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Los caraceños tienen la vista puesta en el turismo. Este es un rubro con mucho potencial en todos los municipios, puesto que cuentan con lindas playas, aunque las más visitadas en temporada de vacaciones son Casares y La Boquita.

En la ciudad de Diriamba están las playas que se creen son las más cotizadas por los extranjeros, quienes las visitan principalmente durante la temporada de Semana Santa.

En la Semana Mayor de este año se registraron más de 85,000 personas solamente en el balneario La Boquita, entre extranjeros y nacionales, lo que le permitió una buena ganancia a los dueños de restaurantes.

Hasta el momento se tienen registrados 167 negocios a nivel departamental, pero en La Boquita son 30 los que reciben a los visitantes, mismos que pagan anualmente un impuesto de 1,500 córdobas a las autoridades del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur).

Aproximadamente, el arribo de personas fue de 30,000  a nivel departamental, tomando en cuenta establecimientos que aún no están en la lista de dicha institución, lo que posiblemente dejó al turismo una ganancia muy próspera.

Lo que anualmente recibe Intur a nivel departamental solo en concepto de impuestos, entre todos los negocios, es 45,000 córdobas. Esta cantidad es utilizada para darle mantenimiento a los centros turísticos que dependen de ella, según fuentes que prefirieron el anonimato.

En comparación con 2015, en Semana Santa el turismo caraceño aumentó 30%. De igual forma, se registra crecimiento de los negocios, pues hace dos años había 140 y actualmente son 167, entre restaurantes, hoteles y bares; esto sin contar los que aún no se registran y no pagan los impuestos necesarios.

La pesca

El pequeño poblado de Casares se ubica aproximadamente 70 kilómetros al suroeste de Managua, sobre la costa del océano Pacífico. Esta parte bella y asombrosa  de la zona costera es un sitio de pesca muy famoso entre los visitantes, aunque esa actividad es el medio de vida de la mayoría de los lugareños, que la realizan de forma artesanal.

Los pescadores por lo general son personas de escasos recursos que entregan su producto recién sacado del mar  a los acopios establecidos en el lugar, así también a las famosas paneras, que son mujeres que comercializan en las orillas de la costa.

Es así que este pequeño pueblo llama la atención de los turistas, quienes adoran comprar pescado fresco, al mismo tiempo aprovechan para tomar unas cuantas fotos al tumulto de gente que compra y vende en el lugar.

Además, la pesca es considerada un rubro económico en el departamento, ya que es de aquí que sale la mayor inversión; este producto es exportado y muy bien pagado. Es por medio de este trabajo que se mantiene la economía de los hoteles y restaurantes, pues el precio es más económico por parte de los pescadores.

Actualmente, pescadores y dueños de acopio reconocen que la pesca ha tomado buen curso en los últimos meses, incrementándose sobre todo la producción del pescado de exportación por la influencia de las “heladas” en la marea.

En un día día bueno salen hasta 200 o 300 libras de producto por lancha, lo que permite más producción y más ganancias, debido a que el precio del pescado se cotiza a 60 córdobas la libra, el de exportación.

En un día bueno se puede llegar a hablar de una entrada de dinero de 18,000 córdobas por pescador, lo que permite una ganancia compartida entre el acopiador y el pescador.

En la zona operan alrededor de mil pescadores, operando cinco por lancha, mismos que entregan su producto a los acopiadores y paneras, quienes pagan impuestos anuales también por estar en el lugar de trabajo.

Alexander Mojica Ortiz trabaja en el acopio central, donde se llega a pagar hasta C$400,000 a los pescadores cuando la pesca está buena. Según Mojica, este acopio se caracteriza por ser el más grande de Casares, tiene una política de apoyo a los pescadores facilitándoles el combustible para la faena y si la gasolina está barata, pues hay más ganancias para todos en el rubro.

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