Alvaro Ulises Jaime Solís Gerente de País - SPC Internacional
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Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó… dice Eclesiastés 3:15.

Hace muchos años recuerdo negocios que para mí en su momento jamás debían dejar de existir, como la famosa Barber Shop, allá en Bello Horizonte, donde mi papa me llevaba de pequeño, aún recuerdo aquellos señores vestidos de blanco cortándome el pelo estilo varonil, nada de esos carpinteros que vemos ahora, o recuerdo la riquísima Pizza María con su  gustosísimo queso, el Sandy´s y la sorbetería de la esquina, o la señora que vendía trompos al final del tercer andén de Villa Rubén Darío allá por la UPOLI.

Es obvio,la misma biblia lo dice en Eclesiastés 3:1 Todo tiene su tiempo…  Cada historia tiene su razón de ser, el dueño de la barbería falleció muchísimos años atrás, el motor impulsor se fue con él, la señora de los trompos ya no tenía a quien vender cuando todos crecimos y nos hicimos hombres, nuestros hijos ahora juegan con tabletas y con celulares, algunos hacemos el esfuerzo por mantener el trompo, las chibolas y el traca traca, pero la avalancha es inevitable, hasta los gustos cambian, hasta las tortillas han cambiado, antes se hacían con maíz recién salido del molino, ahora se hacen con harina enriquecida de maíz, muy diferente a las que me hacía mi abuelita.

Bueno, eso también ocurre con las empresas,sin embargo,creo que con las empresas es diferente. Creo que los de cada empresa no deberían dejar de existir, porque lo que cambia es la forma de satisfacer una necesidad. La tecnología ha logrado cambios impresionantes en los mercados, eso lo hemos vivido desde la revolución industrial, pero los ideales de un empresario deben mantenerse y adaptarse lo tengo como convicción.

Puedo enumerar algunos ejemplos de empresas que de pronto simplemente dejaron de imaginar la vida de otra forma, en algún momento encontraron  la caja cuadrada que estaba muy cómoda, dejaron de ver tres pasos adelante a como lo habían hecho y simplemente envejecieron con su mercado y se extinguieron.

Recuerdan a Kodak. Quien puede negar que eran líderes en el mercado de cámaras y rollos de película, el que tenía una Kodak, tenía una cámara con la triple b, la marca que lideró la cámara fotográfica de mano y ayudó a tomar las primeras imágenes de la luna, tuvieron en sus manos mantenerse con vida en el mercado, pero postergaron la decisión de desarrollar la cámara digital porque se orientaron al producto y no a lo que podía demandar el mercado, dejaron de escuchar a su visión; en cambio Sony, Nikon y compañía  no se preocuparon por eso y se enfocaron en el futuro. Lamentablemente, Kodak se declaró en bancarrota en 2012.

En cambio otras han optado por revolucionar antes de que llegue la avalancha, o quizás hasta revolucionar el mercado. Acaso no recuerdan cuando en los 90's vivíamos la era de una Nicaragua sin bloqueo viendo las películas de Van Damme, Arnold y compañía, y generando negocios y dividendos para aquellos centros de renta de películas en VHS, ¿Qué les paso? Bueno, en algún momento desaparecieron.  Netflix en Estados Unidos, una empresa que no era líder en la renta de películas, se adelanto al ver lo que ocurría con el tráfico de video en línea, y la manera en que los Milenials les gustaba acceder a la información,  cambió el mercado y aunque no abandono la renta de videos desarrollo una nueva forma de ver televisión en línea. Hasta ahora pude ver, gracias a Netflix la novela que me prohibía mi mama cuando era pequeño, “Café con aroma de mujer”. La terminamos en menos de un mes.

Netflix es una empresa que hoy en día no tiene competencia que pueda, en este momento, quitarle el liderazgo del mercado.  Hoy nos quejamos como empresarios, como colaboradores y como personas que la vida y las ganancias son cada vez más difíciles de alcanzar de forma satisfactoria, porque navegamos en océanos rojos lleno de competencia, el otro hace lo mismo que nosotros pero más barato, y olvídense es de la misma calidad pero con colores diferentes.

Amigo, la tecnología nos abre una ventana la innovación, la genialidad no está en hacer cálculo avanzado ni física a nivel de los grandes científicos de la historia, la genialidad está en saber usar las herramientas, ver fuera de la caja, dejar el miedo y trabajar en nuestra idea, tu negocio no tiene que morir, tu negocio puede crecer y subsistir con visión de futuro, solo debes de repensar lo que quieres hacer, el cómo hacerlo y el medio lo puedes dejar a los tecnólogos.

Cuatro inmigrantes mexicanos, estudiantes de secundaria y de escasos recursos lograron ganar una competencia de robótica en Estados Unidos a una de las más prestigiosas universidades, el MIT. Las diferencias eran abismales: presupuesto de U$800 contra U$18,000 ¿Cuál fue la causa? ¿Por qué el más chico económicamente le gana al grande? ¿Por qué el menos preparado científicamente en apariencia le gana al “mejor” preparado? Inspiraron una película llamada “Los inventores”. La respuesta es que ellos fueron diferentes a los demás, así también “la empresa que ha de ser”  tiene la obligación de ser diferente a la que ya fue. Tu empresa aún puede tener vida.

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