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La Cooperativa Multiservicios Productores de Caña de Ciudad Antigua (Cooproca), integrada por 40 socios, ubicada en el km 270.5 —trayecto Santa Clara-Susucayán—, ha cerrado en julio la segunda zafra con la exportación de 48 toneladas de azúcar morena al mercado de Italia, es decir, dos contenedores.

La oportunidad de crecimiento, según Lenar David Rodríguez —directivo de la cooperativa—, es muy amplia, pues solo el mercado europeo presenta un déficit en la demanda de 400 contenedores y la oferta es escasa en los países que producen este producto.

“Lo que necesitamos ahorita es elevar los rendimientos en el campo y aumentar el área del cultivo de caña para poder exportar tres contenedores de producto terminado”, indicó.

De acuerdo con Cooproca, en esta zona panelera de Nueva Segovia existe un área de 460 manzanas cultivadas con caña. Rodríguez aseguró que la azúcar morena es 100% orgánica, porque la caña se cultiva sin agroquímicos, tal como es la tradición en la comarca San Pedro de Ula y demás vecinas que pertenecen a los municipios de Ciudad Antigua, San Fernando y Jícaro. 

Zona panelera

Explicó que los socios de la cooperativa cultivan 70 manzanas de caña orgánica y otras 33 que están en proceso de certificación, un requisito que exigen los compradores. Cooproca está certificada con BioLatina y ante instancias nacionales que monitorean las buenas prácticas de manufactura, higiene e inocuidad del producto.

"La demanda en el mercado europeo es bastante. Para ellos, esos dos contenedores (que procesa Cooproca) es muy poca. Estamos en esa encrucijada de trabajar para responder a la exportación, porque tenemos un contrato, y por eso no hemos promovido el producto en el mercado nacional”.  LENAR DAVID RODRÍGUEZ, DIRECTIVO DE LA COOPERATIVA COOPROCA.

En los dos municipios también existen 30 trapiches paneleros, que de alguna manera se han visto influenciado por Cooproca, en cuanto a la adopción de nuevas tecnologías en el manejo del cultivo y procesamiento de la caña.

Para encaminar la producción de azúcar morena hacia el crecimiento para la exportación, dijo que la cooperativa gestiona financiamiento para incrementar en 75 manzanas el área sembrada de caña, sin contar con las 10 que se establecieron en el presente ciclo. “También elevar los rendimientos a 40 toneladas por manzana, ahora anda por 20”, acotó. Lamentó que aún los bancos del país no dirigen financiamiento para este rubro.

Presionados por la demanda

“La demanda en el mercado europeo es bastante. Para ellos, esos dos contenedores (que procesa Cooproca) es muy poco. Estamos en esa encrucijada de trabajar para responder a la exportación porque tenemos un contrato, y por eso no hemos promovido el producto en el mercado nacional”, comentó.

Sin precisar cifras, agregó que la industria tiene buenas expectativas, incluso para vender el azúcar no granulado que llaman “borona”, el que no pasa por el tamiz. “Acabamos de vender 530 quintales de borona a una empresa de Yuscarán, Honduras”, indicó.

Variedades

De las variedades de caña para producir azúcar morena, la favorita es la criolla, que llegó en tiempos antiguos a Nueva Segovia, para la producción de dulce de panela. Investigaciones de Cooproca dieron con el nombre de Pindar y es originaria de Australia.

La Pindar produce hasta 210 libras de azúcar por tonelada de caña. Rodríguez dijo que dos variedades más se probaron en la zona: dos que son comunes en los cultivos de Carazo y otra híbrida de Chinandega, pero ambas no se ajustaron a las características climáticas y al manejo de los productores neosegovianos. “La Pindar tiene una buena granulometría y una alta concentración de sacarosa”, calificó.

En aprendizaje

La clave del crecimiento en la productividad de la caña, la apuntan a la tecnificación. El directivo de Cooproca explicó que tradicionalmente la siembra es por “huaca salteada” y con surcos muy abiertos; además, las filas son ubicadas en vertical sobre las pendientes, lo que va en detrimento de la calidad del suelo.

“Ahora no, trabajamos por curvas a nivel. Por su naturaleza la caña sirve de barrera, retiene más suelo. Cambiamos la “huaca” por el “chorrío doble”, en el surco ponemos dos cañas acostadas juntas y seguidas, lo cual aumenta el número de varas de caña por metro lineal, y se ha optimizado el espacio”, explicó Rodríguez.

También los productores se han dedicado a la producción de abono orgánico, mejorado con otros elementos como la arena de roca para que el suelo absorba los minerales que contenga.

También dejaron de utilizar leña, lo cual va en beneficio de la conservación del bosque.

“En el horno utilizamos el 97% de bagazo de la misma caña, la cual secamos en nuestras bodegas. Eso ha traído un impacto ambiental positivo y un ahorro económico, algo que también han iniciado a utilizar los trapiches de la zona”, señaló. En tanto, las aguas mieles son llevadas al campo para utilizarlas como abono foliar.

Cooproca genera 40 empleos en 7 meses del año, entre técnicos de administración, personal para el procesamiento, empaque y obreros de mantenimiento. La mitad de la mano de obra es femenina, de la propia comarca y circunvecina. También los productores emplean obreros cortadores que pagan hasta C$300  por tarea.

“Estamos vendiendo la caña a mejor precio. Ahora la caña la tenemos con un cultivo permanente. Como hay exportación de azúcar o panela nos da estabilidad económica. Heredé el cultivo de caña de mis antepasados, abuelos y padres”, declaró Marcos Vidal Herrera Gutiérrez. El pequeño ingenio también ha estimulado otras actividades comerciales en la zona. 

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