Noel Ramírez Sánchez / Doctor en Derecho y Economía
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Hace mucho tiempo recibí una llamada de parte del presidente de un país centroamericano, invitándome a desayunar al día siguiente con él y su equipo económico para discutir cómo enfrentar los problemas que el excesivo ingreso de remesas estaba causando a la economía nacional.  Usted se preguntará, cómo es posible que el ingreso de demasiados dólares (divisas) fuese un problema para la economía de ese país y tiene razón, ya que siempre hemos escuchado que es bueno acumular reservas internacionales y que las remesas constituyen uno de los mejores programas sociales destinados a combatir la pobreza, siempre y cuando no promueva la pereza. Pero la verdad es que todo exceso puede ser perjudicial.

La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a escuchar que la inflación es perjudicial, pero muy pocos estamos conscientes que una “deflación”, es decir, una gran caída en los precios que nos lleve a una inflación demasiado baja o incluso negativa, también puede ser muy perjudicial.  De la misma forma, la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a escuchar que la escasez de dólares (divisas) es perjudicial, pues el crecimiento económico depende de la capacidad de importar materias primas y bienes de consumo, pero muy pocos estamos acostumbrados a escuchar que el ingreso excesivo de dólares (divisas) también puede ser muy perjudicial.

Cuando un país recibe un ingreso masivo de divisas, las reservas crecerán, pero también crecerá la cantidad de dinero en moneda local que circulará en la economía, ya que los dólares serán “vendidos” al sistema bancario, el cual se los “venderá” al Banco Central por su equivalente en moneda local, que eventualmente entrará en circulación en la economía nacional. Por lo tanto, las reservas internacionales crecerán de manera excepcional, pero la cantidad de moneda local en circulación también crecerá de manera excepcional; sin embargo, la oferta de bienes y servicios no crecerá en la misma magnitud.

Ahora veamos en detalle lo que ocurre cuando la economía se “indigesta” con un exceso de ingreso de divisas.

En primer lugar, al presentarse un ingreso “excesivo” de divisas, el precio de la misma baja en relación con el precio de la moneda local.  Es decir, con menos unidades de moneda local se podrá comprar una unidad de divisas y al vender una unidad de divisas el vendedor recibirá menos unidades de moneda local.

En segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, las importaciones se abaratarán, por lo que tenderán a crecer, beneficiando al comercio importador y perjudicando al productor local que compite con los bienes importados.

En tercer lugar y debido a la misma razón, los ingresos de los exportadores en moneda local se reducirán, pero sus costos totales no se reducirán en la misma proporción, pues los insumos locales que no son importados no se abaratarán, reduciéndose la rentabilidad del sector exportador.

En cuarto lugar y debido al excesivo crecimiento de la cantidad de moneda local en circulación, la demanda por bienes y servicios crecerá.  Ante este crecimiento en la demanda, los precios de los bienes importados o importables no crecerán, pero los precios de los bienes que no se pueden importar, al menos en el corto plazo, sí crecerán de una forma importante, aumentando la inflación doméstica.  Los bienes y servicios que no se pueden importar en el corto plazo son los servicios en general y los bienes inmuebles, que por lo tanto empiezan a subir de valor con bastante rapidez, creándose una “burbuja” inflacionaria.

En quinto lugar y como consecuencia de lo anterior, la producción exportable y la que compite con las importaciones, se ve todavía más afectada, ya que no solo los ingresos en moneda local se han reducido, sino que los costos en moneda local se han incrementado.

En sexto lugar, aunque el Banco Central decida no comprar las divisas que están entrando masivamente a la economía nacional, el precio de las mismas caerá de todas formas, a pesar de que no se incremente la cantidad de moneda local en circulación, pues la cantidad de divisas en el mercado local será excesiva.

Muchos creerán que están leyendo el famoso cuento de “Alicia en el país de las maravillas”, pero estas cosas ocurren cuando un país descubre petróleo, o cuando cae víctima del narcotráfico o del lavado de dinero, en cuyo caso la producción exportable y la que compite con importaciones deja de ser rentable.  

Sin embargo, esta situación también puede darse cuando los “intereses reales”, es decir, los intereses nominales menos la inflación, se vuelven excesivamente elevados, provocando el ingreso masivo del “capital golondrina”.  

En consecuencia, los excesos siempre terminan siendo perjudiciales y por eso con el tema de las divisas nunca hay que padecer de obesidad o anorexia. Y naturalmente que cuando las causas que provocan esta situación desaparecen, normalmente desaparecen bruscamente, causándole serios problemas a las economías que estaban sujetas a estas situaciones excepcionales.  Posiblemente usted crea que nunca enfrentará una situación de este tipo y que el valor de este artículo es meramente académico, pero uno nunca sabe lo que le depara el destino.

Y por favor, recuerde la maestría ofrecida por el Ibesi y CCSN:  nramirezs50@hotmail.com

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