Camila Medal Salaverry
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  • Edición Impresa

Los que somos profesionales de las ventas sabemos cuán importante es la primera impresión que se lleva de nosotros un cliente potencial. Esta primera impresión, si es buena y positiva, puede abrirnos las puertas para construir, con el tiempo, una excelente relación comercial. Del mismo modo, puede ocurrir todo lo contrario.

Dale Carnegie afirmó: "Hay cuatro maneras, y solo cuatro maneras, para conectar con el mundo. Los demás nos evalúan y nos clasifican por lo que hacemos, por lo que aparentamos, por lo que decimos y por cómo lo decimos".

Hemos reelaborado estos cuatro factores y los hemos convertido en cinco elementos clave, que influyen sensiblemente en nuestra imagen como profesionales de las ventas. Si tomamos consciencia del impacto que tiene cada uno de ellos y seguimos los consejos que siguen para causar una buena impresión, presentaremos un mejor perfil que nos ayudará, sin ninguna duda, a la hora de cerrar ventas.

¿CÓMO CAUSAR UNA BUENA IMPRESIÓN?

1. Competencia profesional

Ofrecer una imagen profesional, coherente y alineada con las funciones que se desempeñan en el trabajo resulta esencial. No se trata solo de presentarse a una cita a tiempo y bien vestidos.

Antes de una entrevista, nuestros interlocutores nos van a buscar en Internet y en los medios sociales. Asegurémonos de que los resultados que encuentran con su búsqueda y la imagen que ofrecemos a través de nuestros perfiles en redes sociales refuerzan nuestras competencias profesionales. Constatemos que no existan, en ningún caso, mensajes contradictorios que podrían debilitar nuestra imagen.

2. ¿Cómo nos relacionamos con los demás?

Los mejores profesionales de ventas manifiestan empatía. Comprenden las necesidades de sus clientes y saben cómo ofrecerles soluciones propias para dar una respuesta eficaz e idónea a sus demandas. Necesitamos dominar las habilidades de escucha, así como la capacidad de ver las cosas desde el punto de vista de nuestro cliente. Si actuamos con consciencia de los beneficios que nos reporta esta forma de proceder, incrementaremos nuestra capacidad para cerrar ventas.

3. Nuestra actitud y autocontrol

Las personas genuinas y positivas caen bien. Todos nosotros deseamos estar rodeados de personas entusiastas. Cuando comprendemos cómo nuestra actitud influye en nuestra interacción con los demás y en sus respuestas, desarrollamos mejores relaciones.

4. ¿Cómo nos comunicamos?

Nuestra capacidad para comunicar y poner en valor quiénes somos de forma clara y concisa será la que marcará la diferencia entre nuestro éxito o nuestro fracaso. En lo que se refiere a la gestión de ventas, solo disponemos de un pequeño abanico de oportunidades para causar una primera buena impresión. Si no logramos comunicar de una manera efectiva nuestro mensaje, nos resultará muy difícil comenzar a desarrollar relaciones sólidas con los clientes. Hoy en día, el entorno empresarial se mueve a un ritmo demasiado rápido como para dejar pasar esta oportunidad.

5. Aspecto profesional  

Los profesionales de ventas necesitamos ofrecer una apariencia agradable y acorde a nuestro puesto. Hay muchos estudios que demuestran que ir bien vestido genera una mayor confianza y facilita la venta. Hay que vestir de forma adecuada y vestir bien.

Si construimos una imagen que nos lleve al éxito, debemos creer en ella; esta debe ser auténtica para nosotros primero. Debemos encontrarnos a gusto con nuestra imagen. Si fingimos, se va a notar. Y recordemos, la primera impresión es clave en la venta. 

Asegurémonos que damos lo mejor de nosotros mismos y comencemos el proceso de venta construyendo una relación sólida con nuestros clientes potenciales. 

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