchos de los manipuladores que se disfrazan de líderes, en lugar de ser leales con sus seguidores, exigen lealtad absoluta de parte de ellos, para poder manipularlos a su antojo y se deshacen de los mismos en la primera oportunidad que lo consideran conveniente a sus intereses personales. Por eso con frecuencia escuchamos a los “lideres” de ciertas organizaciones declarar que ellos prefieren la lealtad a la capacidad, definiendo lealtad como obediencia incondicional.  

Estas personas pueden inicialmente atraer a seguidores y hasta alcanzar la meta que se han propuesto, pero su “liderazgo”, si así se le puede llamar, será efímero y terminaran destruyendo lo que habían construido con el apoyo de sus leales seguidores.  

Sin confianza en el líder y sin lealtad de parte de este, ninguna organización alcanzara su objetivo. Sus colaboradores se arriesgaran por alcanzar el objetivo de la organización, si tienen confianza en el líder, pero para tener esa confianza, deben creer que el líder es leal con ellos.

El comportamiento del “líder” con respecto a su sucesión dice mucho de su tipo de liderazgo. Pregúntese, con qué grado de eficiencia está preparando a otras personas para que tomen su lugar cuando llegue el momento? Considera a los posibles sucesores una amenaza o una inversión a futuro? El líder que solo se sirve a sí mismo, lo que más teme es a la competencia, al talento, al cuestionamiento honesto y a que le traten de quitar el poder o la posición desde donde se está beneficiando.  

El verdadero líder crea toda una generación de sucesores, no es egoísta y crea liderazgos a todo nivel. Creo que para un líder no debe existir mayor satisfacción que poder decir, “yo desarrolle a mi sucesor”. En este sentido, el doctor Roberto Íncer Barquero es un excelente ejemplo, ya que educo a toda una generación y formó a varios de sus sucesores. Roberto Íncer fue un verdadero líder y todos los que fuimos formados e inspirados por él, quisiéramos poder imitarlo.

De igual forma, el retiro del líder nos dice mucho en relación a su tipo de liderazgo.  El verdadero líder se retira cuando todavía la gente se pregunta, “y por qué se habrá retirado tan temprano?” y no cuando dicen, “ya era hora que se hubiese ido”.

Si usted se considera un líder, solo porque tiene seguidores o por qué está en una posición directiva, pregúntese qué clase de líder es y sea honesto con usted mismo, ya que ese es el inicio de un verdadero liderazgo. Y si usted se considera un seguidor, pregúntese si está siguiendo a un verdadero líder, para que no pierda su tiempo y no se lleve un gran decepción.

Por fortuna, el liderazgo se puede aprender. Por eso todos debemos hacer lo posible para ir aprendiéndolo, aunque sea como dicen los italianos, “piano, piano”.  Busque un buen ejemplo y aprenda de él.

Y no se olvide de la “maestría en administración y derecho” que ofrecen el Ibesi y la CCS, y si tiene comentarios sobre este artículo me pueden escribir a:nramirezs50@hotmail.com

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