Tom Sarrazin*
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Gracias a la inversión en las renovables, América Latina hoy tiene una mayor capacidad de generación eléctrica.
América Latina y el Caribe aumentaron su capacidad de energía renovable en un 25% de 2013 a 2014.

El 22 de abril es el Día de la Tierra, un día de reflexión donde la comunidad internacional rinde homenaje a nuestro planeta. Son muchos los desafíos que enfrenta la Tierra y a medida que van quedando en evidencia, aumenta la conciencia sobre la necesidad de reducir el impacto de la actividad humana. Si bien el reto es grande, hay tendencias alentadoras como el auge de la energía renovable, que no solo ofrece alternativas sostenibles para satisfacer nuestro consumo de electricidad, sino que también crea nuevas oportunidades de inversión para la economía global.

En 2014, China hizo historia al añadir 35 gigavatios de capacidad de energía limpia. El país asiático está al frente de un grupo de 55 países evaluados por el Climascopio, estudio del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) y otros socios que analiza la capacidad de fomentar el crecimiento de la energía de bajo carbono alrededor del mundo.

Según el estudio, América Latina y el Caribe añadieron 7.7 gigavatios de capacidad de energía renovable entre 2013 y 2014, un incremento del 25%. De los 352 gigavatios instalados en la región en 2014, el 11% provenía de biomasa, energía eólica, pequeñas centrales hidroeléctricas, energía solar y proyectos geotérmicos. Los autores del estudio además encontraron que los mercados se liberalizan cada vez más y pasan por reestructuraciones importantes para atraer actores e inversiones del sector privado. Los tres países latinoamericanos con mejor puntuación en el ranking global son:

Brasil

En 2014, la mayor economía de América Latina tuvo un año récord para la instalación y los contratos de energía renovable y se colocó en segundo lugar del ranking del Climascopio. Se añadieron un total de 5.2 gigavatios de capacidad de energía limpia (descontando a las centrales hidroeléctricas de gran escala). De estos, 2.9 gigavatios provinieron de proyectos eólicos.

Brasil tiene una amplia capacidad de producción de fuentes de energía limpia. Sus políticas públicas han llevado a la expansión del sector eólico en el país, que hoy cuenta con diversidad de productores de turbinas. Mirando hacia adelante, Brasil apunta a la producción nacional de equipos solares para el año 2020.

Chile

Tercero en el ranking global, Chile es líder en América Latina en instalaciones solares: hasta la primera mitad de 2015 se habían instalado 0.5 gigavatios en el país. Chile tiene como objetivo alcanzar un 20% de la matriz eléctrica proveniente de fuentes renovables para 2025.

Para alcanzar esta meta, el país andino tiene políticas que permiten el uso de subastas como herramienta y promueve la energía limpia a través de la exención total del pago de impuestos de transmisión para proyectos renovables de hasta 9 megavatios y la exención parcial para aquellos entre 9 megavatios y 20 megavatios.

México

En 2013, México pasó una nueva normativa para liberalizar el sector de generación eléctrica históricamente controlado por la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE). Los primeros mecanismos comienzan a operar en 2016 y para 2018 la normativa se terminará de adoptar por completo. Las reformas de México modificaron la constitución y abrieron el sector de generación eléctrica a los desarrolladores privados.

México tiene como objetivo reducir en un 30% sus emisiones para el año 2020, en relación con el 2000. El país tiene dos fondos estatales para energía renovable: uno apoya a las iniciativas de eficiencia energética y de electrificación rural y otro ofrece subsidios a los proyectos de energía renovable y de eficiencia energética desarrollados por investigadores e instituciones académicas nacionales.

*Esta columna fue originalmente publicada en el blog Negocios Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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