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  • ACAN-EFE

Los países de Centroamérica cerraron el 2015 con una deuda promedio de 37,9 por ciento del producto interno bruto (PIB), según un análisis del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

El estudio, realizado por los expertos Juan José Urbina Membreño y Abelardo Medina Bermejo, abarca los periodos de 2005 a 2015, y destacan que Costa Rica, El Salvador y Honduras, ya sobrepasan el límite del 40 por ciento del PIB en sus deudas sugerido por organismos financieros internacionales.

Los resultados del análisis revelan una tendencia creciente de la deuda de la mayor parte de los países de la región, debido a la imposibilidad de generar superávits primarios que puedan ser utilizados para financiar los montos derivados del pago de los empréstitos, refiere.

El único país que se mantiene realmente en el límite es Guatemala, que reportó un nivel de duda del 24,3 por ciento del PIB, precisa.

Según el estudio, Costa Rica pasó de una deuda del 37,5 por ciento del PIB en 2005 a 42,7% en 2015, y en ese mismo periodo El Salvador registró 37,6 a 45 por ciento, respectivamente.

Mientras que Guatemala reportó una deuda de 21 por ciento del PIB en 2005 y en 2015 alcanzó 24,3%. Honduras elevó su deuda en ese periodo de 43,9 a 46,2 por ciento del PIB.

Los dos países que redujeron su deuda fueron Nicaragua, que pasó de 71,4 % en 2005 a 30,7 % en 2015, y Panamá de 61,5 a 38,5 % del PIB en ese mismo tiempo.

De acuerdo con el Icefi, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Panamá ya sobrepasar el 250 % recomendado como límite para la relación deuda-ingresos tributarios.

No obstante, como consecuencia de su reciente reforma fiscal Honduras parece haber revertido dicha tendencia, mientras que Panamá, a diferencia de los demás países centroamericanos, dispone de otras fuentes importantes de ingresos públicos, señala.

El estudio concluye que los países con mayor probabilidad de sufrir una crisis de "insostenibilidad fiscal" de corto plazo son Costa Rica y El Salvador.

Explica que el riesgo de Costa Rica deriva, en primer lugar, de los crecientes niveles de déficit fiscal y la elevación del endeudamiento como porcentaje del PIB, sin que medie una propuesta de reforma fiscal que tienda a paliar o resolver su situación.

Mientras que el caso salvadoreño es "sumamente complicado" debido a que se conjugan diferentes elementos, entre ellos un bajo nivel de crecimiento económico, una fuerte rigidez institucional, carencia de fuentes de recursos externas y opacidad en el manejo de la deuda de corto plazo, sostiene.

Añade que los países que tienen menos probabilidad en el corto plazo de verse envueltos en problemas de sostenibilidad fiscal son Nicaragua por su manejo fiscal prudente, y Panamá por sus significativas tasas de crecimiento.

El análisis de Icefi apunta que entre 2011 y 2015 Centroamérica obtuvo el 59,3 por ciento de los fondos de acreedores externos, mientras que el 40,7 de los recursos provino de fuentes internas.

Agrega que existen fuertes discrepancias en la política de endeudamiento de cada nación porque mientras que en Panamá, Nicaragua y El Salvador predomina un fuerte sesgo hacia el mercado externo con el 79,2; 77,4 y 68,1 % del total de su deuda, respectivamente; Costa Rica y Guatemala tienen preferencias por el endeudamiento interno.

Respecto a Panamá y El Salvador su preferencia por el endeudamiento externo está vinculado a la "dolarización" de su sistema monetario, anota. Según el estudio, el 60,9 por ciento de la deuda se encuentra en manos privadas y el 30,3% se deriva de negociaciones con organismos multilaterales y el resto con bilaterales.

Detalla que los países con preferencia de colocar su deuda en manos privadas son Costa Rica, Panamá y El Salvador con 93,9; 79,4 y 63,0%, respectivamente.

El único país con un comportamiento diferente en la composición por acreedor es Nicaragua, debido a que la mayor parte de su deuda se encuentra en manos de organismos multilaterales (46,9 %).

Sobre el destino de la deuda explica que está en los servicios públicos generales (38,1 %) y asuntos económicos (28 %), en tanto que los sectores de educación reporta 4,7 %; salud 8,7 y protección social 7,1 %.

"Lamentablemente los resultados obtenidos parecen indicar que los países de la región están poco preocupados en destinar recursos de deuda para la construcción de infraestructura social y bienestar para sus habitantes", expresa.

El estudio fue divulgado en el marco del V Encuentro Internacional por una Política Fiscal para la Democracia y el Desarrollo realizado por Icefi en Guatemala el jueves y viernes último.

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