Álvaro Ulises Jaime Solís
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Cuando era un niño recuerdo haber visitado el hospital y el centro de salud en algunas ocasiones de rutina, recuerdo cuando me mordió un perro con rabia, jamás voy a olvidar esas 14 inyecciones en la espalda y las tres adicionales en mi trasero allá en el “Silvia Ferrufino”. Aunque no lo crean, amo a los perros.  

La otra ocasión que particularmente recuerdo fue cuando me hicieron un montón de estudios en el corazón porque de pronto me detectaron un ritmo anormal. Lo cierto es que tenía mi primera novia a los 6 años y finalmente se descartó algo grave y seguí mi vida como cualquier mortal que se mete perlas en el oído. Años más tarde trabajando como Ingeniero de campo en el área de sistemas médicos en la antigua Siemens, cuando aún estaba en Nicaragua de forma directa, recuerdo haber entregado a un cardiólogo un Holter y para comprobar el uso del equipo y los reportes que este emitía, el doctor decidió darme la oportunidad de que yo utilizara su equipo; para mi sorpresa volvió a aparecer la famosa anomalía en el corazón, y se requería una revisión mas exhaustiva, sin embargo como todo buen nica chapado a la antigua, si yo podía ejercitarme y correr bien durante más de 30 minutos, para mí todo estaba bien. Bueno ese soy yo, pero no se preocupen no pasa nada con mi salud, eso creo.

Sin embargo ahora hay mucha gente que padece de enfermedades muy serias, como cáncer, entre otro montón de enfermedades hereditarias y congénitas que dentro de un mundo de posibilidades, se hace más difícil diagnosticar a tiempo. A mí me tocó instalar una muy buena parte de los primeros equipos de tomografía axial computarizada en Nicaragua y recuerdo que una práctica común era que cuando no había espacio en el disco, los exámenes anteriores se borraban y solo quedaba al paciente la placa con el riesgo de perderla o estropearla; caso contrario tendría que radiarse nuevamente.

Yo ahora pregunto: tanto hospital público y privado, tanto médico de cabecera especializado, tanto paciente con distintos tipos de enfermedades, ¿hay trazabilidad de los expedientes médicos?, hay respaldo de mi historial clínico?, hay historial clínico?

Honestamente no sé la respuesta. Quizás sí existe, quizás no existe, lo que sí siento con seguridad que en ninguno de los casos ni en hospital privado ni en hospital público esta información está digitalizada o disponible para mi consumo o el de mis familiares, o para investigación y desarrollo de mejores y más asertivos diagnósticos médicos, cosa que debemos agradecer a nuestros doctores, pues deben dedicarse mucho más con las limitantes que existen y hacer uso de lo que tienen o incluso innovar, pero estimado doctor un disco externo, una laptop, no es segura 100%, puede dañarse, corromperse, perderse, etc. Y la información que hoy día es el activo más preciado de las empresas sin excluir la suya, puede perderse.

Qué ventaja tiene llegar un día al hospital y que el doctor revise el historial clínico de su paciente desde la niñez, revisar sus padecimientos, sus placas de forma digital, desde su computadora, con solo el uso de internet, y además que pudiera tener acceso historial familiar donde pudiera relacionar los expedientes de sus padres, con afecciones similares y tener más ventajas para hacer un diagnóstico certero y evitar sufrimientos innecesarios; qué fantástico sería que un estudiante de Medicina pudiera tener acceso a esa base de datos y reforzar su educación con casos documentados y reales para estudio demográfico de padecimientos con mejor trazabilidad.

¿Qué opina doctor? 

¿Qué opina paciente? 

¿Qué opina estudiante?

¿Qué opina empresario de la salud?

¿Qué opina usted proveedor de equipos médicos?

En el mundo tan conectado en que vivimos todo esto es posible, la Cloud o la nube pública, privada, híbrida, las máquinas virtuales, las bases de datos, los sistemas de almacenamiento y respaldo de la información, como Netapp, Cisco, Citrix, VMware, que tanto éxito han tenido en el campo de la salud, aún no se ven en Nicaragua como posibilidad.

Lo que ocurre es que la tarea tecnológica se la han dejado al muchacho de soporte o al informático y cuando este llega con un proyecto, lamentablemente la visión de negocio se nubla y no podemos ver las grandes ventajas que se obtendría con este tipo de soluciones.

Queda la pregunta en el aire, dónde están mis expedientes médicos? Será que aún existen en aquel gran archivo metálico dentro de un folder amarillo, en donde quizás los ratones hicieron una visita o el agua llegó, o simplemente los papeles se envejecieron. Mi estimado, hoy en día la información puede ser inmortal e infinita, solo hay que usar la tecnología orientada al negocio necesario.

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