Camila Medal Salaverry
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La experiencia nos ha demostrado que cualquier organización —ya sea asociación, plataforma social, movimiento político o colectivo profesional— va a requerir una serie de factores claves, imprescindibles, de los que dependerá el éxito e incluso la supervivencia de la organización. De no darse estos factores, con toda probabilidad la organización caerá en el estancamiento, la acumulación de problemas, la inactividad, el olvido y, en ocasiones, hasta la crisis que desemboca en la propia desaparición. Es por eso que, para alcanzar el éxito, toda organización que se aprecie deberá buscar un alto rendimiento en cinco ejes fundamentales:

1.     Buena imagen. Una organización no podrá cumplir sus objetivos si no goza de una buena reputación que le permita participar en la vida social y establecerse como interlocutor ante otras organizaciones y ante las instituciones públicas. La comunicación de la organización debe tener como fin generar el máximo prestigio y el mínimo rechazo. Un funcionamiento transparente y ejemplar servirá de ayuda para que la organización se sitúe como referente en su ámbito.

2.    Liderazgo. Está comprobado que ninguna organización subsiste sin el liderazgo fuerte de una persona o un grupo reducido de ellas que ejerza la función de 'tirar del carro'. El líder es necesario para aportar una visión general de la organización y detectar las oportunidades de éxito que no siempre se muestran de forma clara. Además, la existencia de líderes supone un atractivo añadido a cualquier organización y una fuente de motivación para los miembros.

3.    Implicación directiva. Para que el líder o los líderes no acaben acusando el desgaste de cargar con todo el peso de la organización sobre sus hombros, siempre será necesaria una importante implicación del grupo de personas que conforman la dirección de la organización. Un buen reparto de funciones entre el equipo directivo será esencial para que cada uno acabe haciendo lo que mejor se le da hacer, evitando entrar en discusiones infructuosas sobre cómo hacer ciertas cosas. Si tienes un experto en tu equipo, delega en él. La dirección de la organización siempre tiene que estar abierta a la entrada de aquellas personas que más pueden aportar y a la salida de aquellas que menos participan.

4.    Representatividad. Toda organización que persiga el éxito necesita ser representativa de las personas a las que dice representar y no únicamente una marca gestionada por tres o cuatro personas con intereses particulares. Para ello, será imprescindible un funcionamiento democrático y participativo dentro de la organización. Solo así se puede lograr a largo plazo un alto nivel de identificación de los colaboradores con la organización, a pesar de que los líderes puedan cambiar. Es más, mayor será el éxito de la organización si se genera un sentimiento de estar todos en el mismo barco y de remar en la misma dirección.  

5.    Rentabilidad. Finalmente, cualquier organización debe proporcionar unos beneficios a sus miembros. Estos no tienen que ser necesariamente de tipo económico, también pueden tener que ver con el reconocimiento o prestigio social o con la mera satisfacción de participar en algo que consideramos importante. Cuando se producen esfuerzos continuados que acaban en fracaso, aumentan las probabilidades de desapego a la organización y la permanencia en ella dependerá de un hilo. Para muchos, la rentabilidad de pertenecer a la organización será el simple hecho de ver que los proyectos en los que se ha invertido el tiempo salen adelante en beneficio del colectivo.

¿Cómo ves a tu organización? ¿Está fuerte en los cinco ejes? Posiblemente habrás identificado puntos en los que mejorar. Trabaja en ellos, es posible.

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