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Era un hombre franco, honesto. Al general Anastasio Somoza, entonces presidente del país, le hablaba con claridad si algo no le parecía. Así era Roberto Incer Barquero, rememora Carlos Muñiz. En una ocasión, Somoza quiso aumentar el gasto público sin especificar los fondos, y la respuesta de Incer fue: “Está bien, ¿a cuánto quiere poner el córdoba?”

Después, Incer Barquero hizo carrera en el FMI y en varios países “apreciaron su inteligencia y sentido común”, cuenta Muñiz en esta entrevista.

¿Por qué economistas y empresarios recuerdan de manera especial al doctor Roberto Incer Barquero?

Al doctor Incer lo recordamos de manera especial no solo economistas y empresarios, sino todos los que lo conocimos. RIB, como yo le llamo, era una persona brillante y genial con mucho amor por Nicaragua. A su intelecto lo acompañaba mucha humildad, y más importante, una conducta de gran probidad y ética como funcionario público. En la Comisión Nacional de Algodón impulsó una mayor productividad del sector, lo que contribuyó a reducir la pobreza y acelerar el crecimiento de Nicaragua. Más tarde, en el Banco Central (BCN) fue el gran rector de la economía en tiempos difíciles. Reactivó el programa de becas que iniciaron León Debayle y Francisco Laínez, basado únicamente en méritos académicos. La inmensa mayoría de los jóvenes que el BCN becó, le han servido al país en el Gobierno o en el sector privado. Basta leer la lista de ministros y funcionarios de alto nivel de los distintos gobiernos, desde el General Somoza, la Revolución, doña Violeta (Chamorro), el doctor (Arnoldo) Alemán, don Enrique (Bolaños) y don Daniel (Ortega), para ver el impacto que tuvo esta iniciativa. Hoy, pasados 37 años, todavía hay funcionarios públicos de alto nivel que fueron becados por el BCN, lo que honra la visión de país del doctor Incer. Consolidando una iniciativa de Ernesto Fernández, fundó el Fondo Especial de Desarrollo (FED) y el Departamento de Investigaciones Tecnológicas (DIT) que canalizaron fondos y asistencia técnica a la agricultura, la industria, ganadería y turismo. Ambos llenaron el vacío que habían dejado el Banco Nacional y el Infonac, en un tiempo instituciones líderes en América Latina, pero que se habían desprestigiado. Contrató empresas de gran prestigio de Colombia, Argentina e Israel. El BCN bajo su dirección, apoyó a talleres de cerámica de pequeños empresarios en Monimbó y en la Paz Centro. Nunca se me olvida cuando vi un plato sacado de Monimbó que en su finura no le debía nada a los de Italia. Desarrolló el volcán Masaya, la segunda etapa de las huellas de Acahualinca y la renovación del Castillo de la Inma
culada.

¿Qué cambios relevantes indujo el Banco Central en la economía nicaragüense, producto de políticas creadas o impulsadas por Incer?

Bajo su dirección el BCN continuó adaptándose a las nuevas circunstancias del país y del mundo. Continuó la liberalización de la  economía y del sistema financiero iniciada por el Dr. Laínez. Con tasas de interés más libres y sin políticas que asignaban el crédito a actividades específicas, dejó que los bancos y el sector privado decidieran dónde invertir.

¿Cómo llegó él a ese cargo?

Por su capacidad, que el general Somoza supo evaluar y reconocer.

En 1976 se da la plaga de la roya en el café. ¿Qué hizo o sugirió hacer el doctor Incer?

El Gobierno de ese entonces, bajo el liderazgo del doctor Incer y del ingeniero Klaus Sengelman, ministro de Agricultura, actuó rápida y efectivamente para lidiar con este problema. El Fondo Especial de Desarrollo (FED), un fideicomiso del Gobierno administrado por el BCN, dio asistencia técnica y financiamiento para mejorar la productividad de la caficultura y minimizar el impacto de riesgos como la roya.

¿Cómo él solía seleccionar a su equipo de trabajo?

Basado en sus méritos académicos. La inmensa mayoría no lo defraudaron.

¿Cómo era su estilo de trabajo a lo interno del Banco Central?

Era un líder, con nuevas ideas todos los días. Pero una vez que nos decía lo que pensaba, nos dejaba libres para ejecutarlos y adaptarlos.

¿Cuáles fueron las lecciones más importantes que usted aprendió del doctor Incer, en lo personal y en lo profesional?

Su fe en la educación, su bondad y humildad. Su gran inteligencia y capacidad de confiar y delegar en sus subalternos.

¿Cómo era la relación de trabajo de Incer con Somoza? ¿Alguna vez hizo cambiar de opinión al General, sobre cómo encauzar la economía?

