Noel Ramírez Sánchez
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Estimado lector, recientemente se ha vuelto a poner de moda el tema de la apertura comercial y el proteccionismo, por lo que he considerado conveniente recordar con usted algunos de los principios fundamentales que han regido este debate, ya que los mismos le serán útiles no solo como empresario o gerente general, sino como líder del sector privado.

El principio fundamental que aprendí del profesor Carlos Díaz Alejandro, quien además de ser mi guía en los cursos de comercio internacional, fue director de mi tesis doctoral, es que el comercio internacional es beneficioso, especialmente para economías “pequeñas y abiertas”, como nuestras economías.  Es beneficioso porque nos permite especializarnos en lo que hacemos mejor y por lo tanto ser más eficientes y en obtener insumos y tecnologías que de otra forma no podríamos obtener para crecer y desarrollarnos, o que al menos no los podríamos conseguir en las condiciones que el comercio internacional nos lo permite.

El segundo principio lo adquirí del profesor Marc Lindengerg, de quien aprendí los elementos básicos del análisis político y a quien le enseñé los principios básicos del análisis económico y cuya alianza estratégica culminó en la publicación del libro “Los procesos de ajuste en países en desarrollo: la dimensión política y económica”.  Este segundo principio consiste en que en el corto plazo cualquier cambio en la política económica, aunque sea la correcta en el largo plazo, generará “ganadores” y “perdedores”.

Sin embargo, estos son solamente los principios generales y como siempre, en lo general casi siempre todos estamos de acuerdo.  Pero como dicen algunos, “el diablo siempre está en los detalles”.

Por lo tanto, recordemos algunos de esos detalles, para que los tenga presente la próxima vez que deba participar en este tipo de discusiones.

1    La política comercial debe ser creíble y de largo plazo, aunque de lo contrario los costos de su ejecución serán muy grandes, ya que los agentes económicos que deban ajustarse a la nueva política económica no creerán en ella y más bien se opondrán férreamente para revertirla.  Por lo tanto, la misma debe ser parte integral de la legislación nacional y no debe ser establecida únicamente por medio de decretos que son más fáciles de revertir.  En este sentido, los acuerdos bilaterales, regionales o internacionales son de gran utilidad.

2    La política comercial debe ser analizada como una política económica nacional y no meramente sectorial. Por ejemplo, si usted es un importador o un consumidor, lógicamente que estará totalmente de acuerdo en que se reduzcan los aranceles a las importaciones, especialmente si son las que usted importa o las que consume.  Sin embargo, si usted fuese un productor local que compite con esas importaciones, muy probablemente estará en contra de dicha reducción, ya que la misma le reducirá sus utilidades y puede incluso llegar a desaparecer.  ¿Logre explicarme?

3     La política comercial debe ser realista en el sentido que no podemos suponer que por reducir los aranceles a las importaciones, el productor nacional se volverá eficiente de la noche a la mañana y podrá competir sin mayores problemas con los bienes importados, que ahora serán más baratos en el mercado local.  Esto es especialmente cierto en el caso de la existencia ciertos costos de producción que no están bajo el control del productor nacional y que también se deben volver competitivos a nivel internacional.  Por esta razón, los procesos de apertura comercial deben realizarse, no de forma inmediata, sino dentro de un calendario razonable y de ser posible, acordado con el sector productivo nacional.

4     La política comercial no se puede considerar de forma aislada, sino de manera integrada a las otras políticas económicas, especialmente integrada a la política cambiaria, que como hemos dicho, establece el precio más importante de la economía nacional, el precio de la divisa, es decir, el precio de la moneda extranjera. Por ejemplo, si reducimos los aranceles a las importaciones de forma generalizada y mantenemos constante la política cambiaría, posiblemente desprotejamos al sector productivo nacional que compite con las importaciones, el cual es un segmento muy importante de la economía nacional.

5     Para reducir las distorsiones en los precios relativos y promover la buena asignación de los recursos, al final del proceso de apertura comercial lo que deseamos alcanzar es una estructura arancelaria con tasas bajas y lo más uniformes posibles.

Por lo tanto, la próxima vez que lo inviten a este tipo de discusiones, lleve con usted este artículo publicado por “El Nuevo Diario” y úselo como referencia.  Y no se olvide de pasar por “Hispamer” y obtener las “reflexiones para la alta dirección empresarial”.  nramirezs50@hotmail.com

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