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La primera vez que Andrea Paltzer fue al basurero capitalino La Chureca, allá por 2008, pensó que no le impactaría tanto porque ya había visto lo peor de la pobreza en países de América Latina. Pero no fue así. Era un día lluvioso cualquiera y se topó con una madre adolescente acompañada de su hijo recogiendo frijoles que una empresa de supermercado había desechado. Esa escena, que no olvidará nunca, le motivó a impulsar en 2009 el programa Earth Education Proyect (Proyecto de Educación de la Tierra o EEP por sus siglas en inglés) y que contribuyó a que más de cuarenta mujeres pasaran de clasificar desechos en el entonces vertedero a cielo abierto más grande de Latinoamérica, a aprender a trabajar con papel para crear tarjetas, aretes, collares y pulseras de papel.

En un principio las mujeres y el proyecto se enfocaron en la venta de tarjetas para Navidad y San Valentín, pero para ser rentables debían vender un máximo de 80 mil postales. Fue así que surgió la marca Chureca Chic. “Viendo en el plan de negocios cuánto dinero necesitábamos para poder manejar el proyecto social, vimos que no era rentable vender tarjetas y empecé a ver otras maneras en las que se podía usar el papel”, comenta Andrea. Chureca Chic en los recientes premios al exportador, que entrega la Asociación de Productores y Exportadores (APEN), obtuvo cuatro distinciones, entre ellos “Empresa revelación del año”.

La empresa actualmente vende sus productos en tiendas exclusivas de Managua y ya ha logrado exportar a Panamá. Sin embargo, según Paltzer, le apuesta al mercado europeo, porque además de ser clientes con alto poder adquisitivo valoran el valor agregado del producto. “Las tiendas grandes de Europa ya tienen una sección de moda ética, de moda sostenible, y también los clientes están dispuesto a pagar por el valor agregado, en cambio el cliente regional o local cuestiona el valor agregado. En ese sentido, el mercado de Europa está más desarrollado, la gente allá busca algo que tiene valor agregado y van a invertir en ello”, expresa Paltzer.

Chureca Chic fue una de las empresas que más reconocimientos obtuvo en los premios  APEN ¿Cómo surgió la marca y cómo ha sido el camino hasta llegar a todos los logros que han alcanzado?

La historia de Chureca Chic tiene su historia en La chureca de Managua. En 2009 empezamos un proyecto piloto como ONG para desarrollar un curso de capacitación laboral dirigido a mujeres de la zona, era un curso alternativo que enseñó alfabetización, computación, educación artística y desarrollo sicosocial. El fin del proyecto es que quería que fuera autosostenible, y bajo la misma ONG empezamos a producir productos reciclados porque las mujeres de La Chureca prácticamente estaban viviendo del reciclaje y yo pensé que si se podía enseñar a la comunidad a convertir el desecho en algo de valor, a generar un ingreso alternativo para ella; así se fue desarrollando, poco a poco, hasta que en 2013 empezamos a vender los productos que estábamos haciendo bajo otra marca, que es Chureca Chic.

¿Por qué Chureca Chic?

Elegí Chureca Chic porque vendiendo como ONG no funcionaba. En ese entonces vendíamos tarjetas de Navidad y San Valentín, y para obtener ganancias teníamos que vender 80 mil, así decidí crear Chureca Chic y esta marca tiene un concepto de unir a los clientes a una causa social, sin saber que están unidos, es decir, crear un producto que la gente quiera y que sea número uno. No es solo vender por la razón social o por el  material del que está hecho. Chureca Chic tiene el valor agregado que es de impacto social y ambiental, pero si ese producto tiene malos acabados, está mal hecho, nadie lo va a comprar, o quizá lo compren por lástima. La mayoría de las ONG venden por la causa social y no venden pensando como en un negocio.

¿Y nadie te cuestionó el nombre de la marca?

En ese entonces no estaba el proyecto español del reciclaje y la gente en un inicio  me dijo que no usara el nombre de La Chureca porque era feo, no les gustaba, porque lo asociaban a suciedad, más bien ese era el punto, Chureca Chic se apoyó en un proyecto social. Darle el nombre de Chureca Chic era hacer el choque, hacer productos de elegancia, de buena calidad, de estándar de calidad internacional, pero de la basura y en Nicaragua todo mundo sabe qué es La Chureca, pero afuera nadie sabe.

Una vez establecida la marca, ¿cuál era tu propósito?

El propósito era vincular a los clientes con la cadena de producción y todas las ganancias dirigirlas hacia el mismo proyecto social. Simplemente tenemos los dos canales: la ONG y Chureca Chic. No es sostenible funcionar como ONG, con el apoyo de donantes, de ahí fue surgió la ampliación de la marca Chureca Chic. Yo veo mucho potencial en la marca, queremos crecer como micro franquicia, aunque estamos conscientes que aún nos falta que Chureca Chic financie todo el proyecto social.

¿En qué momento decidís dejar de vender tarjetas y dedicarte a la elaboración de accesorios y joyas que ya tienen un valor agregado?

Viendo en el plan de negocios cuánto dinero necesitábamos para poder manejar el proyecto social, vimos que no era rentable vender tarjetas de Navidad y empecé a ver otras maneras en las que se podía usar el papel, y en África es muy común que reciclen papel para hacer joyería, de hecho es una técnica que llegó de Inglaterra. Yo crecí en Inglaterra, y es algo que se desarrolló a través del proyecto que se llevó a África, y lo que sucedió fue lo mismo, le enseñaron a las comunidades, pero no les mostraron el vínculo con el mercado. Yo vi eso y un día traje un collar de papel que me lo regaló un amigo para que me inspirara, y aquí con las mujeres desbaratamos el producto para ver cómo estaba hecho, y desde ese día hemos desarrollado nuestra propia técnica, es decir, accesorios que sean durable, a prueba de agua.

¿Y la creación de los diseños de dónde surgió?

Siempre salió del taller, a veces empezaron con ideas mías, porque hice estudios de mercado y tuve la ventaja que he viajado bastante, nací en Suiza, crecí en Alemania, Inglaterra, todos los países en Europa, pero con culturas distintas, y ese mercado exige. Los diseños salen del taller, siempre estábamos pensando en los diseños, a veces nos limitamos porque tenemos la idea que la materia prima tiene que ser de papel reciclado.

¿A cuántas mujeres involucraron en un inicio?

Al inicio se involucraron a 20 mujeres que estaban en el proyecto como organización, luego, cuando ya se creó la marca, hicimos la empresa, contratamos a cinco mujeres que tienen la capacidad de hacer cualquier producto. Las ganancias de Chureca Chic se invierten en el mismo programa de capacitación laboral, pero no todas salen a trabajar en la chureca chic sino que otras empresas.

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