Donald José Porras Cárdenas*
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El actual período de campaña electoral que finaliza 72 horas antes de las elecciones generales del próximo 6 de noviembre, es un tiempo propicio para reflexionar sobre el contenido de las plataformas políticas de los distintos candidatos, especialmente de los más fuertes.

Para poder emitir un voto inteligente y útil en los comicios, es imprescindible subrayar todo lo que en esas plataformas se relaciona con los intereses, aspiraciones y metas que tenemos las organizaciones empresariales de todo el país como miembros de la Confederación de Cámaras de Comercio de Nicaragua.

Por ejemplo: ¿Qué compromiso proclama un futuro gobierno con el apoyo a las Micro, pequeñas y medianas empresas que aglutinan a más de 400 mil  Mipymes en el país, las cuales generan más de 700 mil empleos directos?

Las actividades de estas empresas van desde pequeñas salas de costura donde trabajan la dueña de casa, sus dos hijas mayores y la vecina de al lado, hasta conocidos talleres automotrices de 30 mecánicos, y empresas de cien técnicos y operarios como -para solo mencionar un ejemplo-,  imprentas que producen desde libros y cuadernos hasta carteles panorámicos a todo color con tecnologías de punta.

Entonces, ¿Cuál es el peso que los discursos de los candidatos y las plataformas políticas de sus partidos asignan a estas empresas que no solo generan y ofrecen un elevado porcentaje de empleo a más del 90 por ciento de la población económicamente activa del país (PEA), según estimaciones del Banco Central y organismos internacionales? 

 Tanto las Mipymes, como la organización que contiene a la mayoría de ellas, es decir, la Confederación de Cámaras de Comercio de Nicaragua (CCCN), demandan y realmente necesitan que el futuro gobierno les dé a las Mipymes un trato preferencial como política de estado, sean tomadas en cuenta por el gobierno en la toma de decisiones en todo lo que concierne en la problemática económica y social de este país, la profundización del actual clima de paz, relaciones laborales estables y justas, así como programas de capacitación constante que mejoren la calidad y hagan más competitivos –nacional e internacionalmente- los bienes y servicios de estos negocios.

Pero, por sobre todas las cosas, un crédito de fomento, llámese banco o instituto, que garantice financiamiento de corto, mediano y largo plazo de reembolso a intereses justos y que permita adquirir equipos de trabajo, y la participación en ferias nacionales e internacionales.

Principalmente, créditos justos para el montaje de eventos o la ampliación de servicios, en el caso de las Micro, pequeñas y medianas empresas gastronómicas y turísticas nicaragüenses. 

Esto es algo así, pero de manera más extensa, y más democráticamente, como lo que realizan los programas del actual gobierno en el Ministerio de Economía Familiar –Usura Cero y otros- que en muchos casos han reportado resultados positivos.

De tal manera que, como Micro, pequeños y medianos empresarios, nuestro voto el próximo 6 de noviembre debe ir en la casilla donde estén mejor representados nuestros intereses, es decir, donde después se nos vaya a tomar en cuenta para la aplicación de políticas económicas que nos atañen.

Y finalmente, donde esté garantizado el apoyo crediticio, educativo, instructivo y tecnológico, para ofrecer a los consumidores nacionales y extranjeros de nuestros bienes y servicios productos y atenciones al precio más atractivo con la más alta calidad.

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