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El experto del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), Norvin Sepúlveda, considera que los productores de café deben pensar en alternativas ecológicas que contribuyan a enfrentar los efectos del cambio climático, principalmente la variabilidad de las temperaturas, para garantizar el rendimiento y producción del grano.

“Las medidas de adaptación para el café son diferentes, no podemos decir que en la zona Norte va a ser igual que en el Pacífico o en la zona de Jalapa. Cada zona está en dependencia de la relación clima - café y hay que entender esta relación importante para determinar qué medidas de adaptación ante el cambio climático vamos a tomar”, planteó el experto Sepúlveda.

La inestabilidad de las temperaturas, plagas, mucha o poca precipitación y floraciones fuera de época son parte de las retos que deben enfrentar los productores de café de Nicaragua. “El cambio climático tiende a tener mucha variabilidad, lo que significa que algunos años vamos a tener mucha agua y otros años poca agua, lo importante es ver qué medidas tomamos para mejorar el rendimiento y la producción”, afirmó Sepúlveda.

Café con sombra

El pequeño productor de Granada, José Antonio Martínez, en los últimos años ha visto una reducción en su producción de café debido a un incremento en las temperaturas en la zona de cultivo y ante ello han buscado alternativas que mejoren la productividad de sus cafetos. 

“Para que le diera más sol a los palitos cortamos la mayoría de los árboles, pero con la sequía, se nos complicó la producción y más bien hemos tenido pérdidas desde el 2014”, expuso Martínez durante el III Congreso Nacional Agropecuario que se realizó recientemente en Managua.

Sobre la situación planteada por el productor granadino, Sepúlveda manifestó que el manejo de sombra es una medida “importantísima”. “Hemos tomado nosotros estudios que nos dicen que entre dos y cuatro grados centígrados puede bajar la temperatura a cuando hay manejo de sombras”.

Otra sugerencia que hace Sepúlveda es mejorar la resiliencia   a través de la fertilización y el manejo de tejidos. “Es importante desarrollar la resiliencia, es decir, que los cultivos vuelvan a recuperarse tras cambios, si hay una sequía el cafetal puede volver a ser productivo, esto implica renovación de plantas, ajustando sombras a nivel de calidad, conservación de suelos y aguas”, explicó. 

El cultivo por sombra contribuye a la conservación y preservación de los ecosistemas, de modo que garantiza la permanencia de cafetales en un futuro. Además, le brinda al productor la ventaja que si pierde en la cosecha, podría tener ingresos con la venta de madera que tiene en sus propiedades.

“Aunque perdamos la productividad en un porcentaje, si tenemos una combinación de especies arbóreas con especies fijadoras de nitrógeno, vamos a tener café y vamos a producir madera y al mismo tiempo, estamos mejorando el suelo y es una medida de adaptación importante porque estamos garantizando al productor ingresos anuales, y si hay algún problema con el cafetal tiene la madera que lo puede salvar”, continuó el experto del Catie.

Broca

Representantes  del sector cafetalero han expresado que en el ciclo agrícola 2016-2017, la broca ha mostrado incidencia en un 20% de los cafetales de Nicaragua, cuando lo normal es un tres por ciento. 

Al respecto, Sepúlveda considera que para combatir la broca se deben tomar medidas de adaptación desde un inicio, por lo que recomienda eliminar los potenciales criaderos y limpiar los cafetales de los granos que quedan en el suelo, también aconseja el uso de insecticidas que afectan a la broca y la matan.

“La sombra es proporcional, reduce temperatura, es comprobado y está en dependencia de la zona  y de lo que queremos, no hay una receta para ello, si quiero más resiliencia hay que tener un ecosistema con más sombra. Con esto no vamos a ganar 100 por ciento, ni vamos a perder 100 por ciento, debemos pensar en sistemas agroecológicos” El Plan del Ciclo Productivo 2016 - 2017 precisa que la cosecha esperada se estima en 2.3 millones de quintales de café, 9.5% superior a lo cosechado en el ciclo 2015/2016 (2.1 millones de quintales), en un área establecida de 208 mil manzanas. Se proyecta un volumen exportado para el año 2016 de 2,382,875.7 quintales.

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