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José Ramiro Suazo, un artesano del departamento de Masaya, produce mensualmente una cantidad superior a las 2,000 piezas de hamacas. De esa cifra, el 70% lo exporta a los Estados Unidos, 25% a Europa y solo un raquítico 5% lo vende en el mercado nacional.

Suazo es la cabeza de Hamacas Suazo, y a pesar de que ya han logrado entrar al mercado internacional, aún ve como un desafío que el Gobierno Central facilite, más de lo normal, los trámites de exportación y  las hamacas, actualmente, son enviadas por vía marítima o área y tienen un reconocimiento a nivel mundial.Las hamacas de masaya son consideradas unas de las mejores del mundo.

Manuel de Jesús Espinosa, propietario de Hamacas El Artesano, también ha logrado conquistar a clientes internacionales. Al mes elabora entre 100 a 500 unidades, sin pedidos, pero cuando llega a exportar la cifra ascienden a más de 1,000 piezas. Del total de la producción el 60% queda en el mercado nacional, mientras el 40% sale del país.

Otros artesanos de Masaya han encontrado mayores oportunidades en otros horizontes. Tal es el caso de Elmer Ramiro Urbina, quien comenta que uno de los países a los que más exporta sus productos es Australia. “El comprador más fuerte es Australia, un país no común, en el que tenemos alrededor de 10 años de exportar”, cuenta.

Urbina estima que el 70% de las hamacas que produce sale rumbo a Australia y Estados Unidos y el 30% queda en el país. También, dice, han incursionado en mercados como Inglaterra, España y Serbia.

El Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex) incluye a las hamacas en la categoría de Artesanías y el año pasado reportó que las exportaciones lograron un valor de US$708,274, superior a los US$648,898 de 2014. La meta de los artesanos de Masaya es crecer en volumen y venderles a otros países, pues se compensaría con las bajas en ventas que sufren entre julio y octubre.

“Pertenezco al Movimiento Indígena de Monimbó, que aglutina a 14 productores de hamacas, y a través de ellos hemos exportado a Austria, Italia y España. Sin embargo, ahorita estamos en la temporada baja, por eso aprovechamos exportar, porque en este período las ventas son pésimas, pero Dios nos bendice y no dejamos de ´pinguear´”, indica Manuel de Jesús Espinosa, propietario de Hamacas El Artesano.

EMPLEO

José Ramiro Suazo explica que la elaboración de hamacas involucra regulamente a cuatro personas. “Hay quienes trabajan en el torcido de la hilaza hasta convertirla en manila, las cuales tienen diferentes grosores, que van de número 6, 12, 18, 42, 30-30, 72 y cable grueso para columpios; otras personas trabajan en el cosido del cuerpo de la hamaca; otro grupo de mujeres en el bordado y otro en el armado como producto final”, cuenta el artesano.

“Considero que en una empresa debe de haber 50% de varones y 50% de mujeres y acá empleamos eso: la igualdad de género. Pero hay un detalle curioso: los varones no hacen tejidos por prejuicios, pero las mujeres son capaces de coser y hasta de armar una pieza. Ellas son dignas de admiración por el trabajo que desempeñan”, dijo Suazo Soto.  

Hamacas Cailagua, por su parte, genera 80 fuentes de trabajo; Hamacas Suazo e hijo emplea más de 30 personas en temporada alta, mientras que Hamacas El Artesano tiene a 8 personas laborando de manera permanente y contratan a otras 10 en temporadas altas, es decir cuando deben exportar.

De acuerdo con los empresarios, las personas que laboran en el torcido, cosido, bordado y armado de la pieza rotan de trabajo, dependiendo de los pedidos que tienen estas fábricas de hamacas de Masaya.

INNOVACIÓN

Ante la apertura de mercado internacional, los pequeños empresarios se enfrentan a la innovación y a la diversificación de los productos como alternativa de crecimiento. Ejemplo de esto es Hamacas Suazo, la cual ha diseñado un producto para bebés llamado Moisés, una pieza en forma de canasta a un precio de C$ 2,800. También ha incluido en su catálogo columpios para bebés.

Por su parte, Hamacas El Artesano lanzó al mercado un producto llamado Cebra, que consiste en un producto con un cosido del cuerpo con hilo blanco y negro. “Este producto lo vendí mucho, pero cuando los otros productores de hamacas vieron la aceptación comenzaron a elaborarla, entonces dejé de hacerlo, porque considero que no hay que cansar o aburrir el mercado. Vamos a ver qué se me ocurre para levantar las ventas que han caído”, aseguró Manuel de Jesús Espinosa.

En cambio Hamacas Cailagua, a solicitud del cliente, empezó a hacer productos con la bandera de los diferentes países del mundo, aunque reconoció que hay algunas banderas de países que no se puede hacer.

Es por ello que claman por industrializar la elaboración de hamacas y urgen por capacitaciones que les permitan cumplir con los pedidos que muchas veces no logran sufragar.

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