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En Centroamérica solo Nicaragua exige como requisito tener solvencia fiscal dentro del proceso para autorizar una exportación o una importación.

Ese requisito, según conocedores del tema, se convierte en un obstáculo más para la facilitación del comercio.

“Siempre el Gobierno busca cómo encontrar trámites en los cuales meten el requerimiento de la solvencia fiscal, para asegurar que el contribuyente esté a tiempo o solvente con los impuestos”, explicó Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), en abril pasado durante la presentación del informe de “Institucionalidad Económica, Comercio Transfronterizo y Tramitología”, realizado por Funides.

“El problema de esto es que nadie más lo pide en Centroamérica (como requisito) y se vuelve un tema de competitividad”, añadió Chamorro.

De acuerdo con ese informe, el Doing Business, del Banco Mundial, refiere que “el tiempo de solicitud y obtención de documentos para las importaciones vía marítima fue de 11 días desde 2011 hasta 2014” en Nicaragua. Y en ese proceso se incluye la solvencia fiscal.

Funides recomendó, en el informe de "Institucionalidad Económica...", eliminar ese requisito de la solvencia fiscal o aumentar el período de vigencia. “Una solvencia fiscal en un año es muy distinta a una solvencia fiscal válida por un mes”, reveló Chamorro.

“O sea, (actualmente) se pasa más tiempo en conseguir la solvencia que en el trámite mismo de la importación”, subrayó el director ejecutivo de Funides.

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Rosendo Mayorga, presidente de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua, afirmó que “es cierto que es uno de los requerimientos que se han estado pidiendo para importar y para exportar”. 

  • 30 días es el plazo de validez de las solvencias fiscales. Después de este período se debe renovar. 

Antes, según Mayorga, la solvencia se extendía por 15 días y ahora por 30, pero aunque sea así considera que es un tiempo que se emplea en el proceso de importación y exportación.

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“A veces esa traba de la solvencia fiscal no significa que las empresas tienen un adeudo con el fisco. A veces lo que pasa es que se dan problemas de interpretación, de digitación o de entendimientos, ya sea por parte de la DGI o del comerciante”, refirió Mayorga.

Mayorga considera que “debería haber una manera más expedita de resolver esas situaciones de orden fiscal, que se suman a los obstáculos para la facilitación del comercio”. 

“Yo propondría que no fuera una camisa de fuerza la solvencia fiscal y definitivamente estoy de acuerdo en que la emitan por más tiempo y que cualquier discrepancia se solucione en ese tiempo para no entorpecer el comercio”, afirmó el presidente de la CCSN. 

Menos en pasos fronterizos

Por su parte, Francisco Javier Martínez, agente aduanero y presidente de la Cámara de Agentes Aduaneros y Almacenadores de Nicaragua (Cadaen), manifestó que “la DGI no debería pedir solvencia fiscal en los pasos fronterizos”.

“La DGI acostumbra en algunos casos pedir solvencia fiscal en las aduanas (o pasos fronterizos), siendo una causa más de los atrasos de las exportaciones y las importaciones”, dijo Martínez.

Marvin Altamirano, presidente de la Asociación de Transportista Nicaragüenses (ATN), expresó que todas las leyes fiscales de Centroamérica obligan a los transportistas de carga a pagar un impuesto.

“El problema de Nicaragua es la aplicación en las fronteras. Tiene que ser en la fuente. Todos los países de Centroamérica a los (transportistas) no domiciliados le aplican un impuesto. Son diferentes en cada país, pero quien lo retiene es la empresa (exportadora)”, aseveró Altamirano.

De acuerdo con Altamirano, en los pasos fronterizos se les pide la solvencia sobre ese impuesto tanto a los transportistas extranjeros como a los nacionales, “agravando los atrasos para pasar con las mercancías”.

“Eso obliga a revisar toditos los camiones. Entonces ahí pasan nicas y extranjeros, revisándose por gusto. Entonces sí es un obstáculo al comercio”, subrayó Altamirano.

“En la frontera se debería cobrar al transportista no domiciliado, porque este se va y no tiene una declaración como los transportistas debidamente registrados. Entonces lo que se tiene que hacer y es lo que nosotros sugerimos, que eso se cobre en la fuente”, recomendó.

Trabajar de manera interconectada

PROPUESTA• Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, explicó recientemente que aunque se cree que en los pasos fronterizos solo está la aduana, lo cierto es que ahí existe una serie de instituciones como el Ministerio Agropecuario, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Transporte, entre otros, que deben trabajar de manera interconectadas, pues  si una no trabaja bien detiene todo el proceso.

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Chamorro también comentó que ayudaría muchísimo a aliviar las grandes filas de camiones de carga en la frontera de Peñas Blancas si se separara el tránsito que viene directo a Nicaragua, de quienes van a transitar por Nicaragua con destino a otros países de la región.

“Separar esas dos rutas físicas, creemos que es una medida que no costaría mucho y puede tener efectos bien positivos sobre el comercio centroamericano”, refirió Chamorro.

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