Noel Ramírez Sánchez
  •   Managua, Nicaragua  |
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Estimado lector, como usted sabe, el jueves pasado, en Hispamer, presentamos nuestro último libro, “Reflexiones para la Alta Dirección Empresarial”.  En primer lugar, deseo agradecer a todos los amigos y amigas que asistieron y les pedimos que nos ayuden a que este libro sea leído por la mayor cantidad de jóvenes, ya sean estudiantes de secundaria, estudiantes universitarios o profesionales recién graduados de cualquiera de las áreas del saber.  También deseamos agradecer al licenciado Douglas Carcache, subdirector de El Nuevo Diario; a mi amigo el doctor José Nicolás Marín, uno de los mejores docentes que he conocido; a don Jesús de Santiago y Alicia Casco, de Hispamer; al doctor Luis Rivas, director ejecutivo de Banpro, y al ingeniero Alfredo Marín, director de industrial San Martín, por el apoyo que gentilmente nos brindaron.  Gracias a todos.  A los amigos que no pudieron asistir, les cuento que pueden adquirir el libro en Hispamer o por medio de El Nuevo Diario.  

Como dijimos, este libro está destinado a popularizar las mejores prácticas empresariales y gerenciales, sin sacrificar el rigor conceptual y, por lo tanto, está destinado a ser de utilidad tanto para mis nietos, a quienes está dedicado, como para mis colegas como el doctor Marín y el doctor Rivas y también para los doctores José Exprua, John Ickis, Alejandro Martínez Cuenca, Silvio Conrado, Alejandro Serrano, Humberto Belli y Ernesto Medina que muy gentilmente nos acompañaron en esta oportunidad. Y también será de utilidad para los estimados miembros de Cosep y Funides, por lo que le pedimos a don José Adán Aguerri y a doña Aurora Gurdián, que también nos acompañaron, que lo recomienden a sus asociados, ya que de lo contrario don Silvio Montealegre y don Donald McGregor les tomarán la delantera.

Luego de la presentación y conversando con los asistentes, sobresalieron algunos temas, de los cuales tres nos llamaron la atención.  El primero, la importancia que tiene el análisis del entorno político y económico en países como los nuestros, a diferencia de lo que ocurre en países más desarrollados, donde, como regla general, el entorno es más estable y predecible en el largo plazo.  

Esto me hizo recordar una de las frases del presidente José Figueres Ferrer, en el sentido que el mejor ministro de Hacienda que podía tener el país eran unos precios altos del café en el mercado internacional y la frase de Warren Buffett, en el sentido que cuando un ejecutivo con una excelente reputación se hace cargo de una empresa en una industria de dudosa reputación, la reputación del gerente desaparece y la de la industria permanece inalterada. El segundo, la importancia que tiene el capital humano, debido a su escasez y las enormes limitaciones que existen para sustituirlo rápidamente, por lo que la educación de calidad (aunque alguien dice que si no es de calidad no es educación) es la mejor inversión y por ello les pedimos que nos ayuden a que este libro sea leído y releído por nuestra juventud.  

Y el tercero, la relación que pueda existir entre el precio y valor, que con frecuencia son erróneamente considerados la misma cosa. En este sentido, uno de los asistentes y gran amigo personal afectuosamente me hizo la siguiente pregunta: “Noelito, ¿por qué si tu libro tiene 200 páginas y el mío 500, el tuyo tiene un precio mayor que el mío?” , lo cual inmediatamente me hizo recordar las inquietudes de mi padre cuando realizamos conjuntamente alguna asesoría: “Noel, no crees que para el tamaño del informe final estamos cobrando demasiado?”.  Y es que mi padre competía exitosamente con base en una estrategia de “costos bajos” y nosotros con base en una de “diferenciación”, y ya ustedes saben lo que ello significa.  

La verdad es que el precio es una cosa y el valor es otra.  Además, como usted lo sabe el precio lo determina el mercado, el cual como dice el padre de las finanzas corporativas, el profesor Ben Graham, “el mercado es bipolar, por lo que unos días está deprimido sin razón y otras está eufórico, también sin razón”. En consecuencia, como dice Buffett, usted debe comprar, si sabe lo que está haciendo, cuando hay pánico y vender cuando hay euforia.

En cambio, el valor depende del flujo de beneficios futuros que obtendremos del activo que hemos adquirido, descontados al valor presente y usando para descontarlos la tasa de rendimiento que deseamos obtener de dicha inversión.  Pero también debemos recordar que el valor no es lo mismo para todos, pues no podemos ignorar las “sinergias” potenciales que puedan existir desde la perspectiva de un potencial comprador.  Como en el caso de la belleza, el valor está en el ojo del que lo observa.  Como usted recordará de esto ya hemos hablando en el pasado.  Sin embargo, queremos aprovechar esta oportunidad para recordarle que en esencia el valor depende del rendimiento de la inversión, que a su vez depende de los beneficios a ser obtenidos, del costo de los recursos invertidos, que a su vez depende de la tasa de interés que prevalezca en el mercado y del riesgo implícito en el negocio que nos queremos involucrar y del crecimiento de dichos beneficios.  Pero,  por favor, tenga presente que estamos hablando del crecimiento de los beneficios, no del crecimiento de los activos o del capital invertido, es decir, que el crecimiento por el crecimiento no tiene sentido y que el crecimiento solo tiene sentido cuando el rendimiento de la inversión es superior al costo del capital invertido.   

Nosotros sabemos que esto es elemental, mi querido Watson.  Finalmente, en el caso de los libros, nosotros compramos un libro si nos interesa el tema o conocemos al autor; y con una idea que obtengamos del mismo, nos sentimos bien pagados.  nramirezs50@hotmail.com

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