Camila Medal Salaverry Directora de Entrenamiento Dale Carnegie Nicaragua
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Dale Carnegie, destinó gran parte de su vida al estudio del éxito, investigando la vida de numerosas personas exitosas con el fin de descubrir qué habilidades personales compartían entre ellas.

Muchísimas personas que alcanzaron el éxito en sus propuestas y objetivos personales, lo hicieron a través de habilidades comunes. Dale Carnegie identificó diversas grandes áreas donde se pueden fomentar estas competencias o habilidades llamados “Los cinco impulsores del éxito”.

1.- Desarrollo de la confianza en sí mismo
La confianza en sí mismo o la autoconfianza es una habilidad que debe ser entrenada. Consiste en la motivación interna que sentimos sobre si somos capaces o no de realizar alguna acción específica. Una útil forma de desarrollarla es extendiendo nuestra zona de confort o saliendo de ella para trascender nuestros límites y reconocer que somos mucho más capaces de lo que pensábamos. Al principio es muy posible que sea necesario contar con una guía, como una ayuda inicial.

Finalmente, somos nosotros quienes decidimos ir más allá de las barreras que nos hemos autoimpuesto y por ello quienes podemos traspasarlas.

2.- Reforzar la interacción interpersonal

El ser humano es un ser social por naturaleza, por lo cual cada uno de nosotros necesita de los demás. Las personas que tienen habilidades sociales son más capaces de construir vínculos de confianza que les permite dar y recibir apoyo.

Para poder lograr la realización personal, además de la profesional, es importante conseguir la colaboración entusiasta de diversas personas, lo cual nos lleva tener más vías de comunicación, oportunidades de compartir experiencias y demostrar un verdadero interés en otros. Los vínculos interpersonales son necesarios para alcanzar un desarrollo completo en la persona. 

3.- Ser un comunicador eficiente

Para lograr el fin ya mencionado (conseguir la colaboración entusiasta de otros) es importante comunicarse de manera efectiva y poderosa. Esta es una herramienta imprescindible que ayuda a fomentar vínculos de apoyo con quienes pueden ayudarnos.

Las habilidades de expresarse correctamente, de contagiar entusiasmo, pensar con rapidez y contestar de forma efectiva son invaluables. Esto es lo que define a las personas de éxito que se vuelven líderes efectivos, despiertan el interés del público que los escucha. Para acercarte a este objetivo la empatía, la escucha atenta puede convertirte en alguien que se comunica mejor.

4.- Aumentar competencias de liderazgo

Un líder es tal cuando consigue que los demás se sientan inspirados para esforzarse al máximo de sus capacidades con el fin de lograr su objetivo. Esa es su función. Un verdadero líder guía de forma generosa, cercana, observa con atención lo que las personas necesitan y responde a estas necesidades. Un buen líder es conciliador y está lleno de energía. Ser líder es una acción de convicción, no de genética. 

5.- Enriquecer la actitud y reducir el estrés

Hoy en día es difícil ser personas positivas, especialmente cuando nos enfrentamos a serios obstáculos en nuestra vida o a situaciones complicadas. La sociedad debe enfrentarse a esto diariamente y su calidad de vida sufre por ello; esto vuelve fundamental desarrollar una actitud positiva y constructiva, para que tales situaciones no nos detengan y tengamos la suficiente motivación de continuar con paso firme hacia nuestros propósitos.

Para formar un hábito es necesario integrar conocimiento a nuestra vida por medio de la convicción, instrucción y entrenamiento constante. Cuando este forma parte de nosotros se volverá la respuesta automática a distintos escenarios, creando resultados que pueden ser de éxito si se siguen y se desarrollan estas habilidades.

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