•   Granada, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Uriel Argeñal Castillo era un “simple trabajador” en la industria de Raúl Arana Lacayo, un farmacéutico de mucho prestigio en Granada, que creó la fórmula de la reconocida Salsa Inglesa Azteca.

Después de trabajar 13 años para esa industria, Argeñal decidió renunciar y dedicarse a su carrera de economista.

Sin embargo, a los años, Argeñal volvió a tener contacto con la familia Arana y se le abrió la oportunidad de adquirir la fórmula del producto y lo que quedaba de aquella fábrica. Para ese entonces, el dueño original había fallecido y la empresa no pasaba por un buen momento.

Argeñal cuenta que hizo un gran esfuerzo para adquirir ese negocio, ya que no contaba con el dinero necesario para comprarlo. Aun así, lo logró.

CONOCIMIENTO

“Como yo conocía el proceso, el producto, la calidad y el potencial que tenía, porque trabajé muchos años con esa familia, sabía que podría ejecutar de manera eficiente nuevamente la producción de esa salsa, que había quedado en el abandono”, cuenta Argeñal.

Una vez que obtuvo la fórmula, comenzó a trabajar desde su casa.

El emprendedor admite que no tenía las condiciones necesarias de una fábrica, pero tenía que arrancar.

Después de dos días de efectuada la compra, inició las pruebas y casi todo fue un éxito, aunque Argeñal recuerda que los tapones de las botellas se quebraban y se le derramaba el producto.

Esa dificultad quedó en el olvido con el paso del tiempo.

En ese entonces no tenía la maquinaria necesaria para la fabricación de la salsa. Fogones de carbón, máquinas de moler maíz y un abanico eran sus únicos instrumentos de trabajo. Tampoco tenía trabajadores. Todo el procedimiento lo realizaban en familia. 

Argeñal dice que producían y vendían muy poco ese producto, pero eso no detuvo sus metas, ni sus sueños.

“Nunca quise abandonarlo, porque yo sentía mucha pasión por lo que hacía. Esto era mi sueño.

Era algo que por muchos años le había pedido a Dios, que me mandara una empresa, y esto se cumplió. Pero fue en el tiempo que Él quiso”, expresa Argeñal.

SE MODERNIZA

La empresa “Industrias Argeñal” ya tiene nueve años y las porras de aluminio quedaron para la historia.

Hoy, la empresa cuenta con una cocina industrial y sus utensilios son de acero inoxidable.

Además, tiene capacidad para poder abastecer todo el producto, según Argeñal.

Asimismo, el sistema de producción de la empresa ha cambiado y le ha permitido que haya una mayor productividad, de acuerdo con el emprendedor.

La Salsa Inglesa Azteca, que antes solo se distribuía en Managua y Granada, en la actualidad ha logrado incursionar al mercado exterior, y compite con otras marcas internacionales.

“Nuestros clientes fuertes son Walmart y La Colonia, que tienen gran prestigio y son reconocidas en muchos países. Para todo pequeño emprendedor es un sueño poder venderle sus productos a ese tipo de cadena de supermercados”, refirió Uriel Argeñal.

El empresario comentó que esa salsa tiene una excelente calidad, ya que los productos utilizados son naturales y frescos.

Por otra parte, el producto se destaca por el uso de una botella plástica envuelta con papel crap, con un hilito y un sello postal, un estilo que pertenece a los años cuarenta, según Argeñal, “algo que ha llamado la atención de los comparadores y que ha venido de generación en generación”.

Proyectos futuros

La pequeña industria se ha desarrollado con el paso de los años. Argeñal sueña con hacerla crecer más y dar empleos a muchas personas.

En la actualidad no solo produce salsa inglesa, sino también vinagre. Y en el futuro, Argeñal pretende también crear una especie de encurtido, para distribuirlo en los supermercados del país.

“Serán mis cinco hijos los que le darán un nivel mayor a esta empresa, que poco a poco ha ido prosperando. Uno de ellos se encarga de producir, el otro vende y todos tienen una participación importante dentro de este patrimonio”, concluyó el empresario.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus