•  |
  •  |
  • EFE

Unos 4.4 millones de metros cúbicos de hormigón, 16 monumentales compuertas de 50,000 toneladas, 30,000 trabajadores, huelgas y un conflicto con el principal contratista es parte del camino recorrido desde 2007 para llegar, el próximo día 26, a la inauguración de la ampliación del Canal de Panamá.

Difícil, complejo, son los calificativos que repiten por igual los protagonistas más mediáticos del proyecto por su agria relación: la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y el Grupo Unidos por el Canal (GUPC), el consorcio a cargo de la construcción de las nuevas esclusas que integran Sacyr de España, Salini Impregilo de Italia, la belga Jan de Nul y CUSA de Panamá.

“Nos sentimos muy contentos de haber llegado aquí. Creo que en la medida que ha sido difícil le da más valor el haber concluido la obra”, dijo a Efe el administrador de la ACP, Jorge Quijano.

Las cifras son impactantes: 30,000 puestos de trabajo desde que comenzó el proyecto global en septiembre de 2007; el hallazgo de 8,862 piezas paleontológicas, algunas de las cuales han arrojado nuevas luces sobre el nacimiento del istmo.

El presidente de Sacyr, Manuel Manrique, destacó como retos de la construcción de las nuevas esclusas la logística, la planificación y la innovación, ya que el proyecto tenía pocas similitudes en el mundo y debía atender aspectos como la sismicidad, fallas activas y 9 meses de lluvia al año.

En la ACP resaltan el enorme esfuerzo gerencial y técnico, puesto que a la par de la complicada construcción de la ampliación, continuó la operación de la vía centenaria por donde pasa el 6% del comercio mundial.

Y está el coste del ensanche: 5,250 millones de dólares, cifra que ha subido hasta los 5,450 millones por el pago de ajustes de materiales y reclamos económicos, de acuerdo a cifras facilitadas por Quijano.

Pero habrá que esperar al menos entre 2 y 3 años para saber cuánto en realidad costó el tercer carril que permitirá desde el próximo día 26 el paso de buques Neopanamax, con hasta 13,000 contenedores, casi el triple de los que cruzan la vía operativa desde 1914.

Ese es el tiempo que la ACP estima tardarán en resolverse en terceras instancias, prevista en el contrato, los millonarios reclamos del GUPC, los únicos que quedan pendientes porque los otros presentados por el resto de los contratistas de la megaobra ya han sido cerrados, aseveró Quijano.

El contrato para el tercer juego de esclusas se firmó en 2009 por 3,118 millones de dólares con plazo de entrega para agosto de 2014. Según el consorcio, ya se han cobrado 326 millones por disputas, otros 139 millones por ajuste de precios de materiales y quedan pendientes al menos 2,443 millones.

El director del Proyecto por parte de GUPC, José Peláez, dijo el pasado mayo que el consorcio necesitaría 1,900 millones de dólares para no perder dinero. “Son litigios muy complicados (...) esperamos que todos sean, ojalá, a favor de nosotros (aunque) sabemos que siempre hay algo que falla a favor del contratista”, dijo Quijano a Acan-Efe.

En febrero de 2014 el GUPC llegó a paralizar durante 15 días las obras de las esclusas alegando falta de dinero, una situación que la ACP tildó de insólita y que se resolvió tras duras negociaciones.

“Aunque se dio ese acuerdo en ese momento la situación (con GUPC) siguió áspera y ha seguido áspera hasta el final, yo lo admito. No ha sido fácil (...) pero hemos cumplido, hemos terminado”, dijo Quijano Acan-Efe.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus