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La Unión Europea (UE) adoptó ayer el intercambio automático y obligatorio de información fiscal de multinacionales, pero dejó para junio un eventual acuerdo sobre una directiva contra la elusión fiscal ante una serie de diferencias.        

"Creo que tenemos que avanzar realmente en esta directiva. No podemos posponerla. Es el momento ahora de aprovechar la ventana de oportunidad. El apoyo público para luchar contra la elusión fiscal y la planificación fiscal agresiva es muy fuerte", señaló el ministro de Finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, quien presidió ayer la reunión de los titulares de la Unión Europea (UE) de la cartera económica, ya que su país preside este semestre el bloque.  Advirtió, no obstante, de que no aceptará cualquier acuerdo sino que tiene que ser uno eficaz y equilibrado.

La directiva que aún requiere trabajo prevé que los países miembros puedan, entre otras cosas, gravar los beneficios que las multinacionales producen en su territorio, pero derivan a filiales en paraísos fiscales o con impuestos de sociedades muy bajos.  Este es el caso de la "regla de compañía extranjera controlada", cuando un socio europeo detecta que una multinacional está trasladando parte de los beneficios que produce en su territorio a un tercer país con impuestos corporativos un 40% menores que los suyos.     

TASAR DIVIDENDOS   

Además, incluye la "regla del intercambio", que permitirá a los países tasar los dividendos, ganancias de capital y beneficios de un establecimiento permanente que son introducidos en la UE desde un país en el que no se les grava o solo de manera muy baja, hasta ahora exentos para evitar la doble imposición. También plantea limitar la cantidad de pagos de intereses netos que una compañía puede deducir de sus ingresos imponibles, estableciendo un ratio respecto a sus beneficios, de manera que se evite que las empresas creen de manera artificial pagos de deuda entre sus propias filiales para beneficiarse de estas deducciones. Lo que sí se adoptó ayer son las normas que establecen que, en un informe país por país, los grupos de empresas multinacionales deberán facilitar anualmente el importe de sus ingresos, los beneficios antes del impuesto sobre la renta y el impuesto sobre la renta pagado y devengado a las administraciones tributarias.  Las multinacionales tienen que notificar igualmente el número de empleados, el capital declarado, los resultados no distribuidos y los activos materiales en cada territorio fiscal. 

Por último, deben identificar a cada entidad del grupo que opere en un determinado territorio fiscal e indicar las actividades económicas que ejerce cada entidad.

La obligación de comunicar esa información solo se aplicará a multinacionales con unos ingresos anuales consolidados de al menos 750 millones de euros.

La información deberá ser entregada ya para el ejercicio fiscal 2016.  Las normas persiguen que las empresas paguen impuestos allí donde los generan, una cuestión que ha generado gran interés tras los escándalos descubiertos en los años pasados por el bajo nivel de impuestos que pagan algunas multinacionales como Starbucks o Fiat y el escándalo de los Papeles de Panamá.

Los ministros también dieron ayer "directrices" a la Comisión Europea (CE) sobre el IVA que Bruselas ha propuesto modernizar, y han "respaldado la idea de que haya más flexibilidad" a la hora de establecer los tipos reducidos, indicó Dijsselbloem. De esta manera, los países se decantan por la opción más flexible presentada por la CE en un reciente plan de acción. El primer pilar reposaba sobre el sistema actual, con una lista de bienes y servicios que pueden beneficiarse de tipos reducidos, que sería revisada de manera periódica con la opinión de los países, en tanto que el segundo planteaba suprimir esta lista y dar libertad a los Estados para elegir la aplicación de estos tipos reducidos, con ciertas salvaguardas para evitar la competencia fiscal desleal. Por último, la comisión aseguró ayer que trabaja "aceleradamente" en elaborar una lista común de paraísos fiscales, preparando una "selección inicial" de países europeos que no forman parte de la UE para determinar con cuáles se debe abrir un diálogo por sus prácticas fiscales perjudiciales.

"Espero que los países miembros puedan establecer unos criterios claros para países terceros que no cumplen con los estándares internacionalmente acordados hasta septiembre para tener una lista creíble y sólida en 2017", explicó el vicepresidente de la CE para el Euro y el Diálogo Social, Valdis Dombrovskis.

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