Freddy Cardoza
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Desde tiempos inmemoriales el hombre ha usado el riego para garantizar una buena cosecha. Los incas, por ejemplo, usaban el riego por gravedad y ya en los tiempos modernos el riego se tecnificó hasta convertirse en sistemas compuesto por un conjunto de elementos y accesorios cuya misión es distribuir el agua de manera eficiente.

Según Mauricio Barreda Rodríguez, coordinador del departamento de Riego en Casa McGregor, hay varios tipos de sistemas de riego. “Los hay por goteo, miniaspersión, micro aspersión, aspersión y riego mecanizado, los que se implementan de acuerdo con el tipo de cultivos, de manera tal que garantice el aporte de agua necesario que cada planta requiere”.

El riego por goteo es un sistema que suministra el agua por medio de mangueras o de goteros que se insertan en una manguera de polietileno para entregar las dosis necesarias para el cultivo, según el estadio del cultivo. Es también conocido como riego localizado porque solo se aplica en las raíces del cultivo. 

De estos hay dos tipos, sistema de riego de goteo por cintas, que ya son mangueras que vienen con goteros espaciados con caudales diferentes que ya obedecen a las condiciones propias del cultivo o a las condiciones de los tipos de suelo. Este sistema es recomendado para el cultivo en línea como tomates, melones, sandías, cucurbitáceas, plátanos y caña. El otro es el sistema de riego por goteo de botón para plantaciones que tienen una distancia mayor a dos metros, ideales para árboles frutales y maderables.

Tipos

La microaspersión tiene emisores más grandes, con caudales de entre 50 y 250 litros por hora, ideales para plátanos y bananos. “Se recomienda hacerlo en surcos dobles, con calle ancha para que los micro aspersores queden en medio para que riegue dos surcos”, recomienda Barreda.

La miniaspersión y aspersión son aspersores más grandes, explica, con caudales de dos galones por minuto. Son riegos de 100% de cobertura. También se usa en plátanos y en bananos, también para regar granos básicos, “en esto último se usan aspersores más grandes con caudales de 6 galones para arriba por minuto”, apuntó.

Lo recomendable siempre es contar con una asesoría técnica “que ofrecemos en Casa McGregor para que el sistema que se vaya a instalar sea de acuerdo con las necesidades de lo que se ha sembrado”, asevera Barreda, quien coordina el área de Riego de la empresa, una división que surgió luego de comprender las necesidades que requerían los productores del país.

Para Barreda, lo básico que debe tener un productor a la hora de instalar un sistema de riego es una fuente de agua. “El paso número uno es saber cuánta agua tenés para dimensionar las áreas que podés regar. No es necesario tener energía eléctrica porque también se pueden utilizar bombas a base de diesel para ponerlo a funcionar”.

“Una vez instalado el sistema de riego, el productor garantiza su producción dado que en Nicaragua muchos se han visto afectados por las variaciones del cambio climático, por lo que recomendamos su instalación”, observa Barreda.

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