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El director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Juan Sebastián Chamorro, presentó ayer el informe “Impacto Económico y Social de la Minería en Nicaragua”, el cual señala que las familias que habitan en municipios mineros tienen mejores condiciones de vida.

Funides realizó una encuesta socioeconómica a 394 hogares de trabajadores de tres minas metálicas y dos no metálicas, 50 hogares de trabajadores de la minería artesanal en Bonanza, y 350 hogares de otros municipios donde no hay minería pero que tenían características similares en 2005.

Para medir el impacto de la minería a nivel local, el centro de pensamiento comparó a municipios que mantenían un perfil socioeconómico  similar hasta 2005.  En ese sentido realizó la encuesta entre La Libertad y Camoapa; San Rafael del Sur y Tisma; Nindirí y Ticuantepe, Bonanza y Río Blanco.

“En muchas de las variables se encuentra una situación mejor en los hogares mineros que en los hogares que no lo son, controlando por otra serie de características.

El estudio resalta que si bien es cierto tenemos una industria con bastante  crecimiento, existe un grupo importante de mineros artesanos que sufren”, dijo Chamorro.

SALARIO

El director ejecutivo del Funides también destacó que el crecimiento de la minería se traslada en forma de salario a los trabajadores. En el  estudio se emplearon 10 indicadores de pobreza multidimensional: hacinamiento, materiales de la vivienda, servicios básicos, ingresos, educación, empleo, entre otros.

El informe “Impacto Económico y Social de la Minería en Nicaragua” precisó que los ingresos de la actividad minera son mayores que otras actividades. Por ejemplo, el ingreso por el trabajo principal mensual en La Libertad, Chontales, es de C$31,212 superior a los  C$7,786 de Camoapa, municipio con el que se comparó en el estudio.

El salario promedio del sector minero fue C$16,677 en 2015, mostrando un incremento de 2.5% con respecto al año anterior, según Funides.  “Los trabajadores de la minería gozan de empleos con protección social e ingresos muy superiores de los registrados en los municipios de control”, consideró el centro de pensamiento.

Chamorro también expuso que los hogares de trabajadores de mina son más propensos a contar con protección social. De acuerdo al Anuario Estadístico 2015 del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), en ese año la actividad de explotación de minas y canteras registró 4,958 asegurados.

“Las familias mineras poseen más activos que otras familias”, manifestó el director ejecutivo del Funides,  haciendo  referencia a la tenencia de teléfonos inteligentes, televisores LCD/LED, refrigeradoras, DVD Player, computadoras portátiles y motocicletas.

El estudio además hizo hincapié en las familias que viven en municipios que cuentan con minerías artesanales. “Los mineros artesanales sufren como los emprendedores de la informalidad, no tienen cobertura de servicios de salud del seguro social, tienen deficiencias en sus viviendas”, dijo Chamorro.

A su criterio hay que atender las condiciones socioeconómicas de los mineros artesanales. “Las familias que se dedican a la minería artesanal enfrentan severas condiciones de pobreza e ingresos bajos, carecen de activos durables, tienen bajo nivel de escolaridad y tienden a enfermarse con más frecuencia”, consideró Funides.

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