Noel Ramírez Sánchez
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Cuando vivía con mis padres cada mes observaba a mi madre recibir de mi padre lo que gastaríamos en el mes y guardar el dinero en varios sobres de carta blancos, indicando en cada uno de ellos el destino de los gastos. Por lo tanto, si antes de terminar el mes, el sobre destinado a “distracciones” quedaba vacío, pues tendríamos que esperar al próximo mes para volver a disponer de recursos para “distraernos”; pero también recuerdo que mi madre tenía dos sobres que me llamaban mucho la atención, uno llamado “imprevistos” y otro “ahorro”.nicarag Recuerdo que un día le pregunté dónde había aprendido esas prácticas y me respondió que por necesidad las había tenido que aprender durante los 5 años que había estudiado magisterio en la República de Panamá, donde conoció a Omar Torrijos, a sus hermanos y a muchos otros panameños que todavía recuerda animadamente.  Noel Ramírez Sánchez

Este fue mi primer contacto con lo que era elaborar y cumplir un “presupuesto”. Además, de mi madre aprendí que cumplir con el presupuesto mensual nos producía una gran estabilidad y tranquilidad familiar.  Afortunadamente Inelia y yo hemos continuado con esa sana práctica.

Esta práctica que es válida para las familias, también lo es para las empresas y para los gobiernos. Sin embargo, en el caso de los gobiernos el proceso es más formal y legalista, ya que la ley del presupuesto nacional, que normalmente es aprobada anualmente por el Poder Legislativo es, a mi juicio, la ley más importante que los poderes legislativos aprueban cada año.

Poco antes de finalizar el año fiscal, que normalmente coincide con el año calendario, el Poder Ejecutivo envía a la Asamblea Nacional su proyecto de ley del nuevo presupuesto nacional de la república. El presupuesto es analizado por el Poder Legislativo, modificando las partidas de gasto que considere necesario y aprobándolo para que sea ratificado por el Poder Ejecutivo, sea ley de la república y pueda al entrar en vigencia, ser ejecutado por el mismo Poder Ejecutivo, que por eso lleva ese nombre.

Sin embargo, si bien es cierto el Poder legislativo puede modificar las partidas presupuestarias y por eso muchos dicen que “el ejecutivo propone y el legislativo dispone”, también es cierto que el Poder Legislativo no puede modificar el “techo” global del gasto enviado por el Poder Ejecutivo y tampoco puede modificar los rubros de gastos de carácter constitucional que están basados en un porcentaje de los ingresos incorporados al presupuesto nacional.

Por otro lado, si el proyecto de presupuesto no es aprobado en el plazo establecido por la ley, normalmente la misma ley, en algunos casos, establece que continúa el presupuesto anterior o que el nuevo entra temporalmente en vigencia, todo con el fin que el Estado pueda seguir funcionando. De no ser así, el Estado cierra sus operaciones y normalmente solo mantiene en funcionamiento algunos servicios públicos considerados indispensables.

Siempre he creído que la ley del presupuesto nacional es la ley más importante, pues en el presupuesto se plasman las prioridades del gobierno y constituye la herramienta fundamental para poder gobernar.  Lo que no se incluye en presupuesto nacional no es importante para el gobierno, por más que declare lo contrario. Por ello se dice que alguien le dijo a un presidente: “no me tenga en su corazón,  mejor téngame en el presupuesto”.  Y por eso, Óscar Arias Sánchez dice: “gobernar es escoger”,  ya que los recursos siempre son limitados. Y por eso es fundamental que el Poder Ejecutivo goce de apoyo suficiente en el Poder Legislativo, ya que de lo contrario será un Poder Ejecutivo “huérfano” y no podrá ejecutar su programa de gobierno.

Así mismo, es importante destacar que a diferencia del presupuesto familiar, el Poder Ejecutivo solo puede ejecutar los gastos aprobados por el Poder Legislativo en la ley del presupuesto, ya que en caso contrario, por prioritario que sea el gasto no autorizado por la ley, se estará cometiendo delito. Normalmente esta labor de fiscalización corresponde legalmente al mismo Poder Legislativo y a las entidades especializadas facultadas para desarrollar esas labores de fiscalización.  Por eso es fundamental saber priorizar y por eso los ministerios de hacienda y los ministerios que reciben sus fondos del presupuesto nacional deben limitarse a ejecutar lo incluido en la “ley del presupesto”.

Por otro lado, los egresos contenidos en la ley del presupuesto son de dos naturalezas, gastos corrientes, como por ejemplo la planilla del Estado y gastos de capital, como la construcción de una carretera. Y como ustedes saben, lo recomendable es destinar la mayor parte del presupuesto a la inversión pública. Sin embargo, paradójicamente, políticamente es mucho más difícil controlar y recortar el gasto corriente, que ya está beneficiando a alguien concretamente, que recortar la inversión pública, que todavía no está beneficiando a persona alguna.

Finalmente, estos egresos son cubiertos por los impuestos y cuando los mismos no son suficientes, surge un “déficit fiscal”, que debe ser cubierto con financiamiento externo que incrementa el nivel del endeudamiento externo, con financiamiento interno que se le quita al sector privado afectando el crecimiento económico o con inflación. En consecuencia, existe una relación directa entre los presupuestos nacionales y la estabilidad monetaria. Por eso, como dice Arias Sánchez, “gobernar es escoger”.

nramirezs50@hotmail.com

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