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Producto de los conflictos armados que existían en la región para 1994 en Nicaragua, la ganadería había desaparecido y en materia genética no quedaba casi nada, fue entonces cuando un grupo de ganaderos organizados en la Asociación de Criadores de Brahman, se dispuso a realizar la primera Expica Permanente. Fue en este año que el sector agropecuario comenzó a tener auge entre los demás del país, logrando impulsar un programa de repoblación ganadera con la importación de vientres y sementales del resto de la región, específicamente de Guatemala, Panamá, Estados Unidos, México y Colombia.

Por ende, es a través de las ferias anuales de Expica, que cientos de ganaderos se nutren de material genético para realizar los cruces del ganado y conseguir el mejoramiento de la raza criolla que predomina en el país.

Para el presidente de Expica Permanente, Óscar Sobalvarro, basta con que un ganadero de una comarca se involucre en el “tema del mejoramiento genético y de pasto con la alimentación  de los animales para que el resto de los ganadores se entusiasmen y se involucren también”.

Cebú 

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Criadores de Cebú, el perfil craneano, la forma y el tamaño de las orejas, son elementos básicos en la clasificación en los tipos y las razas cebuinos.

Esta explica en su portal web que varían mucho en sus dimensiones, siendo más frecuentes las medianas y las grandes.

La silueta del cebú difiere de la del Bos Taurus, comenzando por la posición de la cabeza y la dirección de los cuernos; pero la giba constituye el carácter más notable. Esta es un músculo adiposo colocado sobre la espalda y a veces un poco adelante, sobre el pescuezo. Grande y voluminosa, la giba varía con el sexo -mayor en los machos- y con el estado de gordura.

Origen

Se conocen en la India más de 30 razas de gran tamaño, denominadas genéricamente, como cebúes.  En comparación con el ganado europeo, el Cebú soporta mejor el calor, debido a su metabolismo más bajo, menor sudoración, un crecimiento más lento y una baja producción de leche.  Su piel pigmentada y pelos de color claro le ofrecen protección contra las radiaciones solares. Gracias a la facilidad de absorción y a la excreción reducida de agua, puede soportar muy bien las sequías.  Resiste la baja nutrición y requiere menos alimento que el ganado europeo.  Se caracteriza por tener una joroba o giba, orejas largas que cuelgan, pliegues en la garganta, cuello y papada, poseen cuernos cortos.

Las razas más conocidas de ganado Cebú lechero son la Guzerat y la Gyr, pero en la ganadería nicaragüense el Pardo Suizo, Holstein, Jersey, el ganado Simbrah y Simmenta, entre otros, son las razas que más predominan.

De acuerdo con Sobalvarro, la base de la ganadería lechera nicaragüense prácticamente se basa en la raza Brahman, ya que este ganado es muy resistente a los climas tropicales y húmedos, “con los cruces que se hacen con las otra razas como los Pardos con Holstein, con Jersey con Simmental o Simbrah, el ganado Brahman le transmite la rusticidad que necesitan los animales para desplazarse tanto en clima caluroso, como en cálidos y frescos”.

“También son resistentes a las condiciones de la topografía de la finca, si son planos, ondulados, con inclinaciones o muy altas. Esta raza le imprime al resto del ganado sobre todo al lechero, que en nuestro ambiente se enferma mucho y requiere mucha atención tanto en el tema de salud como la alimentación, muchas ventajas para la utilidad de su fin”, recalcó Sobalvarro.

Deficiencias

Asimismo, Sobalvarro asegura que no hay básicamente mayores problemas en el auge del ganado cebú en Nicaragua, ya que esto depende del manejo sanitario que tenga el ganadero.

Dice que generalmente los hatos de cualquier raza se vacunan dos veces al año para algunas enfermedades, como la pierna negra, que es mal mortal, también afirma que los tratamientos de desparasitación se deben hacer dos o tres veces al año.

Asegura que en el tema de la salud de los animales tienen que ver mucho las condiciones de la alimentación, el buen pasto y el acondicionamiento de los potreros.

“El líquido es fundamental, los animales deben tomar aguas limpias. Las fuentes que se recogen en piletas y permanecen por mucho tiempo, no son aptas para el ganado. El agua tiene que ser potable o la que corre por el río, he aquí la importancia de que los productores tengan y protejan sus cuencas de agua en la finca”, manifiesta.

Sobalvarro sostiene que las fincas deben volverse silbopastoriles, pues es lo único que garantiza el mantenimiento del ganado y que el pasto sea adecuado, “para que también se produzcan semillas. Generalmente las semillas que se producen en la finca de los árboles naturales son altas en proteínas y eso ayuda a que el animal se pueda desarrollar y se mantenga sano”, concluye.

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