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Cuando visito las tiendas con mis nietas, ellas gozan, porque lo primero que pregunto es si hay alguna “oferta”.  Naturalmente, esto no le agrada mucho a mí esposa, pero así soy y no voy a cambiar.  Soy un consumidor que busca un buen “valor” a muy buen “precio”.  A este tipo de consumidores se les llama “value consumer” y lo mismo ocurre con los inversionistas, ya que aunque la mayoría cree que el mercado es “eficiente”, es decir, que el precio refleja exactamente el valor de las cosas, especialmente de los activos productivos, también existe un grupo que piensa diferente y estos también siempre buscan un buen “valor” a muy buen “precio”.  A este grupo de inversionistas se les llama “value investors” y todos son descendientes de Ben Graham, autor de “Security Analysis” y maestro de Warren Buffett.

Pues bien, Peter Lynch, uno de los inversionistas más exitosos de todos los tiempos y autor de “One up on Wall street”, “Beating the Street” y “Learn to Earn”, pertenece a este grupo y por eso deseo compartir con usted algunos de su consejos.  Estos consejos le serán de utilidad cada vez que desee comprar o vender algún activo, por lo tanto, no crea que ellos son útiles solo para los grandes inversionistas que operan en “Wall Street”.

En consecuencia, para mientras lee o vuelve a leer alguno de los libros mencionados, tenga presente los siguientes consejos de Peter Lynch.

Primero, no crea que los expertos siempre le brindarán una mejor recomendación sobre cómo utilizar o invertir sus ahorros, que la conclusión a la que usted mismo pueda llegar, después de realzar su propia investigación y haber seguido algunas de las recomendaciones de Warren Buffett, que leyó la semana pasada o de Peter Lynch, que está leyendo en este momento.

Segundo, para decidir una inversión siempre empiece analizando la empresa que le interesa, luego la industria a la que pertenece y finalmente las perspectivas económicas y políticas del país.  Sin embargo, si usted ya realizó su inversión y lo que está es practicando un ejercicio anual de planeamiento estratégico, puede hacerlo a la inversa, ya que en este caso usted conoce perfectamente la empresa en la que invirtió, que es una de las reglas de oro de Buffett y Lynch.  Las perspectivas del mercado o de la economía en general pueden ser muy útiles si las mismas son pesimistas y están llenas de malas noticias, ya que las mismas le perimitirán encontrar buenas oportunidades a muy buen precio.

Tercero, procure que la empresa y la industria en la que opera la misma gocen de “ventajas competitivas” duraderas, es decir, que lo que usted ofrece otros no sepan cómo ofrecerlo o no estén interesados en hacerlo.  Existen oportunidades de inversión que son muy rentables, pero “repulsivas”, como el procesamiento o reciclaje de desperdicios.  A muchos no les gusta “ensuciar sus manos, con esa actividad denigrante”.  

Recientemente vi una película que se llamaba “limpieza” que se trataba de un policía retirado que se dedicaba a la limpieza profesional de los lugares donde se cometían asesinatos atroces, y como era el único dispuesto a ofrecer este servicio al departamento de Policía,  sus ingresos eran excelentes.  Naturalmente que como había sido policía, conocía muy bien este negocio.  Nunca olvide esta regla de oro.

Cuarto, no invierta en empresas o industrias que estén de “moda”, mucho menos si la recomendación viene de alguien que no conoce el sector o de un profesional que vive de las comisiones que cobra por la compra y venta de los activos que está recomendando.  La moda se paga caro.  Si usted es como Buffett que todo el tiempo está leyendo estados financieros o como Lynch, que en Wharton durante la primera cita con su futura esposa solo hablaba de acciones y que todo el tiempo, incluso durante su “luna de miel” estaba visitando empresas, usted encontrará buenas oportunidades antes que se pongan de moda.  Tampoco invierta en empresas de alta tecnología, que usted no domina y que necesitan de un “Superman” para ser administradas. 

Busque empresas sencillas que puedan ser administradas por personas normales, como usted o como yo, e incluso por gente no muy brillante pero que actúe en beneficio de los mejores intereses de los propietarios.

Quinto, a menos que su situación económica no se lo permita, no se preocupe por la política de dividendos, siempre que las utilidades retenidas tengan una rentabilidad superior a sus otras alternativas de inversión.  Y siempre tenga mucho cuidado con las adquisiciones para diversificarse, que no tienen ninguna relación con la empresa original, ya que le puede ir muy mal.

Finalmente, nunca olvide que un precio bajo no significa que algo sea barato y que porque el precio de algo baje, no significa que necesariamente valga la pena comprar.  Compre si el precio baja y los aspectos fundamentales del negocio no se han deteriorado y venda si el precio ha subido y los aspectos fundamentales no han mejorado.  También compre cuando los administradores de la empresa compren, pero no venda siempre que ellos vendan, ya que pueden vender por razones ajenas a la situación de la empresa.  Y no se olvide la maestría en Administración y Derecho del Ibessi y la Ccsn, que iniciará el próximo 17 de junio.

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