Noel Ramírez Sánchez
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Con mucha frecuencia usted ha escuchado la expresión “cash is king”, que significa “el efectivo es el rey”, y la verdad es que esta expresión es el sustento del principio que también mucho hemos escuchado en el sentido que “debemos vender cuando queremos y no cuando nos vemos obligados a vender”.  

Sin embargo, no podemos negar que la liquidez tiene un costo financiero, ya que muchas veces creemos que es un recurso ocioso o al menos muy mal invertido, ya que su rentabilidad es muy inferior al rendimiento de los recursos “bien invertidos”.

Naturalmente que el exceso de liquidez tiene un alto costo de oportunidad, pero la liquidez requerida realmente no lo tiene, el no poseerla nos puede llevar a enfrentar costos muchísimo más elevados, ya que nos puede llevar a vender a “precio de guate mojado”, activos sanos con un valor intrínseco muy superior al precio que nos vemos obligados a recibir, o incluso nos puede llevar a la quiebra.

Pero no solo eso, sino que muchas veces la naturaleza del negocio puede llevarnos a manejar un nivel de liquidez mayor que el que consideraríamos normal, pero que nos permite aprovechar oportunidades que, de otra forma, no podríamos aprovechar y por lo tanto, incluso ese nivel extra de liquidez que podríamos considerar excesivo no lo es, ya que el costo de perder tales oportunidades es mucho mayor que el costo financiero de mantener ese nivel de liquidez.

Como dice Warren Buffett, cuando el mar se retira, los que están desnudos quedan en evidencia, pero los que están muy bien vestidos, con “un balance que es una fortaleza”, podrán aprovechar todas las oportunidades que se presentarán.

Naturalmente que los niveles adecuados de liquidez dependen de la naturaleza del negocio y por lo tanto, no pretendemos brindarle recomendaciones específicas.  Sin embargo, mencionaremos algunos casos que son característicos.  

Por ejemplo, en el caso de los bancos cuyos pasivos, es decir, sus depósitos, en gran parte se pueden retirar en cualquier momento, a pesar que sus activos, es decir, sus préstamos no se pueden liquidar con la misma facilidad, a menos que acepten venderlos a precio de guate mojado, la liquidez es muy importante.  Es más, muchas veces los problemas bancarios se originan en problemas de liquidez y no de solvencia, a pesar que normalmente los primeros casi siempre te llevan a la insolvencia.

Sin embargo, la liquidez no solo es importante para las instituciones financieras, ya que, si usted adquiere sus insumos a plazo y vende su producto de presente, sus necesidades de liquidez serán mucho menores que si usted tiene que comprar sus insumos de presente y vender su producto a plazo.

Lo mismo le ocurrirá si usted produce una materia prima o “commodity” y por no tener la liquidez suficiente se ve obligado a vender su producción en el momento que el precio se ha venido al suelo, en lugar de esperar a que el mismo mejore.

Y no crea que el tema de la liquidez solamente es válido en mercados poco desarrollados, ya que en los mercados desarrollados cuando se presenta una crisis, la liquidez global desaparece por arte de magia y si usted no está preparado con la liquidez suficiente, no podrá enfrentar la situación con normalidad y se verá obligado a vender sus activos a precio de guate mojado o incluso podrá ir a la quiebra.

Por lo tanto, elimine de su mente la creencia que la liquidez es un costo innecesario y aprenda administrarla como una herramienta de naturaleza competitiva.  Y esto es especialmente cierto si usted no es banquero, ya que a los banqueros, por trabajar con los recursos de los demás, las autoridades encargadas de su supervisión les fijarán el nivel de reservas y de liquidez que deben manejar.  

Y no trate de ser demasiado vivo diciendo, “yo no necesito seguir las recomendaciones de Noel, ya que en el momento de una crisis de liquidez, solo tengo que recurrir a mi banco amigo”.  ¡Créame que eso es un grave error!

Piense lo que ocurriría si aquella joven de quien usted está enamorado finalmente le acepta la invitación a cenar…pero en ese momento usted no dispone de la “liquidez” para invitarla y aprovechar esa oportunidad que posiblemente no se le volverá a presentar.

Y si todavía no ha adquirido el libro “Reflexiones para la alta dirección empresarial”, pase por Hispamer o por El Nuevo Diario, no se arrepentirá. 

nramirezs50@hotmail

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