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La agricultura comercial generó entre los años 2000 y 2010 casi el 70% de la deforestación de Latinoamérica, informó ayer la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“La agricultura comercial no puede continuar creciendo a expensas de los bosques y los recursos naturales de la región”, exhortó Jorge Meza, Oficial Forestal Principal de la FAO, en relación con el informe “El estado de los bosques del mundo”.

Meza dijo que la seguridad alimentaria puede lograrse a través de la “intensificación agrícola y medidas como la protección social, en lugar de expandir las áreas agrícolas a expensas de los bosques”.

Demanda de pastos

Según el estudio mencionado, en el período comprendido entre los años 1990 y 2005, el 71% de la deforestación en Argentina, Colombia, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú y Venezuela se debió al aumento de la demanda de pastos; el 14%, a los cultivos comerciales, y menos del 2% a la infraestructura y a expansión urbana.

La ampliación de los pastos causó la pérdida de al menos un tercio de los bosques en seis de los siete países analizados, como un 45% en Argentina y un 80% en Brasil, a excepción de Perú, donde el aumento de las tierras de cultivo en pequeña escala fue el factor dominante de la deforestación, causando el 41%.

“Una opción de política para evitar esto es vincular los incentivos y mecanismos de fomento público que recibe la agricultura comercial al cumplimiento de normas ambientales”, apuntó la FAO, que destacó el ejemplo de Brasil al vincular las subvenciones con criterios ambientales, para evitar así la pérdida de 270,000 hectáreas verdes, específicamente.

Si bien el informe demuestra que la deforestación a causa de la actividad agrícola comercial sigue siendo alta en la región, esta tasa se ha reducido casi en un 50%, en comparación con lo que sucedía en 1990.

“Desde 1990 más de 20 países a nivel global mejoraron su seguridad alimentaria y mantuvieron o aumentaron su cobertura forestal, demostrando que no es necesario cortar bosques para producir más alimentos”, subrayó Meza.

Actualmente en Costa Rica, luego que la deforestación alcanzara su valor máximo en 1980, los bosques cubren el 54% de su superficie, gracias a cambios estructurales como incentivos a los agricultores para plantar y apoyar la conservación.

Por su parte, en Chile, desde 1990, se ha establecido más de un millón de hectáreas de plantaciones forestales, para reducir la presión sobre los bosques nativos, y se prevé que a partir de 2025, estos terrenos producirían de forma sostenible unos 50 millones de metros cúbicos de madera al año.

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