Noel Ramírez Sánchez
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Almorzando con un matrimonio amigo nuestro, el esposo me preguntaba, “Noel, qué es lo qué hace realmente el presidente del Banco central?” la pregunta no era retórica.  Y ahora que he leído el último libro de Ben Bernanke, “The courage to act”, quien afortunadamente era el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos durante la última crisis financiera que afectó al mundo entero, he deseado compartir con usted la respuesta a esa pregunta.  

Digo afortunadamente, porque Bernanke se había preparado toda su vida para enfrentar esta situación y lo hizo correctamente.  Asímismo, muy pronto se presentarán las memorias del doctor Roberto Incer, a mi juicio, uno de los mejores presidentes de Banco Central que hemos tenido.

El objetivo del banco central es mantener la estabilidad monetaria, es decir, el control de la inflación y promover el crecimiento económico y la generación de empleo; pero para ello es necesario que el sistema financiero funcione eficientemente.  Sin embargo, muchos piensan que estos objetivos son contradictorios, pero es todo lo contrario, ya que, la estabilidad monetaria es una condición necesaria, aunque no suficiente, para promover el crecimiento y la generación de empleo.  Sin estabilidad monetaria no hay inversión productiva, solo hay especulación y por lo tanto, no hay crecimiento económico.

Por otro lado, el banco central incide en dos de los precios más importantes que afectan las decisiones del sector empresarial, la tasa de cambio, que determina el valor de la moneda local con relación a las monedas extranjeras y las tasas de interés, que determinan el costo del financiamiento requerido para el crecimiento de las actividades económicas.

Asi mismo, aunque uno de sus objetivos es la estabilidad financiera y para ello debe mantener un adecuado nivel de reservas internacionales, el banco central no administra los recursos del gobierno ni controla su nivel de gasto público, el cual es establecido por el poder legislativo y ejecutado por el mismo gobierno y que constituye un factor fundamental para la estabilidad monetaria.

Entonces, ¿Cómo cumple el banco central con este objetivo?  la forma operacional en que trata de cumplir con este objetivo es recurriendo a las llamadas “operaciones de mercado abierto”.  Cuando el gobierno gasta “demasiado” o el sistema financiero otorga “demasiado” crédito, el banco central vende títulos financieros a tasas de interés “muy atractivas” para sacar liquidez del mercado, y así evitar una pérdida de reservas internacionales o un proceso inflacionario.  Naturalmente,que como consecuencia se reducirá y encarecerá el crédito al sector público y al privado.  Pero si no se actúa, las reservas bajarán, los precios subirán y la moneda local se devaluará, de forma oficial o a través de los mercados “negros”.   Sin embargo, si la devaluación no es oficial, la moneda local se sobrevaluará, la moneda extranjera se volverá muy barata, la rentabilidad de las exportaciones se reducirá y las importaciones se abaratarán, afectando a la producción nacional que compite con las mismas.

El otro instrumento para mantener la estabilidad monetaria es el “encaje legal”, es decir, aquella parte de los depósitos bancarios que son depositados en el banco central y no pueden ser utilizados por los bancos comerciales para otorgar crédito.  Este instrumento, a diferencia del anterior, incide directamente en el costo de los recursos captados por los bancos, ya que, normalmente, los encajes legales no ganan intereses.  Por eso, cada vez se utilizan menos para controlar el crecimiento del crédito doméstico, evitar la pérdida de reservas y la inflación y garantizar la estabilidad monetaria.

Sin embargo, a nuestro juicio, el instrumento por excelencia para que el banco central cumpla con sus objetivos es “la persuación”.  Persuadir al presidente de la república para que los niveles del gasto público sean consistentes con las metas de reservas internacionales que garantizan la estabilidad monetaria; persuadir al sistema bancario que el crecimiento en el crédito, especialmente al sector privado, también sea consistente con este objetivo y persuadir a los agentes económicos en general, que la meta de inflación establecida por el banco se cumplirá.  La persuación es fundamental, ya que las reservas internacionales no pertenecen al banco central, sino al sector público y al sector privado que poseen la moneda local para comprar la moneda extranjera que está depositada en el banco central y que conforma las reservas internacionales. Afortunadamente, usted ya leyó nuestro artículo, “calculando la inflacion y la devaluacion”, que le explica en detalle como se establecen estas metas.  

Pero existen presidentes de bancos centrales que creen que no es conveniente dar a conocer las metas de inflación, ya que les resta flexibilidad y credibilidad si no se cumplen las mismas.  Sin embargo, yo creo todo lo contrario, ya que así sera más fácil cumplir con las mismas.  por lo tanto, ser presidente del banco central es sencillo, pues solo necesita persuadir al presidente de la república, a los banqueros y a la opinón pública para que cumplan con unas metas establecidas, según la mayoria, “por unos técnicos desconocidos, que no saben de política y desconocen como funciona el sistema bancario, o que son impuestas por el FMI, que no conoce la realidad nacional, ya que somos diferentes”.  Y no se olvide de la Maestría en Administracion y Derecho del Ibesi y la Ccsn. nramirezs50@hotmail.com

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