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Aunque aún no existe en América la temible raza cuatro de la plaga conocida como "Mal de Panamá” o “Enfermedad de Panamá”, que afecta gravemente los cultivos de banano y plátano, su llegada al continente es una “amenaza latente”, explican expertos.

“Una de las cosas que se teme en América Latina es que no entre a través del ingreso de material vegetativo, sino que se teme más que entre por medio del turismo. Es decir, que un turista haya visitado países donde está presente la enfermedad y venga a uno de nuestros países y traiga tierra contaminada”, explica el docente universitario y consultor independiente, Jerry Fernández.

“Es una amenaza latente la entrada de fusarium de la raza cuatro. Como representante del país en la Red de Musáceas de América Latina (Musalac), lo que hacemos con todas las instituciones es estar promoviendo el cuido de movimiento de material de una finca a otra, de una región a otra y de un departamento a otro”, explicó por su parte Juan Castellón, coordinador del proyecto de Musáceas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León (UNAN-León).

Mundo en alerta 

El mundo está en alerta por esta plaga, según los expertos.

Recientemente, según medios internacionales, se realizó el “Congreso Internacional de Plátano” en Miami, pero la cita, que se llevaría a cabo en Costa Rica, se movió a última hora hacia Norteamérica, por precaución.

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“Básicamente es por precaución, para que los visitantes no lleven tierras contaminadas. En Brasil, en una reunión que tuvimos el año pasado, todos los materiales que utilizamos (ropa, zapatos y otras cosas que se usaron en las visitas de campo) se dejaron allá, para prevenir. El fusarium se traslada de diferentes formas, y una de ellas es por medio de la tierra en los zapatos”, contó el investigador de la UNAN-León, Castellón.

La plaga se desarrolló fuertemente en Asia y luego se cruzó a África.

Las razas 1 y 2

En Nicaragua, como en otros países tropicales de América, ya existen las razas uno y dos de la plaga fusarium.

“La raza uno ataca al guineo de rosa (o manzano) y al banano Gros Michel (o patriota caraceño), y la raza dos ataca a todo lo que es guineo cuadrado. Esas ya están en el país y en la mayoría de países tropicales, pero la que devasta a todas las musáceas, sin excepción, es la raza cuatro, de la que aún no se tiene ningún registro de introducción en ninguno de los países de América”, explicó Castellón.

Esa raza afecta también al plátano”, especificó Fernández.

A nivel nacional, los expertos consideran que se está trabajando para prevenir la entrada de esa enfermedad por medio de la sensibilización y la capacitación de los productores.

Castellón afirmó que hay una organización conocida como Red de Musáceas de Nicaragua (Musanic), conformada por varias universidades públicas del país, el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), el Ministerio Agropecuario (MAG), entre otras instituciones.

“Asimismo, compartimos información que nos transmiten otros países sobre cómo está evolucionando la plaga, hacia dónde va, dónde hay sospecha de que está el hongo, para estar atento a prevenirla”, dijo el especialista. 

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Mientras tanto, Jerry Fernández dijo que el IPSA ha brindado capacitaciones a los productores de plátano, sobre todo porque es un cultivo que se va expandiendo por diferentes zonas del país.

Por su parte, el vicedecano de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional Agraria (UNA), Víctor Aguilar, dijo que aunque no existe aún esa plaga en América,  siempre existe el riesgo de que llegue, “porque estamos en un mundo globalizado”.

Aguilar refirió que la UNA está trabajando en la distribución de material libre de plagas, los cuales obtienen a través de la multiplicación por medio de laboratorios, con métodos como la macropropagación.

“El problema es que los productores comparten material vegetativo y no tienen el cuidado de ver si llevan insectos o algún hongo, como el Mal de Panamá (de las razas que ya existen en el país)”, comentó Aguilar.

Mercado 

Por lógica, si hay una crisis mundial en el plátano y el banano por una plaga, los países que no tengan esa enfermedad se van a ver beneficiados por el tema de la oferta y la demanda, dice el presidente de la Cámara de Productores de Musáceas del Sur (Capromusur) y de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Michael Healy.

“Definitivamente, significa que podría haber una reacción en los precios internacionales de esos productos (banano y plátano)”, añade el productor rivense.

Sin embargo, en Nicaragua la mayor producción de plátano es de consumo nacional y regional, por lo que Healy no espera que esa crisis mundial, relacionada con la "Enfermedad de Panamá", vaya a favorecer con mejores precios a los productores nacionales. Las exportaciones de banano, si bien cayeron considerablemente en el 2015, dejaron divisas por el orden de los US$2.9 millones. Por otra parte, opinó Castellón, a nivel local la producción de banano y plátano representa una importante fuente de ingresos para pequeños y medianos productores y para la seguridad alimentaria de la población.

 

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