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Al pensar en mejorar la calidad de los animales, lo primero que se viene a la cabeza es comprar genética. Esta puede ser importada o de semovientes que provengan de una buena genealogía, eso le dará más confiabilidad al proceso y de ser exitoso, se obtendrán ejemplares buenos que seguramente aumentarán los indicadores productivos. En síntesis, es una alternativa para que otros empresarios mejoren sus hatos y sean rentables, explica la veterinaria Karla Patricia Méndez.

Sin embargo, la experta destaca que hay otra opción y esta es apostar por la compra de embriones para fecundarlos en laboratorio, proceso que cada vez es más sencillo y que puede ser otra alternativa viable para aquellos que deseen tener nuevas generaciones de animales de mejores condiciones y rendimientos. “Apelar a la compra de embriones es una alternativa muy interesante, pues solo requiere que las hembras estén listas para que sea implantado el material proveniente del laboratorio. Además permite que se hagan negocios entre predios para acceder a la genética”, manifiesta Méndez.

La más rentable

“La técnica más usada hoy en día es la in vitro, porque es más económica que la convencional. La razón es que no requiere del uso de hormonas para superovular ni nada por el estilo. Solo se debe aspirar a la hembra, retirar los ovocitos, enviarlos al laboratorio en donde pueden cobrar más o menos 60 dólares por embrión producido”, detalla la experta. 

El método tradicional que se usa para producir embriones, en donde es necesario suministrarle a la hembra hormonas para que produzca una mayor cantidad de óvulos es más costoso, pues solo el material tiene un costo de 135 dólares por cada animal que se someta a esa técnica. A eso se le deben sumar los medios para hacer el lavado y los equipos que valen a 100 dólares.

La veterinaria sostiene que los ganaderos son conscientes de que dependiendo de la genética que se requiera, hay un valor aproximado a pagar por ella. Por ejemplo, conseguir embriones de la raza holstein no es tan costoso porque hay muchos animales, mientras que en el caso del material genético proveniente de una hembra gyr o guzerá es más elevado, porque no son muchos los productores que tienen ese tipo de ejemplares.

“Los productores están al tanto de las ganaderías ganadoras en las ferias y se acercan para que los propietarios les vendan unos embriones. Cuando se hace el proceso con genética de altísima calidad y se confirma la preñez a los 90 días, el proceso puede costar entre 300 y 600 dólares, todo depende del poder adquisitivo del interesado”, señala Méndez. Esta alternativa de negocio la pueden aprovechar los ganaderos con animales de alta calidad y aquellos empresarios que desean mejorar su hato y toma cada vez más fuerza en el país.

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