Alvaro Ulises Jaime Solís
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¿Cuánto problema sería tener que ir a hacer cinco filas en un solo trámite? Nos llevaría cuatro o cinco días distintos, pero eso es justamente lo que hacemos cuando vamos a hacer el cambio de dueño de un vehículo: inspección mecánica, emisión de gases, rodamiento, placas, circulación... ¿qué le parece simplificarlo al menos a dos días de gestión? 

¿Cuánto tiempo le toma sacar una partida de nacimiento? ¿Cuántas vueltas debe hacer personalmente? ¿Un pasaporte para su hijo que es menor de edad? ¿Cómo sentiría si esta gestión se pudiera reducir a no más de una hora? ¡Y qué hay de un trámite de una empresa, un permiso de operación, un récord de policía, un trámite de propiedad, etc!

Aparte de los servicios públicos, imagínese que no tiene tiempo de ir al supermercado o al mayoreo, pero me facilitan tanto las cosas que me colocan una tienda en línea con precios de cada producto, y un pequeño cobro por el servicio de entrega en la puerta de mi casa. Un día se te acabó el gas justo cuando ya has llegado al trabajo en la mañana y la ayudante del hogar no tiene efectivo para pagar al camión de entrega. ¿Sería ventaja si una empresa te ofrece el servicio de compra en línea y pago con tarjeta de crédito?

¿Cuánto te molesta tener que esperar al bombero de la estación de gasolina a que te atienda? Y además de que existe la leyenda urbana que hacen un truco con la bomba y parte del combustible que echan es en realidad aire. ¿Preferiría manipular usted mismo la bomba y la tarjeta con que paga?

Si la respuesta a la recepción de todas estas preguntas es positiva, es probable que usted prefiera el autoservicio, y sería de gran ayuda que un funcionario con una gran visión en la mejora de la competitividad de nuestro país pueda leer y valorar si le ahorraría costos, tiempo, saturación de personal, agilizaría los servicios y el flujo de trámites y paralelamente brindaría un mejor servicio a la ciudadanía. También sería una excelente idea que un empresario con atrevimiento y mentalidad abierta pueda apropiarse de una idea de autoservicio que mejore la atención en su negocio, agilice el flujo de efectivo, y preste un servicio innovador que ahorre tiempo y dinero al cliente y al negocio.

Todo esto planteado ya es posible con tecnología de información disponible en Nicaragua y está funcionando en varios países del continente, no es gratis, pero se requiere visión en el liderazgo de quienes tienen el poder de decisión, no se trata de poner una máquina y un programa en el internet, se trata de una estrategia de negocio y una estrategia de nación, bien planificada pero que arranque y no quede plasmada en una idea más. Siempre es necesario ponerse primero los calcetines y luego los zapados, un semáforo inteligente es muy seguro porque tiene gran utilidad y está demostrado porque si no el producto no existiera, pero siempre debe ir acompañado de una construcción vial que se preste a explotar al 100% la inteligencia del semáforo. Igualmente ocurre con una estrategia de autoservicio, se planifica el servicio orientado al negocio y se adquiere la tecnología necesaria para cumplir esa estrategia que puede ser por fases, ladrillo por ladrillo hasta llegar al objetivo. Piense diferente, haga algo diferente y obtendrá un resultado diferente.
 

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