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Pasar del bachillerato a la educación superior marca la vida, pues además de que se adquieren nuevas y mayores responsabilidades, implica decisiones que marcarán el rumbo del estudiante y le permitirán desarrollar sus aptitudes y capacidades como profesional. Para la psicóloga Paola Marchena, “este paso del colegio a la universidad significa un cambio trascendental en el ritmo de vida de los jóvenes puesto que, generalmente, estos no están preparados para asumir una carrera profesional o no tienen claridad sobre la misma”.

Según la profesional, es muy importante que cada joven tenga claro y se muestre seguro ante la formación académica y profesional. Es por esto que la orientación profesional y vocacional le brinda las herramientas que necesita para discutir y enfrentar este difícil paso. Marchena manifiesta que todo esto aterriza al joven en una realidad académica que, si bien es diferente al bachillerato, esta implica una serie de responsabilidades, compromiso e identidad con la carrera escogida; pues definitivamente, en la universidad no se estudia para aprender de memoria sino que hay que tener una alta capacidad de análisis y asimilación de los contenidos para su aplicación en el ejercicio de la profesión que se escoja.

Los cambios

En este proceso se cambian las reglas del juego como estudiante de bachillerato a estudiante universitario. Los jóvenes se ven enfrentados a nuevas maneras de abordar el conocimiento y sus contenidos para lograr un aprendizaje más especializado y concreto, por eso es muy importante que el estudiante cree conciencia ante la gran diferencia a la que se ve enfrentado en el medio universitario, agrega la experta.

Hay que enfatizar que la orientación profesional, que debería ser desde la primera infancia, se enfoca solamente desde los tres últimos años del bachillerato, sin embargo con una orientación profesional que esté enfocada en los intereses y destrezas del estudiante, pueden servir de base para su crecimiento como persona y para poder lograr una buena adaptación y efectividad en el ejercicio de su profesión.

Un proceso por aprender

Por estos días, muchos jóvenes están terminando su bachillerato, y están próximos a tomar su decisión definitiva de carrera, o decidirán qué harán después de salir del colegio. Al tener una decisión delante de sí, las personas suelen tomar diferentes actitudes: algunos jóvenes tienden a evadirla (”amanecerá y veremos”) postergando la decisión. Pero otros muchos sí la asumen y este es el primer paso: aceptar y asumir que se tiene que tomar una decisión, explica la psicóloga.

Consejos

La experta recomienda al estudiante tomarse un tiempo para él solo y relajarse un tanto, cerrando los ojos: visualizar o imaginar su camino en una de sus opciones: ¿Cómo sería su vida con la opción uno? Hay que imaginarse todos los detalles y las implicaciones y hay que tratar de percibir cómo se siente ante esa perspectiva física y emocionalmente. Luego, se puede abandonar esa visualización e imaginarse en la segunda opción y plantearse las mismas preguntas. Terminado el ejercicio, hay que analizar con cuál de las opciones se siente a gusto. 

A tomar en cuenta

-Perspectivas ocupacionales de la carrera (¿Qué hace un profesional en esa área?)

-Entornos en los que se desenvuelve la profesión

-Materias con las que se relaciona

-Universidades o Instituciones de Educación Superior disponibles

-Materiales o personas con las cuales se adquiere contacto

-Habilidades requeridas

-Requisitos de ingreso

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