Camila Medal Salaverry
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Los gerentes y líderes tienen que ser capaces de comunicarse de manera efectiva con el fin de participar y conectarse con otros. Para ello es necesario escuchar con eficacia, evitando filtros o sesgos, reformulando y hablando de manera convincente. 

Resulta obvio decir que el liderazgo está estrechamente relacionado con la comunicación, pero así es. Es más, resulta difícil imaginar un líder que no sea un buen comunicador. Constantemente comunicamos, no sólo con palabras sino también con gestos, miradas, mensajes escritos, y por supuesto, hasta con la inclinación del cuerpo. 

El buen líder se ayuda de sus dotes comunicativos para motivar, para implicar y para inspirar a los que le rodean. Definitivamente, no puede existir un líder que no sepa comunicar. El liderazgo es un fenómeno basado en las relaciones interpersonales.

Existe 7 claves esenciales en las que se fundamenta una comunicación que es efectiva para liderar un grupo de colaboradores. Todas ellas importantes, imprescindibles, para un liderazgo completo, eficaz y duradero son:

Sinceridad.

Consiste, ni más ni menos, que en decirle al otro lo que realmente necesita oír, que con frecuencia es distinto a lo que quiere escuchar salir de tus labios. Una comunicación basada en el engaño puede facilitar conseguir metas de manera rápida pero tarde o temprano todo se vendrá abajo y se habrá perdido cualquier credibilidad.

Seguridad. 

Sólo se tiene seguridad cuando uno verdaderamente se cree lo que va a decir. Si no es así, nuestros propios gestos nos delatarán. Por otra parte, es necesario un entrenamiento. La práctica es fundamental para conseguir buenas habilidades comunicativas.

Estar a la altura.

Estar a la altura de las circunstancias supone tanto no decepcionar como no excederse. Conlleva el esfuerzo de adivinar lo que se espera de nosotros en cada momento y adaptarnos a distintas situaciones, con gente diferente y en circunstancias cambiantes.

Transmitir. 

Hoy día, poner pasión a lo que uno hace es un requisito ineludible para conseguir el éxito. Esfuerzo, entrega, ilusión... son sentimientos que se contagian con facilidad y que la gente premia.

Generar confianza. 

Tan sencillo y tan difícil como acompañar lo que se dice de lo que se hace. Además, hay que mirar siempre a los ojos de tu interlocutor. La coherencia personal es una garantía de que se tiene capacidad para cumplir con lo que se promete. De no ser así, hay poco que hacer.

Sentido del humor. 

La seriedad y la coherencia no están reñidas con el sentido del humor. Las cosas no siempre van a salir según lo previsto porque el universo es imposible de controlar y no todo depende de nosotros. Hay que demostrar inteligencia emocional ante los imprevistos y las adversidades.

Convencer y dejarse convencer. 

Nadie puede permitirse partir de la idea de que es poseedor de la verdad absoluta. La vida es una negociación constante en la que debemos dejar siempre un margen de flexibilidad, aunque sea mínimo, para poder alcanzar puntos de encuentro. Quién no está dispuesto a dejarse convencer al menos un poco jamás será capaz de convencer a nadie.

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