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Las escasas oportunidades de empleo en las comunidades rurales de Nicaragua ubicadas al borde de la frontera con Honduras han incentivado a un grupo de jóvenes a crear negocios emprendedores, que están contribuyendo a reducir la pobreza y al desarrollo social en sus lugares.

En un auditorio repleto de personas se encuentra contando su historia el campesino Ariel Moncada, un joven de 25 años, que inició su primer negocio el año pasado, con la creación de una pequeña granja avícola, en la comunidad rural de Aguas Calientes, en el departamento de Madriz, norte de Nicaragua.

"Soy un joven emprendedor. Mi idea de negocio surgió porque en mi comunidad no existía una granja de pollos", explicó a Efe Moncada, quien cursa su último año en licenciatura en enfermería, que costea con las ganancias de su pequeña empresa, a la que bautizó como Granja Avícola Buenos Aires.

Ganancia

Moncada junto con otros 26 jóvenes iniciaron desde hace más de seis meses sus primeros proyectos dentro del programa "Emprende", que impulsa la organización británica Raleigh International, en Nicaragua, en conjunto con otras organizaciones que promueven el emprendimiento.

La Granja Avícola Buenos Aires está dotada de un pequeño corral para criar hasta 300 pollos, pero de momento solo mantiene 100, a los que alimenta, para posteriormente vender su carne o venderlos vivos.

La nueva avícola produce un promedio mensual de 420 libras de carne de pollo, que es vendida en restaurantes o pulperías del departamento de Madriz y en comunidades aledañas, aseguró Moncada.

Cada libra es vendida entre C$32 y C$34 (unos US$1.2), lo que equivale a US$564 mensuales, que son utilizados para reinvertirlos en el negocio, explicó.

Con la ganancia, Moncada debe contribuir con la alimentación, educación y salud de su familia, entre ellos un niño con síndrome de Down, refirió.

"Sí, fue un gran logro para mi comunidad. Es un logro tanto económico como personal", comentó.

22 comunidades

Mi idea de negocio surgió porque en mi comunidad no existía una granja de pollos". Ariel Moncada, un joven emprendedor.

Emprendimientos como el de Moncada se han replicado en al menos 22 comunidades aledañas, donde el 55% de la población vive en pobreza extrema y perciben un salario promedio mensual de US$45, según datos de la ONG británica.

"Vivimos en una sociedad que tiene muchos jóvenes, pero no hay muchas oportunidades para ellos, especialmente en la zona rural donde el desempleo es muy alto", dijo a EFE la coordinadora del proyecto Emprende, Jolaina Vargas.

Desde hace un año que el programa inició, ha financiado a más de 54 negocios y el 75% de ellos siguen funcionando, de acuerdo con el organismo.

Raleigh International ha invertido al menos 6,000 dólares para los 27 jóvenes que iniciaron sus emprendimientos en esta primera fase.

Según Vargas, cada joven con ideas de negocios creó un estudio de mercado en su comunidad para saber sobre las carencias de la misma e idear un negocio rentable.

"Se les motiva a que innoven, que piensen con creatividad, pero siempre con un estudio de mercado", señaló Vargas.

En ese proyecto colaboran con el organismo más de 35 voluntarios, 17 británicos y el restante nicaragüenses, quienes animan a jóvenes a que presenten sus ideas de negocio.

Las ideas más creativas, útiles e innovadoras son seleccionadas para desarrollarlas a través de un pequeño crédito auspiciado por Raleigh International y otros organismos locales.

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