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Durante un conversatorio, en Managua, el pequeño productor Miguel Ticay preguntaba insistentemente sobre los avances tecnológicos que ha dado el mundo para afrontar los efectos del cambio climático y la  demanda de alimentos que se debe producir en los próximos años. Por algún lugar, dijo después, había escuchado del uso de productos biotecnológicos en la agricultura y cómo estos, sin ser nocivos, lograban excelentes rendimientos en la productividad. 

En el mismo centro de convenciones, en la misma feria, pero en momentos distintos, el ingeniero agrónomo Octavio Menocal explicó a decenas de productores, grandes y pequeños, cómo un producto podía proteger a las plantas  de plagas  y variabilidad del clima. “Es la octava maravilla del mundo”, bromeó. “Tenemos que dar el salto cualitativo y cuantitativo y pasar de una tecnología tradicional de 40 años atrás a la biotecnología, no son transgénicos, estamos hablando de biotecnología”, aseveró.

Para Menocal, la biotecnología es como el futuro de la agricultura. “La biotecnología es no química, no depende de los químicos, estamos hablando de productos que forman parte del sistema, el sistema no desaparece se transforma y se traducen en mayor rendimiento para el productor”, insistió mientras criticaba las prácticas agrícolas en Nicaragua como la quema de predios como método de limpieza, previo a la fase de siembra. 

“Los productos biotecnológicos que usan, por ejemplo, algas marinas, las cuales son los mayores organismos en el mar que fotosintetizan y hacen que los microorganismos aumenten esa flora que la destruimos cada vez que quemamos, cada vez que matamos la materia orgánica del suelo”, expuso el experto.

Según la Organización de la Naciones Unidas para Alimentación y la Agricultura (FAO), la biotecnología ofrece una posible solución a muchos problemas que afectan a la producción agropecuaria de los países en desarrollo. “Por ejemplo, las soluciones derivadas de la biotecnología para las condiciones adversas bióticas y abióticas que se incorporen al genotipo de las plantas pueden reducir la utilización de productos agroquímicos y de agua, y promover así un rendimiento sostenible”, aseguró.

Caros 

La productora  María Elena Flores tiene unas parcelas de arroz en el Valle de Sébaco, Matagalpa, y cuando escuchó las bondades de los productos biotecnológicos lo primero que hizo fue preguntar por el costo de estos. “Me encontré con dos situaciones: la primera, es que son caros y la segunda, es que no hay gente que te asesore, en Nicaragua te venden por vender”, lamentó.

El ingeniero Menocal está consciente de que los productos tradicionales son más baratos y que los nuevos, los biotecnológicos, son caros, pero refirió que garantiza un alto rendimiento. “¿Por qué tenemos miedo al cambio? Algunos productores dicen que han aplicado productos, pero no se les explica cómo utilizarlos, cómo aplicarlos, ante esto las  universidades deben actualizar sus planes de estudio”, manifestó.

La principal amenaza que enfrenta la agricultura es el cambio climático y a criterio de Menocal el impacto más palpable es el incremento en las temperaturas de las plantas. “Cuando vos tenés plantas cuyas fotosíntesis es de 27 grados, que es lo normal, y se empieza a disparar la temperatura hasta 33 o 35 grados, la planta lo que hace es detener sus funciones para detenerse ante semejante temperatura”, acotó.

Tenemos que dar el salto cualitativo y  cuantitativo y pasar de una tecnología tradicional de 40 años atrás a la biotecnología, no son transgénicos, estamos hablando de biotecnología.”  Octavio Menocal, ingeniero agrónomo.

La consecuencia del aumento de la temperatura, dijo, es que la escasez de recursos hídricos. “Los ríos se secaron, bajó el nivel del lago, al bajar el agua la concentraciones de otros elementos tienden a aumentar, como el cloro, las sales. El río Tipitapa en sales de boros ha aumentado el doble y si vos aplicás esa agua a los cultivos sufren hasta perderse, los rendimientos de arroz han bajado hasta 60%  por cantidad de sales”, externó.

Ante situaciones como estas anotó que el pequeño productor depende de una cantidad de agua y con esas temperaturas pierde la mayor parte de su producción. “Cuando vos sudás, necesitás agua, pero la buscás, la planta no y se muere.  Al productor pequeño le interesa en primera instancia asegurar su alimentación, si sobra vende, la pérdida está en no vender, y si antepone eso no hay comida en el mercado y el Gobierno tiene que buscar comida afuera, es ahí la importancia de la biotecnología en la agricultura”, concluyó el experto.

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