La relación del doctor Incer con el presidente Somoza era muy buena, respetuosa, amistosa y cariñosa. Somoza apreciaba el genio, chispa y capacidad de Incer y le tenía mucho afecto. Además, el general compartía los principios básicos de economía que el BCN promulgaba. Siempre le dijo lo que pensaba y el general lo apreciaba, aunque hubo algunos momentos de tensión. Uno, cuando el presidente quería aumentar el gasto público sin especificar los fondos y el doctor Incer le dijo: “Está bien, ¿a cuánto quiere poner el córdoba?” El general se quedó callado y ahí terminó. Como dirían en inglés, se “acabó la conversación”. El otro fue cuando tuvimos que devaluar el córdoba de 7 a 10 por dólar, en 1979. El doctor Incer tenía dudas, pero el general Somoza no veía otra opción. Más importante, cuando creía que estaban asesorando mal al presidente en temas de ética, se lo decía claramente.

¿Cuál era la visión de largo plazo del doctor Incer? ¿Cómo vislumbraba el futuro de Nicaragua?

El doctor Incer tenía una visión de país basado en instituciones sólidas, democracia, educación y productividad, y para eso trabajó y luchó toda su vida.

¿Qué pasó con el doctor Incer en 1979, después de salir del Banco Central?

Tuvo una carrera exitosa en el FMI (Fondo Monetario Internacional). Por donde pasó, México y la República Dominicana, por ejemplo, los ministros de Hacienda y presidentes de Banco Central apreciaron su inteligencia y sentido común, y las buenas recomendaciones de alguien que había estado en sus posiciones. Los técnicos y funcionarios que trabajaron con él, le tenían mucho aprecio y admiración, y como yo, aprendieron mucho de él.

¿Dejó una herencia educativa? ¿Cuál es?

Ya lo dije. Profesionales que han contribuido al país. Pero más importante, su fe en la educación y ejemplo para la juventud de su probidad como funcionario público.

 

Jaime Incer Barquero
“Trajo una visión diferente del desarrollo”

“Fue uno de los primeros economistas que trajo una visión diferente del desarrollo. Él abordó muchos temas de carácter cívico y cultural, desarrollando proyectos turísticos como el volcán Masaya, la escuela de artesanía... Era un hombre que valoraba la cultura. También su contribución es que becó a 250 estudiantes para que sacaran sus maestrías y doctorados en Estados Unidos. Él crio a toda una generación de economistas de calidad. Además, nunca Nicaragua había tenido una estabilidad monetaria de casi 10 años, como con él; era envidiable en Centroamérica.

Gilberto Perezalonso
“Un hombre abierto y dispuesto a ayudar”

“Por su brillantez, por su capacidad, el legado más importante fueron los programas especiales que realizó en Nicaragua, los cuales mejoraron la economía, como el Fondo de Desarrollo Económico. El mayor legado fue el programa de becas, fueron más de mil muchachos que estudiaron en las mejores universidades del mundo. Durante el tiempo que estuvo el doctor, no hubo devaluación del córdoba, era un hombre abierto y dispuesto a ayudar a todo el mundo. Fue un gran genio de Nicaragua”.

José Félix Solís
“Un admirado amigo y jefe”

“El doctor Roberto Incer Barquero fue un gran economista, un gran profesional y un admirado amigo y jefe. Como presidente del Banco Central de Nicaragua supo imprimir un sello de profesionalidad y de respeto institucional, en un ambiente de camaradería. En medio de un vacío de capital humano formó una generación de profesionales, en especial economistas, que fue un buen avance en el quehacer de la política monetaria del país que le granjeó el reconocimiento de los bancos centrales del continente”.

Sobre su trabajo en el FMI

Joaquín Pujol:

"Roberto no solo era un buen amigo; fue, junto a Julio González, uno de los pilares en el trabajo de mi división con la República Dominicana. Él también trabajó con nosotros en México, donde era muy respetado por las autoridades. Siempre podía contar con Roberto, para sugerir ideas prácticas para solucionar problemas tanto en el área fiscal como en la monetaria. Yo lo conocí en Nicaragua durante mi primera visita a ese país, cuando él era presidente del Banco Central y yo había sido nombrado ‘desk officer’ para Nicaragua”.

Guillermo A. Rivera

"Roberto fue una excelente persona, de una elevada calidad humana; honesto y sencillo, un hombre de una sola pieza. Trabajó incansablemente por República Dominicana y todo el mundo lo quería y respetaba”.

Julio Enrique González

"Sin lugar a dudas, su dedicación, trabajo y trayectoria profesional dejaron huella en el campo de la economía y la cultura”.

 

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